En una entrevista exclusiva con «Café 617» por 617 Multiplataforma, Alejandro Cacace —secretario de Desregulación de la Nación— repasó el impacto de las reformas estructurales, defendió la polémica creación de «sociedades automatizadas» para la IA y cuestionó el gasto de las provincias para alcanzar la meta fiscal de 25 puntos del PIB.
El proceso de transformación económica y administrativa que atraviesa la Argentina tiene en el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado uno de sus motores principales. En diálogo con el programa Café 617 de 617 Multiplataforma, Alejandro Cacace, secretario del área y mano derecha de Federico Sturzenegger, trazó un balance detallado de los dos años y medio de gestión, detalló las batallas normativas contra los privilegios corporativos y defendió la proyección internacional del país a través de reformas de vanguardia tecnológica.
El camino hacia los 25 puntos del PIB y el rol de las provincias
Al evaluar el cumplimiento del Pacto de Mayo, Cacace destacó una reducción histórica del gasto público, aunque advirtió que el tramo restante requerirá un compromiso conjunto con las jurisdicciones subnacionales:
«Arrancamos estando en 42 puntos del PIB y hoy está en 33; se ha bajado nueve puntos en dos años y medio, algo histórico que no sucede así en ningún país. Pero para ir a 25 hace falta otro tanto de ajuste y deben involucrarse las provincias, porque casi todo el esfuerzo de ahorro fiscal lo ha hecho la Nación. Las provincias habían ahorrado en 2024, pero volvieron en su conjunto a gastar más en 2025».
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Para graficar la magnitud del reordenamiento, el funcionario precisó que la administración central redujo su planta de 340.000 a 265.000 empleados (una desvinculación de un quinto del personal), mientras que en las estructuras provinciales y municipales todavía orbitan 2,5 millones de empleos públicos.
A su vez, adelantó que el Poder Ejecutivo avanza en el Senado con una ley orientada a consolidar la inviolabilidad de la propiedad privada, eliminando limitaciones regulatorias ligadas a expropiaciones, desalojos, manejo del fuego y la adquisición de tierras rurales por parte de extranjeros.
La polémica global por las Sociedades de IA: Respuesta a Yuval Harari
Uno de los puntos álgidos de la entrevista rondó la reciente vigencia de la normativa impulsada por el presidente Javier Milei que permite otorgar personería jurídica a entidades de Inteligencia Artificial (IA), iniciativa que desató un debate global con figuras como el historiador Yuval Noah Harari.
Cacace defendió la creación del tipo societario de la «sociedad automatizada», explicando que busca dotar de un marco de responsabilidad limitada a los desarrolladores de algoritmos y robots para incentivar la inversión sin temor a responsabilidades patrimoniales personales ilimitadas.
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Al referirse a las críticas de Harari en el Financial Times, el secretario fue tajante:
- Optimismo tecnológico: «Me considero de los optimistas entusiastas. Harari tiene cierto prejuicio con la IA, se ubica entre los tecnoescépticos que ven siempre el riesgo».
- Aclaración normativa: «Él comete un error en su crítica al decir que esto permitirá que la IA contrate empleados. Nuestra ley establece explícitamente que este tipo societario es para empresas que no requieran personas en relación de dependencia«.
- Atractivo internacional: Cacace subrayó que el propio Harari reconoció que la medida traerá un «reverdecer económico monumental» al país. De hecho, confirmó que mantiene reuniones con firmas de venture capital de Suiza interesadas en el nuevo marco legal. «¿Por qué no podemos atrevernos a crear una figura que nos ponga a la vanguardia del mundo en vez de ir siempre de atrás de los demás?», interpeló.
«Caso por caso»: La batalla contra los mercados cautivos
Consultado sobre la concepción ideológica del Estado en este nuevo esquema, Cacace rechazó las discusiones teóricas abstractas y propuso un enfoque pragmático basado en remover regulaciones que, bajo la fachada del «bien común», esconden la captura regulatoria de sectores concentrados.
Los tres ejemplos del «Estado de bienestar de alguien» expuestos por Cacace:
| Sector | Regulación Anterior | Impacto de la Desregulación |
|---|---|---|
| Telecomunicaciones | Prohibición del internet satelital para proteger el tendido de banda ancha y fibra óptica de grandes actores locales. | Apertura de mercado. Hoy existen 600.000 suscriptores de internet satelital en zonas rurales y de cordillera. |
| Sanidad Animal | Obligación de vacunar el ganado contra cuatro cepas de la fiebre aftosa, a pesar de que dos de ellas estaban extinguidas hacía 60 años. | Fin del monopolio de provisión de un laboratorio local, reduciendo costos de producción ganadera. |
| Obra Pública | Registros de construcción con exigencias de «capacidad económica» que sólo cumplían las empresas que ya habían cartelizado la obra pública. | Democratización del acceso a las licitaciones estatales. |
«Cuando ves esos casos, ya no se trata de la teoría de en qué debe intervenir el Estado. Más bien te digo: en esos tres casos lo que se estaba haciendo era armar un negocio. Cuando se habla de Estado benefactor, hablemos de benefactor de quién», disparó.
