COLUMNISTAS INVITADOS. Una profunda reflexión filosófica y científica sobre los cataclismos naturales y el poder destructivo latente en el universo, por el doctor Eduardo Da Viá.
Desde la irrupción del Homo sapiens en el hostil escenario del Pleistoceno, la supervivencia humana ha sido una constante batalla de adaptación. El resguardo en cavernas y el posterior desarrollo de herramientas marcaron los primeros pasos de una especie que, tras dominar el fuego y asegurar el techo, creyó haber alcanzado una frágil calma en medio de la naturaleza. Sin embargo, lo que aquellos primeros hombres ignoraban era que el verdadero peligro no solo acechaba en la superficie, sino que latía con una fuerza devastadora en las entrañas mismas del planeta.
A través de un recorrido histórico y científico, el autor nos sumerge en las dinámicas de los fenómenos más destructivos de la Tierra: desde el funcionamiento interno de las erupciones volcánicas y los lahares, hasta la colisión de placas tectónicas que da origen a terremotos y tsunamis. El análisis no se detiene en los caprichos geológicos; se extiende hacia las fuerzas microscópicas de la física nuclear, comparando los procesos naturales de fisión y fusión con la capacidad del ser humano para replicar y liberar esa energía con fines bélicos, tal como ocurrió en el Proyecto Manhattan.
Finalmente, la columna decanta en un potente interrogante ético y existencial sobre las paradojas de nuestro mundo. Mientras la ciencia permite desentrañar el poder de compuestos como la nitroglicerina —capaces de sembrar la muerte en la guerra o de salvar vidas en la medicina—, la humanidad permanece expuesta a las veleidades de un planeta sumamente peligroso e inconcluso. Una invitación a reflexionar sobre el sentido de habitar un rincón del universo donde la belleza cotidiana convive, de forma inevitable, con el horror de la catástrofe inesperada.
La columna completa de Eduardo Da Viá
Horrores naturales que debió enfrentar el hombre desde sus primeros pasos en este mundo
Cuando apareció el Homo sapiens hace unos 300.000 años en África, la naturaleza estaba en el periodo Pleistoceno, caracterizado por fluctuaciones climáticas extremas, glaciaciones globales y un paisaje mucho más hostil y variable que el actual. El hombre hubo de adaptarse al medio circundante para pervivir y así fue que siendo naturalmente, omnívoro, debió conformarse con la ingesta de vegetales que estaban a su alcance, de la misma manera que acudió a la protección su integridad física guareciéndose in cavernas naturales, dada la severidad de los fenómenos climáticos que sucedían a menudo.
Muy posteriormente aprendió a construir refugios, fue la etapa del homo faber, y esto su vez lo llevó a desarrollar herramientas acordes con las necesidades de las labores a desarrollar. Una vez alcanzados estos objetivos básicos podemos suponer que lo invadió la calma, saciado el apetito, bajo techo y posteriormente con fuego, dentro o fuera del albergue según las épocas del año. Pero lo que no sabía y ni siquiera imaginaba, era el poder terriblemente destructivo que albergaba la Tierra en sus entrañas.
La primera descripción detallada de una erupción volcánica: fue la del Vesubio en el año 79 d.C. El primer volcán documentado desde su inicio: El Paricutín (México), cuyo nacimiento y ciclo eruptivo completo fueron observados y registrados por primera vez en tiempo real a partir del 20 de febrero de 1943. Una erupción volcánica es la liberación violenta o gradual de magma (roca fundida), gases y cenizas desde el interior de la Tierra hacia la superficie terrestre. Cuando el magma emerge, se le conoce como lava. ¿Cómo se producen? El proceso se genera por el aumento de presión y temperatura en las profundidades de la Tierra. Los factores clave son: formación del magma: el calor extremo del manto terrestre funde rocas y minerales, creando el magma. Como es más caliente y menos denso que las rocas sólidas que lo rodean, tiende a ascender. Acumulación de gases: a medida que el magma sube, los gases disueltos (como vapor de agua y dióxido de carbono) comienzan a expandirse por la disminución de la presión. Ascenso y expulsión: si el magma es fluido, los gases escapan suavemente; si es viscoso y rico en sílice, los gases quedan atrapados aumentando la presión hasta que se fractura la corteza y se libera al exterior.
