COLUMNISTAS INVITADOS. Lejos de tecnicismos y elitismos, el vino aparece aquí como un compañero cotidiano: accesible, diverso y profundamente ligado a nuestras emociones, tradiciones y vínculos. Escribe Ángel Antonio Mendoza.
En un mercado donde la oferta de vinos es tan amplia como diversa, elegir una botella puede resultar una experiencia tan fascinante como intimidante. Más allá de las etiquetas, los precios o las modas, el vino sigue siendo, ante todo, un puente emocional: una invitación a compartir, a celebrar y a conectar con paisajes, historias y personas.
Esta columna del Lic. en Enología Ángel Antonio Mendoza, reconocido experto en vinos en toda la Argentina y en el eterior, propone una mirada cercana y desmitificadora sobre el acto de comprar vino. Con un enfoque humano y cultural, el autor recorre las múltiples razones —sensoriales, sociales, históricas y afectivas— que convierten a esta bebida milenaria en un símbolo universal de encuentro y disfrute.
El texto completo de Ángel A. Mendoza
“Saber vender no es esperar oportunidades, es crearlas” (Steve Jobs)
Lic. en Enología Ángel A. Mendoza
Muchas veces, la compra de vino es una decisión más emocional que racional.
El vino moderado es salud para el cuerpo y alegría para el alma.
La fórmula perfecta para comprar vinos no existe: los gustos son muy personales.
Probar, explorar, equivocarse y volver a intentar. No hay error si se hace con curiosidad.
Cada vino enseña algo nuevo.
Hoy provoca mucho pánico elegir un vino en una góndola.
Jamás hubo una oferta tan variada —y a veces confusa— de nobles y ricos vinos.
Aquí, una modesta lista de razones de por qué y cómo comprar vinos.
POR BIENESTAR, OCIO, FELICIDAD Y DIVERSIÓN
Seres queridos, familia, amigos o negocios: siempre son oportunidades para brindar con vino.
Brindar no es solo celebrar; también es un acto de esperanza, un símbolo de que unidos podemos superar cualquier tormenta.
PORQUE ES RICO
Siempre hay un vino para cada persona y cada momento feliz de la vida.
El vino, como la vida, es una experiencia que se vive sorbo a sorbo, con gratitud y sin prisa.
PORQUE NO EXISTE NADA MÁS ECOLÓGICO
El vino es una de las bebidas más naturales y menos artificiales que existen.
PORQUE NOS PERMITE VIAJAR SIN SALIR DE CASA
Un buen vino nos transporta a un paisaje, un suelo y un clima concretos.
Gracias a nuestros sentidos podemos descubrir los terruños del vino. Cada zona vitícola tiene unicidad e identidad propias. Debemos lograr vinos que hablen del lugar.
PORQUE ES CULTURA
El vino es parte de nuestras costumbres y modo de vida, con grandes referentes como Jorge Luis Borges, Horacio Guarany y René Favaloro.
PORQUE GENERA RIQUEZA EN ZONAS RURALES
Con vino, los pueblos rurales no mueren. El vino sostiene el empleo en zonas campesinas.
PORQUE FORMA PARTE DE NUESTRA HISTORIA
Tan antiguo como la civilización.
PORQUE NOS CONECTA CON NUESTROS ORÍGENES
Un paisaje distinto, construido por los viticultores con pasión y compromiso.
Cuando se descorcha una botella de vino, es posible sentir el eco de quienes han puesto su alma en cada paso del proceso.
PORQUE ES UN ASUNTO DE FAMILIA
Los buenos vinos fluyen y trascienden a través de generaciones enteras.
PORQUE LUBRICA LA CONVERSACIÓN, LA SENSUALIDAD, LA AMISTAD Y EL AMOR
“Sin vino no hay amor” (Eurípides, 200 años antes de Cristo).
Los vinos de crianza en madera adquieren sabores sensuales que elevan la experiencia de los comensales.
El buen vino es un gran aliado en una cita romántica o en una comida de negocios.