La trastienda de la gestión: «Acá la orden es meterle para adelante»
En el plano personal, el exlegislador de origen puntano describió su experiencia dentro del gabinete con entusiasmo y destacó la audacia política del espacio: «Para quien ha estado en política como yo, siempre te pasa que querés hacer algo y te dicen ‘no te metas acá porque se va a enojar tal’. Acá es todo lo contrario: hácelo, meterle para adelante«.
Con una agenda que abarca desde negociaciones por la propiedad intelectual con Suiza hasta mesas de diálogo con la Mesa de Enlace por el mercado de semillas, Cacace concluyó que la velocidad de las reformas está cambiando drásticamente la percepción de Argentina en el exterior, reflejada en anuncios de inversión que —afirmó— ya superan los 140.000 millones de dólares.
La entrevista completa
«El esfuerzo fiscal lo hizo la Nación; las provincias volvieron a gastar más»
Entrevista a Alejandro Cacace, secretario de Desregulación de la Nación.
El balance de las reformas estructurales
– Se está haciendo mucho desde la Nación para intentar desburocratizar, desregular y quitarle control a las corporaciones que tenían el auspicio del Estado. ¿En qué medida se ha avanzado y cuánto falta todavía por desarrollar?
– En verdad se ha podido avanzar mucho y con cosas que por ahí no se esperaba que pudieran trabajarse antes. El caso de la reforma laboral, por ejemplo, que por años se esperó y no se lograba consenso en el Congreso; este verano finalmente logramos aprobarla.
Hay un catálogo de reformas estructurales que surgen del Pacto de Mayo que firmaron el presidente y 18 gobernadores: el respeto a la propiedad privada, llegar a un Estado de 25 puntos del PIB, la reforma laboral, la tributaria, la previsional y la inserción de Argentina en el comercio internacional. Se ha hecho bastante, pero falta.
– Con respecto a la meta de llevar el Estado a 25 puntos del PIB, ¿qué tan cerca están y qué dificultades encuentran?
– Arrancamos estando en 42 puntos del PIB y hoy está en 33. Es decir, se ha bajado nueve puntos del PIB en dos años y medio, que es algo histórico; no sucede así en ningún país. Pero para ir a 25 hace falta otro tanto de ajuste como el que se hizo, lo cual es difícil. Además, deben involucrarse las provincias. Casi todo el esfuerzo de ahorro fiscal lo ha hecho la Nación. Las provincias habían ahorrado en ’24, pero después volvieron en su conjunto a gastar más en ’25.
Para que se den una idea: la Nación redujo de 340.000 empleos de la administración central a 265.000 —un quinto fue desvinculado—, pero en las provincias y municipios hay 2,5 millones de empleos públicos. Si no hay un ordenamiento por ese lado, es difícil que el Estado en su conjunto llegue a la meta.
Sociedades de Inteligencia Artificial y el cruce con Yuval Harari
– Esta semana entró en vigencia la posibilidad de que empresas de Inteligencia Artificial tengan personería jurídica. Esto abrió un debate mundial donde opinó desde el historiador Yuval Noah Harari hasta el presidente de Microsoft IA. ¿Cómo repercute esto y cómo se elaboró la medida?
– Lo bueno de nuestra tarea es que combatimos muchos privilegios y «curros» que tenían determinadas corporaciones. Pero además de eso, hay debates que son de vanguardia porque tratamos de modernizar todo a los requerimientos de la economía actual y, en algunas cosas, liderar. El marco normativo de sociedades acá estaba muy anticuado, venía de la época de Onganía.
El plus que generó la polémica es por el tema de la IA. Hoy la IA es lo último en desarrollo tecnológico. Hay muchos desarrolladores que hacen algoritmos o robots interesantes, pero si terminan siendo personalmente responsables por cualquier cosa que el robot haga mal, no quieren lanzarlo al mercado. Por idea del presidente Milei, y desarrollada desde el ministerio con Federico Sturzenegger, creamos la sociedad automatizada. Se crea un patrimonio y la empresa se desarrolla con un algoritmo o una IA. Si pasa algo, la empresa responde, pero hasta el límite de su patrimonio, que es el concepto básico de la responsabilidad limitada.
