Oración en dos planos

Gabriel Conte
Gabriel Contehttps://gabrielconte.com.ar/
Soy Gabriel Conte, periodista. Fundé el diario Memo (memo.com.ar) en 2019. Creé y dirigí en los años ’90 la hoja de cultura El Comunero. Fui director de la revista Mendosat y durante 12 años trabajé como periodista, subdirector y luego director del portal MDZ, además de ser director de MDZ Radio. Mis primeros pasos en el periodismo los di en LV10 Radio de Cuyo. Mi programa «Tormenta de ideas» entrevistó a unos 30 mandatarios y expresidentes, premios Nobel y figuras destacadas del mundo, por Radio Nihuil. He colaborado con medios de Argentina y el extranjero.

Oración en dos planos

(padre nuestro que estás en los cielos)

Cuántas veces más deberé apretar mis labios

Conteniendo la espuma o bien tragándola

Con disimulo

ocultando esa baba que seca mi lengua

Bajo la lengua, dejándola

Continuar con su deslizamiento

Hacia las palabras,

Pronunciando esta letanía

De ruegos

De súplicas

De lágrimas que amasan mares de dolor

En cada ojo al tiempo que

Repito y repito

Esa frase que debo repetir

Repetir

Repetir

¿Cuántas veces más?

(santificado sea tu nombre)

Para que no tenga nunca más

Que repetirla

Que repetirla

Ante esa cruz que está sobre el dintel

Para que un gesto

Para que aunque más no sea un solo gesto

Una lágrima de agua, de sal

(venga a nosotros tu reino)

De sangre se disuelva en el muro

Para que tenga sentido este largo repetir

Este largo, denso, oscuro repetir

Esta condena a revivir para poder revivir aun después

De que ruegue tanto para que la vida cambie

De suplicar, exigir, pedir tantas veces que

Todo empiece y todo termine

(hágase tu voluntad)

Y así de nuevo

Y renovadamente repetir

Y repetir

Y repetir

Este puñado de palabras que te invocan

Y te piden que aparezcas en una lágrima

En una gota de agua, de sal, de sangre

Que se deslice desde el rostro

De tu cruz

Por el muro

(así en la tierra como en el cielo)

Por el muro

Por el muro hasta colmar

Esta impaciencia que se acelera

Con cada frase con cada ruego, con cada súplica

Con la que nuevamente, renovadamente

Me humillo, me desintegro,

Me desarmo, me muero y me vuelvo a morir

Aun después de la última muerte pidiéndote

Repetidamente

(danos hoy el pan de cada día)

De nuevo, renovadamente

Que la vida cambie

Que mi vida cambie

Que todo cambie

Que cambie la muerte

Y si es posible

Si es que para algo sirve que ruegue tanto

(y perdona nuestros pecados)

Que tanta baba se revuelva lubricando

La lengua que lame tus heridas

En la cruz

Cada día cada tarde cada noche

Y de nuevo

Cada día cada tarde cada noche

Pero para qué

Me pregunto ahora en este ruego

Del hartazgo

Para qué

(así como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden)

Para qué

Y repito nuevamente,

Renovadamente

Si ya he cumplido mi condena

Si ya he superado esta vida en el infierno

Que se ha transformado

Repetir que quiero el cielo

Que deseo ese cielo

Ese rojo cielo

¿Por qué es rojo el cielo, no?

(y no nos dejes caer en la tentación)

Y repito

Este rosario infinitamente

Este rosario infinitamente

Para ganar de una vez por todas la muerte

Para ganar de una vez por todas el infierno

(más líbranos del mal)

Para perderte de una vez por todas de vista

Para no tener que seguir rogar en vano

Vanamente

Injustamente humillándome de rodillas

Babeando oraciones

Ante esa cruz que tanto mereces

Que tanto mereces

Ante esa cruz a la que te condeno de nuevo

Y repito:

A la que te condeno renovadamente

Porque no lloras ni dejar rodar por el muro

Ni una sola lágrima de agua, de sal, de sangre.

(amen)

Amen.