Durante un encuentro realizado en Vinería Tradición, en el marco del ciclo «Diplomacia del vino» organizado por el área de Relaciones Internacionales de la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza, se habló del acuerdo Unión Europea – Mercosur y de la realidad del mundo empresario, exportador y lo que hace falta para estar listos para ser parte del comercio exterior.
«Hay que derribar las barreras culturales», fue el mensaje motivador y contundente que el cónsul de Alemania en la región, Andreas Vollmer, dio a la hora de buscar los principales elementos para que las empresas mendocinas se sumen a la cadena exportadora de la Argentina y establezcan vínculos comerciales de ida y vuelta con Europa. Su afirmación se dio en el marco de un nuevo encuentro del ciclo «Diplomacia del vino», coordinado por Franco Genari, que se produjo en la Vinería Tradición en la zona de La Alameda y con la presencia en el panel, además, de la experta en comercio exterior y logística Graciela Rovera y el periodista Gabriel Conte.
En la oportunidad se habló de la vigencia del tratado con la Unión Europea y el Mercosur, pero además, con la notable participación de un público muy activo, la charla fue derivando a los vínculos comerciales con Chile y de Chile con el mundo, como asimismo sobre China y su influencia creciente en el mundo.
Rovera fue clara a la hora de señalar que «no se puede volver atrás» con las reformas críticas que, en materia económica, se han llevado adelante en el país, tanto como para advertir que «nunca más una empresa tiene que pedir permiso para vincularse comercialmente con el exterior o esperar que le digan qué hacer con sus productos». Sin embargo, también advirtió que muchos de los condicionamientos existentes a lo largo de los años han hecho que dirigentes de empresas se hayan se hayan acostumbrado a aquellas prácticas de índole paternalista y les cueste salir adelante con libertad y por sí solos.
Conte, a su turno, estableció una analogía: «En un mundo en donde las guerras son de índole de comptencia por el control de la industria y el comercio, que se haya formado el acuerdo entre Mercosur y la UE es haber ganado una guerra, pero dudo que se sepa con claridad quiénes integran el Mercosur y para qué sirve, como instancia previa». Por otro lado, recordó, junto con Rovera, que habiendo un acuerdo de libre comercio binacional con Chile, poco se ha aprovechado por parte de la empresas, tal vez por la circunstancia ya hablada de que les cuesta salir del modelo de control total del Estado.
A la hora de profundizar sobre las barreras culturales que el cónsul Vollmer pidió derribar, éste puso énfasis en el idioma y la necesidad de saber ingles y algún otro, para vincularse con fluidez. Rovera confirmó que es un escollo importante a la hora de que las empresas quieran vincularse para exportar y contó casos de mesas de negociación en las que las compañías ni siquiera tenían información en inglés sobre sus empresas.
Siendo el menor de los escollos, ya que hoy en día asuntos como el señalado por Rovera son de fácil solución, la falta de capacitación en aspectos de relacionamiento con otras culturas y costumbres fue indicado como un punto a cambiar.



