jueves, julio 16, 2026

Lo bueno, lo malo, lo lindo y lo feo de las reacciones inglesas

Tras su derrota frente a la selección de Argentina, los ingleses reaccionaron de diferente manera, aunque principalmente, con bronca y odio, buscando excusas para al ahora finalista de «tramposo» en el partido infartante de semifinales. Qué dicen los diarios y qué manifestaron algunos protagonistas.

No es fácil aceptar una derrota. Más aun, en un partido entre Argentina e Inglaterra, que tiene todavía hoy controversias vigentes a nivel futbolístico de aquel cotejo de hace exactamente 40 años, con «La mano de Dios» y el orgullo herido de un equipo que no gana mundiales desde 1966, año en el que ganó por primera y única vez.

Hay que sumarle el otro factor que sobrevoló en esta ocasión y que aterrizo en el campo de juego al terminar, en medio del festejo argentino y con una bandera desplegada contra las recomendaciones de la FIFA: la guerra de las Islas Malvinas.

En lo futbolístico, desde el propio plantel ingles y algunas exglorias de ese país se encargaron de echarle culpas a quien corresponde: Thomas Tuchel, su técnico, por no hacer los cambios convenientemente, ya que optó por llenar la cancha de defensores cuando el resto del país piensa que debían empujar para ganar y no solo esperar en la retaguardia.

Los diarios londinenses jugaron con el dolor y la bronca en sus portadas, pero adentro, en sus páginas interiores, desplegaron el amarillismo típico que supieron crear, sostener y nutrir durante décadas, buscándole la vuelta a su derrota no en los errores propios sino en presuntas trampas del oponente y legítimo jugador.

Telegraph, por citar tan solo un ejemplo, en su sección de Deportes, desplegó un llorón «Todos los 31 trucos sucios que Argentina desató contra Inglaterra»:

De todos modos, hubo una variada reacción en las portadas de este jueves posterior al partido:

Desde este lado del Atlántico, The New York Times se vio obligado a explicarles a sus lectores, probablemente más interesados en la politica que en el fútbol, de qué se trató el despliegue de la bandera que decía «Las Malvinas son argentinas» por parte de los jugadores triunfadores». Explicó: «La Guerra de las Malvinas ocurrió entre las dos Copas del Mundo ganadas por Argentina, en 1978 y 1986. Aunque Inglaterra y Argentina rara vez juegan entre sí, el sentimiento antiinglés es una parte prominente de la cultura de los aficionados y jugadores argentinos».

Los medios españoles (que no son objeto de esta nota) están cargando sobre la portación de la bandera malvinera, rogando a la FIFA sanciones y recordando que en 2012, cuando un jugador surcoreano desplegó una consigna política lo suspendieron por dos partidos. Fue Park Jong-woo. En los Juegos Olímpicos de Londres 2012, tras ganar el partido por la medalla de bronce contra Japón, celebró sosteniendo un cartel político con la leyenda «Dokdo es nuestro territorio», en alusión a unas islas disputadas entre ambas naciones.

Dentro de lo más agrio de las reacciones, el exasesor de Margaret Thatcher y analista de política exterior, Nile Gardiner, cuestionó a los futbolistas argentinos que mostraron la bandera y pidió que a aquellos que juegan en los equipos de la Premier League, de Inglaterra, se les quite el visado.

“Todo jugador argentino en la Premier League inglesa que participó en esta fea exhibición antibritánica debería ser despojado de su visa de trabajo del Reino Unido. Debería haber tolerancia cero para esto”, señaló en una publicación y luego añadió: “Comportamiento de tercer mundo. Qué vergüenza en el escenario de la Copa del Mundo”, sangró por la herida en el orgullo inglés.

Otro fue el periodista británico Piers Morgan, conocido por su cercanía con Cristiano Ronaldo, que publicó en Twitter una pregunta que acumuló 8,2 millones de visualizaciones: “Is Messi playing?” (¿Está jugando Messi?). Pero en el tramo final del partido, Argentina remontó para vencer 2-1 e instalarse en la final del domingo ante España, y Morgan cerró la secuencia con un tercer tuit de una sola palabra: “FFS”, abreviatura de una expresión de enojo en inglés.

La bravuconada final no tiene nombre. Posteó: «Idiotas sin clase. Espero que España los aplaste tan mal en la Final como los aplastamos en la Guerra de Malvinas». Comentario imbécil e innecesario, no por el deseo, sino por la alusión bélica.

Pero también hubo otros gestos, porque nada indique que todo un país se pueda caracterizar por la imbvecilidad, sino que es lo que muchas veces los medios ponen en portada o las redes destacan para tener un clic más. Es el caso de Liam Gallagher, que posteó: «Respeto a los chicos, no es el derecho divino de nadie a ganar el Mundial, felicitaciones a Argentina, el mejor equipo ganó, ¡hacia adelante y de lado!».

Y el del entrañable exembajador británico en Argentina, Mark Kent, quien felicito lisa y llanamente, aunque citando una orden de la Embajada del Reino Unido en Buenos Aires en torno a cómo actuar tras el partido: «Felicitaciones Argentina – buen partido y suerte el Domingo!»:

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