viernes, abril 17, 2026

#LaPicada: «Los Kennedy» buscan desconfigurar a Petri; el peronismo que ya es una ONG; una «topadora» que asoma en el mundo de las ideas; el auge del «chilindrinismo», pero no tan trosko y uno que vuelve

Una serie de perlitas políticas de Mendoza en tiempo de Vendimia, cuando todos eligen para mostrarse en público, guardando sus cartas bajo la manga. Hay más cosas, pero aquí, una base de lo que pasa en Mendoza, con muchas indefiniciones todavía.


Es sabido que la semana de la Fiesta Nacional de la Vendimia en Mendoza es un espacio en el tiempo para que quienes quieran exhibirse, lo hagan, pero además, con cierto éxito de difusión. Es todavía un misterio cuán efímero o duradero puede ser el efecto de este exhibicionismo. Lo único cierto es que en política todo suma (o se tiene la idea de que es así).

¿Por qué este año tanto interés en el oficialismo vernáculo en mostrarse, si no hay elecciones?Porque está en juego la sucesión del gobernador Alfredo Cornejo y su propio destino, por cierto. En cuanto al Sillón de San Martín, la tradición reciente del universo Cambia Mendoza indica que se define por una asamblea posmoderna: encuestas. Y los aspirantes deben, primero, dar cuenta de su interés, para que la gente lo sepa; segundo, ser conocidos; y tercero, ser deseados para el cargo.

El primer problema que enfrenta el radicalismo

Al radicalismo, principal eje del oficialismo en Mendoza, más allá de que se duda sobre si ganaría en este tiempo de mileísmo a ultranza de la población por sí solos o con un espacio político del Presidente ordenado y con figuras más descollantes, le pasa que se ha quedado solo en el escenario.

Sin pánico escénico, la fuerza gobernante de Mendoza se mueve con confianza, pero se ha vuelto objetivo, blanco si se quiere, de toda crítica que le toque “a la política”, porque no hay nadie más, luego de que el peronismo implosionara y el resto prácticamente no esté presente en el radar de la población.

Un peronismo no gubernamental y poco visible

Al radicalismo le toca, en esta etapa, tratar de elegir y conseguir un adversario: no tiene a quién echarle la culpa de nada, porque, por ejemplo, el peronismo pasará de tener una escasa representación y, con ello, voces. Su “cantera” de dirigentes se reducirá a los intendentes. Y los peronistas al frente de municipios que les está yendo bien a nivel electoral gobiernan lugares pequeños, por lo que, para liderar, su proyección debe ser heroica.

Sonará a chicana barata, pero no lo es: el PJ, tras su ruptura, se parece más a una ONG, una organización no gubernamental en Mendoza, al menos, defendiendo causas, promoviendo ideas pero, más que ninguna otra cosa, ocupado en revolear carpetazos internos y derribar a todo posible adversario por la banca “hucha” que les quede por conseguir.

El segundo problema del radicalismo

A la vez, los radicales y sus aliados enfrentarán en la Legislatura una composición que, de entrada y más allá de las frases hechas que se pronuncien para aminorar diferencias, estará atomizada.

Si bien la UCR mendocina no carece de herramientas para ordenar a la tropa, será difícil.

Luis Petri sumará su propio batallón de legisladores más todos los de LLA de Facundo Correa Llano, todos aliados electorales, pero no socios del gobierno, por ahora, ni mucho menos amigos con objetivos locales en común.

De todos modos, en la Legislatura ya analizan que quien quiera romper el molde será “abrazado” por el sistema y puesto en su lugar. Es difícil desde afuera comprender el modus operandi de un cuerpo de tales condiciones, pero tiene una vida interna, unos ritos y costumbres, que ya han domado a fieras que simulaban ser mucho más feroces de lo que finalmente fueron.

Así y todo, es muy probable que la oposición deba aumentar su presupuesto para pochoclos para observar, como si se tratara de un thriller en el cine, cómo se tensa la relación multisectorial del universo Cambia Mendoza.

Runrunes de volantazo

Los radicales más tradicionales, los socialdemócratas aun hoy, sueñan con romper con Javier Milei y volver al ‘83.

Con ello, también han echado a rodar ideas como la de armar un frente en sentido contrario al actual, en donde convive la UCR liderada por Alfredo Cornejo y conducida por Andrés Peti Lombardi, y aliada con LLA de Correa Llano y el Partido Renovador Federal de José María Videla Sáenz, además de otras “fuercitas” o figuras simbólicas que acompañan a veces sin siquiera contar con personería jurídica.