Las erupciones volcánicas han causado aproximadamente entre 275.000 y 450.000 muertes directas e indirectas a través de la historia registrada. Más del 90% de estas víctimas fueron el resultado de tan solo un puñado de eventos catastróficos, principalmente por flujos piroclásticos, tsunamis, lahares y hambrunas globales. Un lahar es un flujo de sedimento y agua que se moviliza desde las laderas de volcanes. Durante los últimos siglos, los lahares han destruido más propiedad pública o privada que cualquier proceso volcánico y han sido los causantes de la pérdida de miles de vidas humanas. Los lahares, junto con la caída de tefra (fragmento de roca o material sólido como ceniza, pómez, piroclastos) expulsado por un volcán hacia la atmósfera durante una erupción explosiva, son la principal causa de riesgo asociado a volcanes.
Huracanes y tornados, ambos son vientos de alta energía cinética con tremenda capacidad destructiva, siendo el derrumbe de viviendas precarias uno de los principales daños que causan, aunque aún casas bien hechas como suele suceder en USA, caen ante la fuerza de la naturaleza. Terremotos y tsunamis, ambos causados por desplazamientos de las placas tectónicas submarinas cuando chocan o se introduce una debajo de la otra, fenómeno conocido como subducción. Siempre dije que la tierra es un planeta no terminado, está en constante transformación lo que genera desplazamientos de gigantescas cantidades de energía que de alguna manera se desplazan hacia afuera, hacia adentro o en superficie, causando tremendos daños a la vida, cualquiera sea su variedad. Siempre y cuando habite la superficie del planeta y que es la mayoría y si incluimos los mares es la totalidad; las erupciones volcánicas submarinas causan gran mortandad de peces y otros habitantes de las profundidades.
Por fin los fenómenos ultra poderosos devenidos de la interacción de átomos entre sí, en los fenómenos de fisión y fusión nucleares. ¿Qué diferencias hay entre fisión y fusión nuclear? Ambos términos refieren a procesos de producción de energía, pero con características opuestas. Aunque apenas una sola letra distingue las palabras entre sí, y que ambas designan conceptos centrales del terreno de la energía nuclear, existen notorias diferencias entre lo que representan y significan los términos fisión y fusión, más allá de que los dos refieren a reacciones que liberan la energía almacenada en el núcleo de un átomo.
Qué es la fisión nuclear: la fisión nuclear consiste en una reacción en la cual un núcleo pesado, al ser bombardeado con neutrones, se convierte en inestable y se descompone en dos núcleos. Las masas de ambos núcleos son de igual orden de magnitud, cuya suma es ligeramente inferior a la masa del núcleo pesado, lo que origina un gran desprendimiento de energía y la emisión de dos o tres neutrones. A su vez, en su interacción con otros núcleos, esos neutrones pueden provocar nuevas fisiones cuyo resultado serán nuevos neutrones, y así sucesivamente. Este efecto multiplicador se conoce con el famosísimo nombre de reacción en cadena. La particularidad de este fenómeno es que en una pequeña fracción de tiempo, los núcleos fisionados liberan una energía un millón de veces mayor que la obtenida en la reacción de combustión de un combustible fósil. Si se consigue que sólo uno de los neutrones liberados produzca una fisión posterior, el número de fisiones que tienen lugar por unidad de tiempo es constante y la reacción está controlada.
Qué es la fusión nuclear: la fusión nuclear es también una reacción nuclear, pero en este caso dos núcleos muy ligeros se unan para formar un núcleo estable más pesado, con una masa apenas inferior a la suma de las de los iniciales, lo cual genera un enorme desprendimiento de energía. Como ejemplo, vale destacar que la energía que produce el sol tiene ese origen. Para que el fenómeno se produzca, los núcleos con carga positiva tienen que vencer las fuerzas electrostáticas de repulsión. Sólo que en la Tierra, para lograr la energía necesaria que permita vencer esas interacciones es necesario echar mano a energía térmica o al uso de un acelerador de partículas. ¿Existen en la naturaleza procesos espontáneos de fusión y fisión nucleares? Sí, ambos fenómenos ocurren de forma natural y espontánea en el universo. Mientras que la fusión es el motor del cosmos, la fisión espontánea es un proceso radiactivo que se da a nivel atómico en la Tierra.
