Se define quién conducirá la Universidad Nacional de Cuyo en una segunda vuelta que repite esquemas anteriores: un radical versus una peronista. Pero en cada una de las candidaturas hay en juego una serie de cuestiones vinculados con la historia, lo académico, el posicionamiento ideológico y ante el gobierno nacional, los vínculos con el resto de la política y tal vez se discuta en algún momento si seguir así, «porque así está bien» o dar un salto de proyección nacional e internacional en la formación.
Quedan dos candidatos a conducir el Rectorado de la UNCUYO: Gabriel Fidel junto a Flavia Filippini y Adriana García junto a Ana Sisti.
Ambos sn representativos de la vida interna de la Universidad claramente, pero resta ver qué decisión toman los que votaron por las dos opciones que quedaron fuera: Javier Ozollo junto a Fernanda Bernabé e Ismael Farrando con Jimena Estrella.
Hay análisis y apuestas para todos los gustos dentro del ecosistema «uncuyano», del mismo modo en que durante la campaña electoral todos creían que podían dar el salto ganador y conservaron hasta el último día las expectativas intactas.
Los dos candidatos concurrieron a los medios a hablar de su futuro, más que del de la UNCUYO. Es que si exageran la vocación de transformación, perderían votos en un ámbito en donde el statu quo es el valor predominante: hay alarde de antigüedad en cargos, que unos casos es trayectoria y en otros solo récords de permanencia. Pocos querrían verse obligados a cambiar, evolucionar, tener que aprender una vez más ya no para pasar al frente a escala global, sino al menos para empatarle al resto de los planes de enseñanza del país.
Por ejemplo, hay una discusión que se dá porque cada unidad académica y el Rectorado tienen servidores de internet diferentes y se habla de la más que obvia necesidad de unificar y compartir bases de datos, sobre todos de las capacidades de sus docentes. Pero no se habla de que la Universidad cree su propio proveedor de internet. Y más.
Sin entrar en la lista de falencias o propuestas (que cada quien sabrá identificar) y mucho menos en los apoyos y rechazos que genera la personalidad de cada uno de los dos candidatos que quedan, cosa que entra en el terreno de las especulaciones, en la militancia pro Fidel se critica en García que representa una expresión puntual del peronismo y de los sectores anquilosados más conservadores en la UNCUYO, y los militantes de García vinculan a Fidel con Cornejo y Milei y aseguran que el 64% que no lo votó los llevará al Rectorado.
Entre las voces críticas dentro del «fidelismo», están los que ahora se dan cuenta de que debería haber renunciado antes para diferenciarse de una gestión que no fue lo suficientemente buena como para que Esther Sánchez pudiera competir por su reelección.
Y en el peronismo entra a tallar su último cisma en busca de un liderazgo actual, ahora que, más allá de la referencia habitual a Perón, lo que se impone es la discusion en cuál de sus muchos disfraces detenerse.
Para revisar el propio posicionamiento de Fidel y García, dos de nuestras entrevistas:
Bonus track: La decana electa de Derecho, Silvina Furlotti, anticipo su voto en esta entrevista