En ese esquema, se sueña con sumar a un grupo liderado por la nueva cara visible de “los Kennedy” de Mendoza, la familia Suarez, en este caso Ulpiano, a intendentes peronistas como Matías Stevanato y a huérfanos de partido como Esteban Allasino, cuya última locación fue el PRO. Los uniría más que el alfonsinismo, el mismo sentido práctico para resolver los instrumentos electorales que fundara Cornejo como esquema. Todo, para que no sea gobernador Luis Petri, que es quien parece liderar las encuestas y que ya no está en la UCR, aunque ta tampoco formalmente en LLA, pero pareciera ser el preferido de Javier Milei.

“Los Kennedy mendocinos”, hiperactivos

Como dijimos que todo se define en la UCR/Cambia Mendoza por encuestas y, como se sabe que hoy en día en la programación de campañas electorales vale menos el branding que la destrucción del adversario, se vio un movimiento en las redes sociales que delata que, además de moverse hacia adentro, en el sector de los Suarez inciden hacia afuera, o pretenden hacerlo.

Así fue que en la disputa pública entre Luis Petri y la vicepresidenta Victoria Villarruel, los acólitos y familiares del clan que gobierna la Ciudad de Mendoza salieron a retuitear a Villarruel. Está claro que no es por amor a ella sino por espanto a Petri, a quien preferirían ver hocicar antes de que llegue a montar su candidatura totalmente.

Además, el propio alcalde criticó los modos de Milei en su mensaje anual al Congreso, de los pocos radicales que se desmarcaron, una vez más, aunque electoralmente después se allanara a las decisiones de ir con los libertarios. Más o menos como pasa con Pedro Sánchez en España en sus reproches públicos a Trump y su alineamiento a la hora de las decisiones.

Dentro de su plan de acciones partidarias, para conservar la “marca” UCR y darle algún valor, Suarez puso en foco un encuentro de intendentes radicales de todo el país que se hizo en Santa Fe. “Más de 500”, dijeron. Hacía años que no se veía algo similar: codo a codo, mostrando a gente de su partido que está a cargo de gobiernos locales.

Lo que pasa con eso es una gran contradicción: esa gente y ese partido no comparte ideas con sus bancas en el Congreso ni con varios de sus gobernadores. De hecho, Cornejo no fue.

En la agenda de trabajo incluyeron a influencers temáticos para las exposiciones, dejando de lado a la tradicional presencia de Andrés Malamud, por ejemplo. Uno de ellos fue Rosendo Grobocapel, hijo del “Rey de la soja”, y a quien echaron del PRO por apoyar a Horacio Rodríguez Larreta. El otro fue un economista de gran llegada e hijo del primer gran divulgador de estos temas, Santiago Bulat, hijo del recordado Tomás, todos más liberales, al final de cuentas, que socialdemócratas, si se los mira por ese lado.

Petri está suelto

De todos modos, Petri ya tiene casa en Mendoza y participa constantemente de reuniones. ¿Le importa lo que haga el radicalismo, si él ya no es parte? Probablemente confíe en que los radicales actúen “sueltos” de dirigentes y lo acompañen igual, sin ataduras partidarias. Y es con ese convencimiento que se mueve: sin prometer ni repartir nada de un potencial futuro gobierno, suelto también él, esperando la orden de la Casa Rosada que, por ahora, es una fuerte aliada de Alfredo Cornejo, equidistante tanto de Petri como de Ulpiano Suarez y con precandidatos propios, como Tadeo García Zalazar, que cada tanto levanta la mano para recordar que él también está “jugando” a la previa de las encuestas definitorias.

A Cornejo y sus seguidores más cercanos también es toca ahora pensar qué será de ellos en 2027. ¿Una senaduría nacional, nuevamente, en el esquema que tanto entusiasmara en su momento a Rodolfo Rody Suárez de “una vez cada uno”? De ser así hay que sumar a este integrante de “Los Kennedy” a las apuestas por una vuelta a la Gobernación, desde el casi ostracismo en el que se sumergió al asumir el reemplazo de Cornejo en el Senado, pero jugando al “té de tilo”: como no hace ni bien ni mal, en las encuestas flota y podría ser una carta en la manga si se tratara de competir contra Petri.

