En marzo de 2021, tras la histórica y traumática salida del crack rosarino del Barcelona, el ex vicepresidente del club catalán vislumbró con precisión quirúrgica el itinerario final del ’10’: sostener el nivel competitivo para ganar el Mundial de Qatar y desembarcar con 35 años en el Inter de Miami.
En marzo de 2021, el mundo del fútbol aún digería el terremoto institucional que significó la partida de Lionel Messi del Fútbol Club Barcelona. En aquel contexto de incertidumbre y crisis patrimonial, Emili Rousaud —ex vicepresidente de la entidad blaugrana que renunció tras el estallido del escándalo de difamación «BarçaGate»— ofreció una reveladora entrevista en el programa Tormenta de Ideas de Radio Nihuil. Lo que en ese momento sonó como una conjetura arriesgada, con el tiempo se consolidó como una radiografía perfecta de los pasos del astro argentino.
Rousaud no solo desnudó los entretelones de la debilitada economía catalana y la cuestionada gestión de Josep María Bartomeu, sino que trazó el mapa del futuro de Messi con una exactitud asombrosa: un contrato de transición en el fútbol europeo para mantenerse al máximo nivel, la obsesión absoluta por la Copa del Mundo y el posterior desembarco en la Major League Soccer (MLS) al cumplir los 35 años.
«Leo quiere ganar el Mundial con la Albiceleste, es la espinita que le queda clavada. Quiere estar en un equipo que lo mantenga en el nivel competitivo óptimo para jugar la Copa del Mundo. Pasado el Mundial, en su cabeza lo lleva a jugar en Estados Unidos y a vivir en Miami», anticipó el directivo catalán.
La anatomía de una salida anunciada
Durante el diálogo periodístico conducido por G. Conte y S. Montiveros, Rousaud analizó cómo la crisis de gobernanza y la errática política de fichajes dinamitaron la continuidad del capitán. Según el ex directivo, la inversión de casi mil millones de dólares en incorporaciones que no rindieron deportivamente —sumada a la filtración de su contrato laboral— tornó insostenible la permanencia de la estrella.
| Factores de la crisis en el FC Barcelona (2021) | Impacto Institucional y Deportivo |
|---|---|
| Inestabilidad en la Dirección Técnica | Falta de secretarios técnicos calificados y contrataciones sin perfil acreditado. |
| Pérdida de Ingresos por Pandemia | Caída drástica del ticketing y ausencia de remanente para balance. |
| Escándalo «BartoGate» | Contratación irregular de empresas para difamar a figuras del club eludiendo controles internos. |
| Salarios Incomprobables | Contratos de élite insostenibles ante la baja de ingresos globales. |
Para Rousaud, la decisión de Messi de permanecer un año más tras la novela del burofax respondió a una estrategia inteligente y pragmática: evitar un choque judicial contra el club que lo albergó desde los 13 años y esperar la llegada de una nueva comisión directiva encabezada por Joan Laporta.
Del sueño en Qatar a la franquicia de Beckham
El tiempo terminó dando la razón a la visión de Rousaud. Messi priorizó el proyecto deportivo y la alta competencia —sumándose al Paris Saint-Germain— con el objetivo fijo en la cita mundialista de Qatar en diciembre de 2022. Tras concretar el anhelo de levantar la Copa del Mundo con la Selección Argentina, el atacante ejecutó la segunda parte de la «profecía»: rechazar ofertas multimillonarias para radicarse en la Florida y vestir la camiseta del Inter de Miami, la franquicia fundada por David Beckham.
Finalmente, el análisis del ex directivo excedió el caso particular de Leo y dejó una reflexión sobre el modelo societario de los clubes. Frente al avance de las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) y los clubes-estado, Rousaud defendió la tradición de las entidades pertenecientes a sus socios, citando el ejemplo de cómo el Barça asumió el tratamiento médico de un niño rosarino de 13 años sin la lógica del lucro inmediato, permitiendo el nacimiento de la leyenda futbolística más grande del siglo XXI.
