sábado, abril 25, 2026

«Chile y Argentina, juntos e imparables»: el pronóstico del economista Sebastián Edwards

El economista Sebastián Edwards afirma que, si ambos países funcionan “a toda máquina”, podrían transformar la dinámica del Cono Sur y consolidar una etapa de crecimiento robusto. Su mirada abarca desde las políticas económicas internas hasta la geopolítica con Estados Unidos y China.

En una entrevista con medios argentinos, el destacado economista chileno Sebastián Edwards —profesor en la University of California, Los Angeles (UCLA) y ex economista jefe del Banco Mundial para América Latina— trazó una visión optimista y estratégica sobre el futuro económico de Chile y Argentina, subrayando que una cooperación efectiva entre ambos países podría convertir al Cono Sur en una región «imparable»

Edwards, conocido por su análisis crítico y profundo de las economías latinoamericanas, indicó que «tener un barrio ordenado es bueno. Chile y la Argentina, funcionando a toda máquina, harían que esta parte del Cono Sur sea imparable», resaltando las potenciales sinergias productivas y comerciales entre las dos economías si se superan obstáculos regulatorios y se impulsa la inversión privada. 

Reformas y desafíos compartidos

Para Edwards, tanto Chile como Argentina enfrentan situaciones internas complejas, aunque con diferencias notables. En Chile destacó la necesidad de agilizar proyectos de inversión privada actualmente bloqueados por regulaciones excesivas, lo que, según él, podría disparar un boom de inversiones si se destraban eficazmente. 

En Argentina, elogió la conducción de las políticas económicas de los últimos dos años, especialmente la labor de figuras clave como Luis Caputo, José Luis Daza y Federico Sturzenegger, y dijo estar «bastante optimista» respecto al desempeño económico del país si mantiene el rumbo de reformas iniciadas. 

Edwards incluso relató que, ante la posibilidad de que Daza fuera ministro de Hacienda en Chile, él recomendó públicamente que se quedara en Argentina por lo que consideró una causa más épica: ayudar a que la economía argentina rinda a la altura de su potencial. 

Perspectiva geopolítica: EEUU, China y la región

Además de las consideraciones económicas, Edwards traza un panorama geopolítico donde el rol de Estados Unidos y la presencia de China en América Latina son factores clave. Desde su punto de vista, el gobierno de Donald Trump mira al continente como su tradicional «patio trasero», y ante lo que percibe como la creciente influencia de *«okupas» como China —y en menor medida Rusia—, Estados Unidos estaría más activo en la región. 

El economista aludió al puerto de Chancay en Perú, construido con participación china, como ejemplo de ese avance que ha alarmado a Washington, resaltando que la respuesta estadounidense no se limita a discursos sino que incluye respaldo político a iniciativas como las lideradas por Argentina. 

En ese marco, Edwards sugiere que un eje económico potente entre Chile y Argentina podría servir como ejemplo de éxito para la región y reforzar la posición del Cono Sur frente a actores externos. Según él, ambos países, con políticas económicas coordinadas y orientadas a dinamizar inversiones, podrían alinear sus fortalezas para atraer capital y consolidar un crecimiento sostenido. 

Mirada al futuro del Cono Sur

La visión de Edwards se completa con una lectura de las oportunidades y riesgos compartidos. Aunque reconoce las diferencias culturales y políticas entre Chile y Argentina, enfatiza que en el plano económico existe una coincidencia de propósitos que puede ser aprovechada si se articulan estrategias coherentes en sectores clave como inversión, comercio y reglas de mercado. 

Para el economista, un Cono Sur integrado y «funcionando a toda máquina» no solo sería beneficioso en términos de crecimiento, sino que también consolidaría una mayor autonomía regional en un contexto global convulsionado por tensiones entre grandes potencias.

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