Frente a las tensiones globales, la suba del petróleo y la consolidación del superávit fiscal interno, Enrique Griffoulier analizó los desafíos del modelo económico actual, el rol que deben recuperar los bancos para dar crédito y la paciencia social que requerirá la estabilización.
Un escenario mundial atravesado por la alta volatilidad geopolítica y un proceso de reordenamiento macroeconómico interno que impone nuevos paradigmas al sector privado en Argentina. Ese fue el eje de la conversación que mantuvieron Gabriel Conte y Luis Ábrego en el programa Café 617 (emitido por 617 Multiplataforma) con el analista económico Enrique Griffoulier, socio de la firma TGA Auditores y Consultores.
Durante la entrevista, Griffoulier desglosó los riesgos de la coyuntura internacional, el fin de la ilusión del «dólar guardado» en colchones y el verdadero desafío estructural que enfrentan las empresas para adaptarse a una economía con superávit fiscal e inflación a la baja.
Un mapa global fracturado y el factor petróleo
En el plano internacional, el analista advirtió que el fin de la unipolaridad posterior a la Caída del Muro de Berlín dio paso a un esquema bipolar con China como jugador central, sumado a un frente geopolítico complejo impulsado por la administración de Donald Trump en Estados Unidos.
«Venimos de un mundo donde la caída del Muro nos hizo vivir en una aldea donde todos éramos felices y Europa era la panacea. Hoy la irrupción de China y la resistencia de Estados Unidos a perder su hegemonía generan complicaciones globales que la economía mundial aún no terminó de ponderar», señaló Griffoulier.
En ese marco, el analista remarcó el impacto en el mercado energético:
- Presión inflacionaria mundial: La tensión en los mercados petroleros (con barriles oscilando en zonas elevadas) pone un techo a la expectativa de bajas inmediatas en el precio de los combustibles a nivel local.
- Burbuja financiera: Griffoulier alertó sobre la falta de lectura del mercado financiero norteamericano frente a los riesgos bélicos y comerciales: «Hay una burbuja latente en las acciones estadounidenses que siguen subiendo pese a las tensiones geopolíticas y la aplicación disfuncional de aranceles».
Macroordenada vs. resistencia social: el diagnóstico local
Al analizar el frente doméstico, el especialista diferenció el proceso actual respecto a intentos históricos de estabilización:
- Ataque a las causas: A diferencia del programa de 2015, donde se apeló al endeudamiento y al saneamiento cambiario sin resolver el déficit, la administración de Javier Milei concentró sus esfuerzos en el equilibrio fiscal, transformando las dudas iniciales del mercado en certezas operativas.
- Indicadores positivos: Griffoulier destacó que la consolidación del superávit, la reducción del riesgo país hacia la zona de los 400 puntos y los indicadores récord en el balance comercial otorgan un piso macroeconómico inédito en décadas.
Sin embargo, identificó al factor sociocultural como el cuello de botella:
«El mayor problema que tiene el Gobierno va a ser la paciencia social para sobrellevar la transición. Reordenar una economía arrasada lleva años, no meses ni el período de una sola gestión», enfatizó.
El «dólar colchón» pierde valor y el sistema financiero busca su rol
Uno de los puntos salientes del intercambio fue la crítica al atesoramiento tradicional de divisas en cajas de seguridad y el paradigma del dólar como refugio absoluto.
- La depreciación del dólar: Griffoulier remarcó que mantener dólares billete fuera del circuito implica una pérdida constante de poder de compra global debido a la inflación de la divisa estadounidense y su abrumador nivel de endeudamiento sistémico.
- Reingreso al circuito productivo: La flexibilización en normativas de inocencia fiscal busca facilitar la exteriorización de fondos hacia herramientas de inversión financiera o de capitalización productiva (como las Obligaciones Negociables), alimentando los depósitos bancarios.
- El aprendizaje de los bancos: «Los bancos pasaron 30 años sin hacer negocio prestando dinero al sector privado. Hoy el desafío es que vuelvan a evaluar riesgos crediticios y presten a tasas razonables para dinamizar la economía real», apuntó.
La reconversión del empresario: «Tener que hacer 20 cosas bien»
Consultado por las transformaciones en la microeconomía y en el ecosistema pyme de la provincia de Mendoza, Griffoulier subrayó que el cambio de modelo exige abandonar viejas distorsiones.
- Administración profesional: «Muchas empresas operaban a ciegas con márgenes desmedidos. Hoy los márgenes son estrechos y no existen estados de resultados ni flujos de caja consolidados en muchas pymes. Tienen que aprender a ser empresarios bajo un entorno sin subsidios».
- Oportunidades de nicho: El analista contrapuso la contracción de sectores altamente dependientes de distorsiones previas (como los servicios maduros de áreas convencionales en hidrocarburos) con el fuerte crecimiento registrado en proveedores para la minería, el oil & gas no convencional y el desarrollo de empresas boutique de ingeniería.
Finalmente, el diálogo derivó en la necesidad de acompañar el proceso con una renovada oferta educativa y profesional —como la adquisición de competencias en idioma inglés requeridas por el mercado internacional— para captar la demanda real de trabajo en el nuevo contexto económico.
