El exgobernador sanjuanino Sergio Uñac busca hacer pie en una provincia hegemonizada por Cambia Mendoza y el universo libertario. Con un andar equilibrista, intentará saltar las profundas grietas del PJ local para mostrar músculo de unidad de cara a la carrera por el Sillón de Rivadavia.
En el ajedrez político del peronismo, cada provincia cuenta un relato distinto, pero Mendoza representa desde hace una década uno de sus tableros más complejos. En un territorio históricamente esquivo donde no gobierna desde el mandato de Francisco “Paco” Pérez (2011–2015) y donde la alianza táctica entre el radicalismo de Alfredo Cornejo y las fuerzas de Javier Milei mantiene una clara hegemonía electoral, la llegada de un dirigente con aspiraciones nacionales no pasa desapercibida.
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Este jueves, el actual senador nacional y exgobernador de San Juan, Sergio Uñac, desembarca en suelo mendocino con un objetivo tan pragmático como ambicioso: aceitar la rosca política, ampliar sus contactos en el interior del país y posicionarse en la grilla de largada para la candidatura presidencial por el Partido Justicialista.
Un itinerario de tres ejes: Economía, territorio y política
Fiel al esquema que viene replicando en sus recorridas federales —que semanas atrás incluyó una reunión clave en Misiones donde cosechó el respaldo del gobernador local—, Uñac desplegará en Mendoza una agenda tripartita:
En torno al Eje económico, Uñac encabezará una reunión institucional en las instalaciones de la Federación Económica de Mendoza (FEM) y mantendrá un encuentro con el sector productivo en la Cámara Industrial de Malargüe, enfocado en las Pymes y las economías regionales.
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Al abordar el Eje territorial, se trasladará al sur provincial para brindar una charla abierta a estudiantes terciarios y universitarios en un salón de convenciones malargüino, buscando empatizar con las demandas locales de a pie. Allí se encontrará con Celso Jaque, intendente y exgobernador.
Y en lo que respecta al Eje político y de rosca, mantendrá nutridas reuniones con los principales referentes del peronismo provincial en un intento de articular puentes. Entre ellos, los muy distanciados Emir Félix y Anabel Fernandez Sagasti, el massista Matías Stevanato y el ya mencionado Jaque.
El verdadero test de pragmatismo para el dirigente sanjuanino estará en los despachos del peronismo mendocino, una estructura que atraviesa una crisis profunda y una fractura institucional explícita. A principios de mayo, el tribunal de disciplina conducido por el diputado nacional y actual presidente del PJ local, Emir Félix, resolvió inhabilitar para cargos públicos a los dirigentes kirchneristas que compitieron por fuera del partido en los comicios anteriores. La medida impactó de lleno en el sector que lidera la senadora nacional Anabel Fernández Sagasti (La Cámpora), terminando de romper los puentes de convivencia interna.
Consciente de este entuerto, Uñac no busca oficiar de amigable componedor ni inmiscuirse en la compulsa doméstica, pero sí practicar la diplomacia del equilibrio, con las reuniones diferenciadas entre personajes y sectores.
La estrategia del «solitario»: Sin aparato, pero con puentes abiertos
En un PJ nacional cruzado por tensiones dogmáticas y territoriales, Uñac intenta gambetear las etiquetas encorsetadas. Su perfil conecta en el plano del discurso con la agenda del PJ Federal, pero al mismo tiempo sostiene la bendición implícita y la buena sintonía con Cristina Fernández de Kirchner para armar su proyecto nacional.
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Sin una estructura dirigencial pesada que lo arrastre en cada caminata, el senador por San Juan apuesta por una labor paciente de «hormiga»: caminar el territorio, estrechar manos con los referentes de cada tribu provincial y consolidar una imagen de previsibilidad y unidad desde la periferia hacia el centro político del país. En Mendoza, tierra de disputas encendidas para el peronismo, Uñac probará si su receta de muñeca política y pragmatismo rinde frutos para su proyección nacional.
