Para la jueza Ábalos, el hecho de que la provincia finalmente discuta el régimen municipal es un paso positivo, pero insuficiente. La experta señaló que, tras 32 años de demora, Mendoza se pone «a tono» con el debate nacional, aunque advirtió que la propuesta actual no cumple con todas las expectativas. Estuvo en 617 Multiplataforma con Luis Abrego y Gabriel Conte.
Luego de tres décadas de espera desde la reforma nacional de 1994, la provincia de Mendoza ha comenzado a debatir la adecuación de su Constitución para reconocer la autonomía municipal. En este contexto, la doctora María Gabriela Ábalos, referente en derecho constitucional, analizó el proyecto en el programa de «Café 617» que se encuentra en la Legislatura.
Para la jueza Ábalos, el hecho de que la provincia finalmente discuta el régimen municipal es un paso positivo, pero insuficiente. La experta señaló que, tras 32 años de demora, Mendoza se pone «a tono» con el debate nacional, aunque advirtió que la propuesta actual no cumple con todas las expectativas.
«Justamente este proyecto podríamos decir que tiene luces y sombras», afirmó la abogada. Según su visión, la principal «sombra» es que la reforma se enfoca solo en las 18 ciudades cabeceras y olvida la realidad de las comunidades alejadas. «Este proyecto de reforma de un solo artículo… se queda un poco a mitad de camino», sentenció Ábalos, explicando que dotar de autonomía solo a los municipios centrales deja sin respuesta a localidades como Uspallata, Palmira o Bowen.
El reclamo por los distritos y el fin de la centralización
Uno de los ejes centrales de la postura de Ábalos es la necesidad de romper con la estructura histórica de Mendoza, a la que define como muy centralizada tanto a nivel provincial como municipal. Su propuesta es que los distritos puedan transformarse en comunas y tengan el derecho de elegir a sus propios representantes.
«Nuestra historia municipal mendocina… fue en general una historia de mucha centralización», explicó la especialista, señalando que es difícil esperar que los municipios descentralicen el poder por voluntad propia si la ley no los obliga. Por ello, instó al Poder Legislativo a introducir modificaciones que exijan a las futuras cartas orgánicas municipales reconocer formas de participación y elección de autoridades en sus distritos.

Ante el temor de que crear nuevas estructuras políticas resulte costoso para el Estado, Ábalos fue contundente al desmitificar esa idea. Aseguró que los distritos ya cuentan con recursos y personal, por lo que democratizarlos no implica necesariamente más gasto. «Desmitifiquemos esto de que va a resultar muy caro… nuestros distritos hoy ya tienen presupuesto», remarcó.
La abogada propone un esquema mucho más simple que el de las grandes ciudades. En lugar de un intendente y varios concejales por distrito, sugiere una «comisión de tres vecinos que haga las veces del Ejecutivo y del Legislativo». Según Ábalos, esto permitiría que, con el mismo sueldo que hoy cobra un delegado designado, se logre una gestión mucho más transparente y cercana: «No debemos pensar que hacia nuestros distritos vamos a repetir el mismo modelo de intendente y de concejales». De esta manera, el vecino tendría una respuesta inmediata a sus problemas sin aumentar la burocracia política.
