LO BUENO SE COMPARTE. Compartí esta nota. Aquí hablamos con «La Martita», quien lleva adelante junto a sus tres hijos «Mi Familia», una fábrica de pastas y panificadora que se ha instalado en Mendoza sin publicidad ni ofertas: a fuerza de ofrecer productos con una calidad que atrae clientes de boca en boca.
Eduardo Garcia fue el pionero. Le puso todo el empuje y todas las horas de su tiempo. Lo acompañaron sus hijos. Pero una enfermedad amenazó con derrumbarlo todo. Marta, su esposa, por entonces costurera, decidió sumarse. «Se puede salir adelante, solo hay que trabajar de lunes a lunes», contó.
«Los sueños se cumplen», verificó al contar la historia de «Mi familia», nunca mejor elegido el nombre del negocio familiar que fue marcado por otro ícono histórico: todo nació en el año 2001. Ni eso ni la pandemia pudieron derribarlos. «Pero hay que trabajar», aseguró en este breve diálogo, pero motivdor y de gran valor para mucha gente.
Acaban de cumplir 25 años y la gente no da crédito a lo que consume. Es que siendo lo mismo que miles fabrican, los fideos, ravioles, sorrentinos, angelottis, ñoquis y canelones son muy diferentes. ¿Cuál es el secreto? Lo cuenta Martita en el video. Y avisa: «Se puede; los sueños se cumplen».



