martes, junio 9, 2026

La «encíclica Milei», Juval Harari, la IA y «el contrato por encima de la ley”: Martín Carranza

Martín Carranza, autor del libro «Libertad y justicia en la Era de la Inteligencia Artificial», apoyó el planteo de Javier Milei en torno a las grandes plataformas de IA en Argentina y refutó los miedos de Juval Harari y otros al respecto. Su planteo, en el programa «Café 617» por 617 Multiplataforma.

El avance de la inteligencia artificial (IA) no solo está transformando los procesos productivos, sino que ha desatado una batalla filosófica y geopolítica de escala global. En una reciente entrevista brindada al programa «Café 617» por 617 Multiplataforma, el abogado y experto en derecho tecnológico Martín Carranza Torres analizó los cruces conceptuales que hoy dividen a los líderes globales, presentando las tesis de su último libro: “Libertad y Justicia en la era de la inteligencia artificial”.

Durante el diálogo, el autor desmenuzó la polémica internacional entre el filósofo Yuval Noah Harari y el presidente argentino Javier Milei, lanzando duras críticas al modelo regulatorio europeo y a la reciente encíclica papal Magnificas Humanitas.

La «manzana envenenada» de Bletchley Park y el freno europeo

Para Carranza Torres, el debate actual se divide a partir de un hito que denomina «La manzana envenenada de Bletchley Park». En ese histórico lugar —donde Alan Turing descifró el código Enigma en la Segunda Guerra Mundial— se reunieron hace unos años dirigentes europeos, empresarios y pensadores (con Harari entre los convocantes) para dictaminar la necesidad de regular la IA global ante supuestos riesgos catastróficos.

El autor enfatizó las consecuencias directas de esa visión temerosa:

«Me encantó la polémica porque es precisamente la que pretendo plantear en mi libro. (…) Después de un tiempo está clarísimo el resultado: en Europa no hay una sola empresa relevante de inteligencia artificial. Este es el resultado del temor de Harari. Yo me pongo en las antípodas de esos temores que se bajan desde el poder para evitar el desarrollo. Esto es imparable».

Al ser consultado sobre los riesgos de otorgar personería jurídica a entidades no humanas basadas en IA que manejen cuentas bancarias o sistemas políticos, el experto desmitificó el miedo a las ficciones legales. Recordó que la humanidad ya inventó las Sociedades Anónimas en la Edad Media (como la compañía holandesa de acciones citada por Milei), las cuales operaban como agrupaciones de capital sin ser personas humanas. «Las regulaciones se pueden hacer de todos modos, no hay que horrorizarse ni prohibir que el desarrollo tecnológico nos traiga prosperidad».

El contrato por encima de la ley

El núcleo de la propuesta de Carranza Torres se alinea con las reformas que buscan situar la autonomía de la voluntad por encima del peso regulatorio del Estado. Al analizar los proyectos de reforma del derecho societario actual, ponderó que lo central es que sitúan al contrato como norma primordial, dejando a la ley un rol puramente subsidiario.

Citando el histórico artículo 1197 del antiguo Código Civil de Vélez Sarsfield —que establecía la libertad contractual absoluta—, argumentó que ese es el marco ideal para una tecnología que recién está en «estado de bebé». «Pretenden regular y no sabemos bien qué es, ni en qué va a derivar».

Ante los previsibles cambios sociales y el impacto en el empleo, el especialista fue categórico: la ley escrita no puede frenar la evolución. Explicó que la IA ya se empieza a procesar mediante satélites en el espacio exterior (con energía solar y fuera de las jurisdicciones nacionales), volviendo obsoletas las prohibiciones locales.

En su lugar, propuso una solución elemental dentro del sistema republicano: que la justicia resuelva los conflictos puntuales a medida que se presenten, caso por caso«La fuente del derecho no es la ley dictada por la política; la fuente del derecho es el conflicto y el reclamo».

La encíclica papal y la propuesta de un «Gobierno Mundial»

Uno de los puntos más agudos de la entrevista fue el análisis de la encíclica Magnificas Humanitas, publicada por el Papa el pasado 25 de mayo. Carranza Torres observó con ironía que el Sumo Pontífice presentó el documento sentado junto al director general de Anthropic (creadores de la IA Claude): «Pareciera que hay una inteligencia artificial bendecida por Dios y otra que no. Cuando empezamos con eso, caemos en un paternalismo de cúpulas que anula la elección de la gente».

El autor trazó una línea histórica entre este documento y los principios de la doctrina social de la Iglesia (justicia social y solidaridad obligatoria), criticando que el texto papal equipara de forma expresa las bases de datos con el medio ambiente.

«Como el medio ambiente es de todos, las bases de datos también serían de todos; una propuesta de verdadera expropiación. Entendiendo que no se puede regular localmente, la encíclica propone concretamente un gobierno mundial encargado de atajarnos y, textualmente, ‘desarmar’ la inteligencia artificial para que no prospere».

Un optimismo fundado en la historia

Pese a las incertidumbres, Carranza Torres se declaró firmemente optimista, recordando que el poder establecido siempre ofreció resistencia ante las tecnologías disruptivas:

  • La imprenta: En su momento fue vista como una catástrofe porque rompía el monopolio del conocimiento.
  • La revolución industrial: Los ludistas rompían máquinas por temor al desempleo.
  • El correo electrónico: En Argentina generó protestas sindicales y bloqueos de camiones de recolección bajo el argumento de que destruiría puestos de trabajo; sin embargo, hoy el transporte de paquetería derivado del e-commerce es uno de los mayores negocios del mundo.

«Con la inteligencia artificial la productividad humana está aumentando en una proporción inédita e insólita. Cada uno de nosotros va a ser mucho más productivo, lo que derivará en mejores ingresos, costos tecnológicos que tienden a cero y un mercado mucho más activo. Nos espera un mundo de enorme prosperidad».

Finalmente, concluyó señalando que la verdadera batalla global actual no es accesoria: se está definiendo si el futuro se regirá por un modelo totalitario de control social absoluto (como el de China) o por el modelo occidental, sustentado en las libertades y las garantías individuales frente al avance de corporaciones y estados.

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