Ajedrez municipal

En Guaymallén se dio un cambio que representa una jugada de ajedrez del intendente Marcos Calvente hacia adentro de su esquema de gobiernon y poder partidario: se cambió a la presidenta del Concejo Deliberante, Verónica Cancela, por el concejal de su sector más cercano, Jonathan Mazuela.

Cancela es la mamá de los nietos de Marcelino Iglesias y si bien Mazuela termina pronto su mandato, el gesto representa una forma de retomar el control de algo que se le había ido de las manos al jefe comunal. Por ejemplo, cuando Calvente sugirió que el concejal hallado ebrio por la Policía en Alvear, Miqueas Burgoa, debía renunciar, la anterior presidenta del Concejo fue parte de la maniobra por dejarlo en su puesto y con su dieta a full, como si nada.

Una nueva izquierda

A la izquierda se le pinchó el globo que lograra inflarse en su momento con el apoyo mendocino (incluyendo a barrios como Dalvian o a Chacras de Coria) a Nicolás del Caño.

Intentó heredarlo el Partido Verde, pero le jugó en contra un asunto que no es para el análisis político, sino para el diván: el amor propio de sus integrantes que los hizo chocar contra sí mismos. Hoy día, Mario Vadillo sigue alimentando en reuniones en su estudio jurídico su idea de que sería “el mejor vicegobernador” en una fórmula con cualquiera, el que le dé el lugar. Se la cree.

Pero hay un dato que ha generado interés en los últimos días: la falta de representación de sectores que se sienten de izquierda, pero que no quieren ser tan anárquicos. Los puede representar muy bien quien Milei calificó como “La Chilindrina Trosca”, Myriam Bregman, pero pasa en los partidos lo que en todas las cosas: las “marcas” son desconocidas y la gente reclama personas, proyectos, hechos, acciones, contundencia, claridad y por lo tanto, rechaza todo lo que sea retorcido, absurdo, inconducente y parabólico.

En Mendoza hay espacio para una nueva izquierda capaz de volver a poner un concejal en cada comuna y un legislador en cada Cámara: tener voz dentro de las instituciones y no protagonizar solo en las noticias policiales por hacer lío en la calle.

Hay gente trabajando en eso.

La derecha es una topadora

En todo este esquema, hay quienes juegan fuerte aprovechando el viento de cola para las ideas de derecha. Como se sabe y se puede verificar, en ese amplio espacio hay de todo. Como nunca antes en Argentina, está pasando que la gente le perdió el miedo a identificarse con “derecha” o “izquierda”. Claro, justamente sucede cuando esos conceptos en el mundo empiezan a desdibujarse (y, de hecho, el mismísimo mundo cambia y se reconfigura casi a diario en nuevas relaciones y tensiones de poder que pasan más por lo práctico que por lo ideológico).

Un grupo de jóvenes profesionales, independientes, con maestrías en EEUU o en Europa, todos bilingües,en el que todos se desarrollan en el sector privado, y que apoyan el rumbo de la economía en el orden nacional que lleva adelante Milei, han empezado a tener encuentros de índole conceptual. Es decir, han elegido un camino más político y menos partidario.

En sus charlas con “personajes” como el Daniel Pereyra, el gran defensor de las ideas de Alberdi o Daniel Garro, economista que adhiere a la escuela austriaca, han logrado armar una “banda” compuesta por unos 50 profesionales, coordinados por Claudio Caballero, Leonardo “Gato” Ficcardi y Sergio Bruni. 

Se hacen llamar “La Topadora” y ya han comprado la leña para reunirse alrededor de una parrilla con Luis Petri, a quien identifican como el mejor exponente local de las ideas y acciones de la Casa Rosada.

La vuelta

Y en este marco de reconstitución de un espacio que en Mendoza parece tener tierra fértil, reapareció en los eventos de Vendimia Roberto Fiochi, quien se hizo popularmente conocido por llenar en dos oportunidades Mendoza de una cartelería pública con su rostro y nombre, sin ser candidato a nada. Luego, se sumó a los equipos de Petri en Defensa y supo irse a tiempo, a emprender a nivel privado.

Pronto se conocerá en Mendoza una innovación en materia de salud y estética en la que será pionero. Con muy buena llegada a los diferentes sectores de lo que se puede llamar como “la nueva derecha”, se muestra con ganas de servir para reunir sectores dispersos y cobrar fuerza o capitalizar el buen momento de Milei en Mendoza de una manera más orgánica.

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