COLUMNISTAS INVITADOS. Escribe José Jorge Chade. Desde el misterioso origen de Compostela y los mitos de la Reconquista hasta su arraigo como protector contra los sismos en Mendoza: un recorrido por la evolución histórica, la fe y la vigencia cultural del Santo Patrono.
La conexión con el Camino de Santiago
La historia de Santiago de Compostela comienza tras la muerte y resurrección de Jesús, cuando el Apóstol partió de Judea hacia España para predicar el Evangelio. Su cuerpo sin vida fue llevado de vuelta a España tras su martirio y sepultado en un lugar secreto. Siglos después, un ermitaño llamado Pelagio, que vagaba por el monte Liberón, descubrió una meseta donde brillaban luces como estrellas. Era una necrópolis donde, entre otros, yacía el propio Santiago en una tumba con la inscripción: «Aquí yace Jacobo, hijo de Zebedeo y Salomé». La gente comenzó a llamar a aquel lugar Campo Stellae, «campo de la estrella», de ahí el nombre de Compostela.
Después de que Alfonso el Casto, rey de Asturias, peregrinara a Compostela en el año 825 d. C., muchos siguieron su ejemplo y comenzaron a visitar la tumba de Santiago. La basílica dedicada a él comenzó a construirse en 1075, y desde entonces, Compostela se convirtió en un lugar de gran importancia para los peregrinos. Desde la Edad Media, el Santuario de Santiago de Compostela ha sido uno de los destinos más codiciados por peregrinos de toda Europa.
Uno de los símbolos del Camino de Santiago es la concha de vieira. En la Edad Media, los peregrinos que realizaban el Camino debían llevar consigo como ofrenda una concha recogida en las playas de Finisterre, el fin del mundo para los romanos, finis terrae. Cuenta la leyenda que los discípulos de Santiago, tras perder los restos de su maestro en un naufragio, los encontraron en esa playa cubiertos de conchas.
Incluso hoy en día, el Camino de Santiago, con sus diversas rutas que convergen hacia la ciudad española, se considera un viaje espiritual de gran significado, emprendido por hombres y mujeres por motivos religiosos, como acto de fe, para obtener el perdón y la redención, o simplemente para experimentar crecimiento personal y conexión consigo mismos y con los demás.
Cabe señalar que la imagen de Santiago Matamoros, o mejor dicho, como el matador de los moros, no es una figura histórica, sino una leyenda e iconografía desarrollada durante la Reconquista española. La figura del apóstol Santiago es real, pero su representación como guerrero que lucha contra los musulmanes es una interpretación posterior ligada al contexto histórico de la lucha contra la ocupación musulmana de la península ibérica.
En detalle, es importante comprender que:
• Santiago Apóstol:

Históricamente existió como uno de los apóstoles de Jesucristo, hermano de Juan el Evangelista
• Reconquista:
Este periodo histórico, caracterizado por la reconquista cristiana de los territorios españoles ocupados por los moros, se caracterizó por un fuerte componente religioso y de identidad.
• Santiago Matamoros:
Para infundir fuerza y esperanza a los combatientes cristianos, se extendió la idea de que Santiago se les había aparecido durante las batallas, particularmente durante la batalla de Clavijo. Leyenda sin fundamentos
• Iconografía:
Esta leyenda se traduce en representaciones artísticas de Santiago a caballo, armado y con la intención de destruir a los moros, dando origen a la imagen de Santiago Matamoros.
Leyenda vs. realidad:
Así, aunque la figura histórica de Santiago Apóstol sea real, la imagen de «Matamoros» es una construcción legendaria e iconográfica vinculada a un contexto histórico específico, que solo existió si se creó en ese período por necesidad de encomendarla a alguien superior, sin negar que la Iglesia facilitó la creencia.
La iconografía religiosa representa a Santiago como el Apóstol, a veces vestido de peregrino con manto y bastón, sombrero, calabaza y vieira, mientras que en otras ocasiones aparece como apóstol, vestido con túnica, descalzo y sosteniendo un libro o pergamino que simboliza la misión apostólica.
Además de todos estos «roles», también se menciona que Santiago Apóstol es el protector de caminantes y peregrinos, caballeros, soldados y quienes lo apoyan. Asimismo, siguiendo la tradición cristiana, se le invoca contra el reumatismo y para bendecir y proteger las cosechas.
En 1976 se declara feriado provincial el 25 de julio, en homenaje al Santo Patrono Santiago. En Mendoza se postula que Santiago es el escudo ante los temblores y sismos. Está declaradao como feriado provincial por la Ley N° 4.081 .
No es un santo ajeno, sino que se ha convertido en el patrón no solo de Mendoza sino también de muchos países, regiones y ciudades, como España, Galicia, Santiago de Compostela, Ciudades italianas, Nicaragua, Croacia, Chile y Guatemala.
Todo esto que hemos leído ilustran creencias religiosas y nos invitan a la reflexión, no a la crítica, porque dan forma a nuestra identidad colectiva y, por lo tanto, nos definen como individuos.


