lunes, mayo 25, 2026

«Enjambre de soledad»: El hallazgo de poemas publicados a los 19 años

Hallé dentro de un libro que estaba, a su vez, en cajas de libros que habían quedado escondidos allí a lo largo de diferentes vidas, un poemario autoeditado en fotocopias cuando tenía 19 años, de materiales que sobrevivieron a un cuaderno de tapas negras que ya varios años antes sufrió un atentado al ser quemado exprofeso por gente que odiaba la poesía.

«Enjambre de soledad» fue, digamos, editado por mí cuando tenía 19 años en un folleto de 14 páginas bajo un sello que se denomino «La Plazoleta». La portada está hecha por mis propias manos dibujadas sobre hojas de los Avisos Clasificados de diario Los Andes y fotocopiadas -lo recuerdo bien- por un señor de apellido Tagua que estaba en una galería de la zona de La Alameda.

El nombre de la «editorial» calculo que lo tomé de la plazoleta de El Bermejo, que se llamaba (ahora hay una rotonda) Di Benedetto, en honor al padre de Antonio Di Benedetto, mi faro literario, y que había vivido frente a ella en Mathus Hoyos y Avellaneda.

Está escrito a máquina y el título, diseñado con aquellas letras transferibles del «Letraset».

Varios de los textos no recordaba haberlos escrito. Otros sí, y fueron rescatados a los apurones de un episodio traumático ocurrido mucho antes, cuando iba a la secundaria y a alguien de mi familia le parecía malo que escribiera poesías y cuentos en un libro que añoro, de tapas negras y 84 hojas, gordo, que fue tirado al fuego como castigo.

El librito autoeditado lo debo haber guardado, posiblemente, como acto de resistencia y, por lo tanto, mantenido muy escondido.

Por eso liberarlo ahora también exorciza muchos fantasmas y representa para mí, más allá del contenido, un acto de liberación, de libertad, ¡carajo!

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