Por fin Albert Einstein dedujo su famosa ecuación de equivalencia entre masa y energía (E=mc2) in 1905, como corolario de su Teoría de la Relatividad Especial. Lo logró al analizar un experimento mental: imaginó un objeto que emite dos destellos de luz en direcciones opuestas. Vale decir que en el desarrollo del Proyecto Manhattan los científicos encabezados por J. Robert Oppenheimer, no inventaron nada, sólo aplicaron fenómenos pre existentes en la naturaleza, de la misma manera que Einstein no fabricó la Ecuación de la Relatividad, simplemente la dedujo pero porque ya existía esa tremenda relación con altísima capacidad destructiva. Todo esto terminó en Hiroshima y Nagasaki y no estamos exentos de que vuelva a ocurrir.
El químico italiano Ascanio Sobrero descubrió la nitroglicerina en 1847 mientras trabajando en Turín. Mezcló glicerol con ácidos nítrico y sulfúrico para crear un líquido extremadamente inestable y explosivo. Temeroso de su poder destructivo, advirtió contra su uso comercial y llegó a sentir remordimiento por su creación. Si bien la nitroglicerina no existía al estado libre en la naturaleza, la posibilidad de que se aunaran espontáneamente los componentes, al menos teóricamente, existía. Sobrero quedó horrorizado cuando Alfred Nobel (quien había sido su alumno) comercializó la sustancia y la estabilizó en 1867 mezclándola con tierra de diatomeas para crear la dinamita. Reconocimiento: a pesar de las patentes de Nobel que generaron una enorme fortuna, Nobel reconoció abiertamente a Sobrero como el inventor original. Uso médico: irónicamente, el compuesto que Sobrero descubrió como explosivo se convirtió más tarde en un medicamento vital para tratar afecciones cardíacas, sirviendo como vasodilatador para aliviar la angina de pecho. Ambos científicos buscaban un material explosivo para facilitar el trabajo en las minas, sin imaginar que la maldad humana lo transformaría en una magnífica arma de guerra, a tal punto que los enfrentamientos habituales entre ejércitos portadores de armas similares, dependía más del número de soldados y de su destreza que del poder encerrado en las armas mismas y a partir del uso militar de la nitroglicerina la diferencia de poder destructivo fue clave en la conquista de territorios por parte de los tenedores de la novedad, sin que los defensores pudieran oponerse.
A modo de epítome, me pregunto por qué, sea quien sea o lo que sea, el creador de este planeta con el inimaginable aditamento de llenarlo de vida, frágil, incipiente e inocente dado que nadie pidió gozar de vida y habitar la Tierra, planeta inconcluso y sumamente peligroso, como lo demuestran los fenómenos cataclísmicos resultados de la acomodación de las placas tectónicas o de la permanencia de volcanes activos o de la energía imparable de un huracán, tornado o tifón, con el cruel resultado de millones de inocentes seres vivos a lo largo de la historia de este planeta. ¿Por qué tanta capacidad destructiva oculta, cuál es el sentido de su existencia, si de ella solo puede esperarse destrucción y muerte masivas? Vivimos pendiendo del hilo del desastre, de mi destrucción y de la de ustedes, queridos lectores, sin que podamos preverlo, pronosticarlo ni mucho menos evitarlo. Es a todas luces injusto vivir así, permanentemente expuesto a las macabras veleidades de Natura, que quizás para compensarnos nos brinda paradojalmente tantas maravillas que nos deslumbran a diario como la simple salida y puesta del sol o de la luna. ¿Por qué no le basta con ello en vez de repentinamente destruirnos o dejarnos inválidos y alienados por el horror de las catástrofes inesperadas? Misterios, pero a costas nuestras, que nada pedimos y en nada intervenimos en la conformación de este pedazo insignificante de Universo.