– ¿Y qué opina de las duras críticas que les hizo Yuval Noah Harari?
– Yo a Harari lo admiro muchísimo, he leído todos sus libros y estuve en la cena del World Economic Forum donde él habló de esto. Creo que tiene cierto prejuicio con la IA; se ubica entre los tecnoescépticos que ven siempre el riesgo. Además, comete un error en su crítica: él dice que con esto se va a permitir que la IA contrate empleados, pero si ves nuestra ley, el tipo societario es específicamente para empresas que no requieran personas en relación de dependencia.
De todos modos, el mismo Harari escribió en el Financial Times que es indudable que esto le va a traer a la Argentina un reverdecer económico monumental porque las empresas van a radicar sus sedes aquí. Hoy a la tarde tengo un seminario online con fondos de venture capital de Suiza que antes no nos tenían ni en el mapa y ahora están siguiendo esto para venir a invertir. ¿Por qué no podemos atrevernos nosotros a crear una figura que nos ponga a la vanguardia del mundo?
El nuevo rol del Estado: «Desarmar negocios»
– En este impulso desregulador, ¿cuál es el rol que piensan para el Estado? ¿Es una liberalización en todo sentido o le queda un papel de árbitro?
– El Estado tiene un rol en la defensa, en las relaciones exteriores, en promover los acuerdos comerciales, en organizar la justicia para hacer cumplir los contratos y establecer ciertos lineamientos. Lo que no creemos es que el Estado tenga que ponerse a desarrollar actividad económica que el sector privado hace mejor, ni intervenir en los mercados para distorsionarlos.
Muchas veces se piensa en el Estado como un «dictador benévolo» que interviene para el bien común, pero la realidad dista de eso. En Argentina hemos tenido un Estado con muchísimos casos de captura regulatoria para favorecer el interés de alguien o para ejercer corrupción. Regulaciones hechas en nombre de la seguridad o la salubridad que en realidad sólo favorecían a intermediarios que se llevaban plata por estar ahí.
– ¿Nos podría dar ejemplos concretos de esa «captura» que eliminaron?
– Te digo tres rápidas:
- Internet satelital: Acá estaba prohibido porque le convenía a Clarín proveer por banda ancha y fibra óptica y no quería competencia. Eliminamos eso y hoy hay 600.000 suscriptores de internet satelital, incluso en la cordillera y zonas rurales.
- Vacuna de la aftosa: En todo el mundo se vacunaba contra dos cepas del virus. Acá, por supuesta «seguridad», se obligaba a vacunar contra cuatro, a pesar de que dos de esas cepas se habían extinguido en el mundo hacía 60 años. ¿Por qué se hacía? Porque había un laboratorio en Argentina que proveía esa vacuna de cuatro cepas. Le armaban el negocio desde el Estado.
- Registro de la construcción: Solo podían participar de la obra pública las empresas que tuvieran «capacidad económica», cuya definición técnica terminaba exigiendo haber hecho las obras de antemano. Se formaba un club cerrado de empresas.
Cuando ves estos casos, ya no es una discusión teórica abstracta sobre el Estado. En esos tres casos lo que el Estado hacía era armar un negocio. Cuando se habla de Estado benefactor, hay que ponerle nombre y apellido: ¿benefactor de quién? Por eso hay que analizar caso por caso con sentido común.
La trastienda política del Gobierno
– En lo personal, ¿cómo es estar adentro del gobierno de Milei metido en el área de las reformas y con tantas presiones? ¿Se vive con entusiasmo o con miedo a las reacciones?
– La verdad que con mucha alegría y entusiasmo. Hace un par de años no me imaginaba estar acá. Yo estaba en el Congreso como legislador y ahí lo conocí a Milei porque éramos diputados juntos. Nos acercó mucho la negociación de la Ley Bases, donde trabajé en las reformas de energía y minería, y luego me llegó la invitación para integrar el equipo con Sturzenegger.
Es un lugar extraordinario porque el Gobierno tiene una decisión firme de transformar. Por ahí, a los que hemos estado en política siempre nos pasaba que querías hacer algo y te decían: «No, no te metas acá porque se va a enojar tal corporación». Acá es todo lo contrario: hácelo, metele para adelante. Ayer estuve con la Mesa de Enlace por el tema semillas, hoy con medicamentos, antes en la negociación comercial con Estados Unidos y pronto con Suiza por propiedad intelectual. Hay una posibilidad real de hacer reformas muy concretas que le cambian la vida a los argentinos, y eso trae una enorme satisfacción.