PORQUE SIEMPRE DA QUE HABLAR
Con vino se acaba el silencio y despiertan mil comentarios.
PORQUE NOS PONE DE BUEN HUMOR
El vino es una noble “endorfina” de la vida alegre.
PORQUE ABRIR UN VINO ES AUGURIO DE BUENAS NOTICIAS
Fin de semana, cumpleaños, ascenso laboral, nacimiento de un hijo, mudanza, un nuevo amor, Navidad o Año Nuevo.
PORQUE NOS CONVIERTE EN PERSONAS MÁS INTERESANTES
Saber de vinos “intelectualiza”.
PORQUE ES UN LUJO ASEQUIBLE
Siempre hay un vino para cada bolsillo.
El precio suele ser un factor decisivo, pero un buen vino no necesita ser caro. Y un vino caro debería ser muy bueno. Los vinos económicos no tienen por qué ser malos.
PORQUE ES UN “SOCIALIZADOR” DE PRIMERA
Con buen vino, en un evento social, todos terminan siendo amigos.
PORQUE TIENE SU PROPIO RITUAL
A veces un ritual sofisticado que aleja consumidores, pero la anarquía y el gusto personal son la base del placer.
PORQUE TE HACE MÁS LISTO
Beber un buen vino puede ser una clase de geografía, historia, bioquímica o idiomas. El vino nos hace más sabios.
PORQUE ESTÁ DE MODA
Una elegante copa de vino está presente en la cinematografía contemporánea. El vino es casi un actor más.
PORQUE ES UN SIGNO DE ESTATUS O POSICIÓN SOCIAL
Demostrar posición social es, a menudo, un motivador de compra.
PORQUE ES EL MEJOR AMIGO DEL “FOODIE”
El apasionado por la buena mesa encuentra en el vino un alimento más de la dieta mediterránea y un compañero ideal para compartir experiencias.
PORQUE LO DISFRUTAN PERSONAS DE TODAS LAS EDADES
El vino no tiene una edad específica ni un perfil único de consumidor.
PORQUE NUNCA ABURRE
Cuanto más se aprende, más se descubre todo lo que queda por conocer. El mundo del vino es casi inabarcable.
PORQUE A VECES DESPIERTA EGOS DE PODER
En reuniones con personas influyentes nunca faltará el mejor y más caro vino.
Hay vinos y espumosos comparables a marcas de lujo como Ferrari, Lamborghini, Pagani (Zonda) o Louis Vuitton.
PORQUE ME LO RECOMENDARON
La recomendación “boca a boca” de amigos, influencers, sommeliers, críticos o periodistas es muy frecuente.
Pero en el vino: pocos prólogos y más epílogos; menos “bla, bla” y más “glu, glu”.
PORQUE AHORA TAMBIÉN SIN ALCOHOL
Para quienes desean o necesitan vivir sin alcohol, pero quieren disfrutar del vino sin sus efectos.

Cuántas razones para comprar un vino.
Seguramente son muchas más, dependiendo de las motivaciones de cada consumidor.
Aquí queda abierto el debate para escuchar nuevas propuestas.
Una serena copa de vino no habla de alcohol ni de enfermedad: habla de historias, paisajes, pasiones y emociones.
Cuando destapamos una botella y la compartimos con buena compañía, ella se llena de historias.
He resumido estos fascinantes momentos y razones de consumo contemporáneo para mejorar la comunicación y la promoción de esta bebida milenaria.
Pareciera que la comunicación del vino es anacrónica: se enfoca más en el producto que en el consumidor y sus emociones.
Necesitamos un vino menos elitista y más divertido.
Han quedado atrás eslóganes como: “la calidad de nuestros vinos está por encima de todos” o “la tradición nos distingue”. Ya no generan vínculo emocional.
Las nuevas generaciones comenzarán a enseñar a los adultos jóvenes, con una nueva sensibilidad, cuál es nuestro lugar —y el del vino— en el universo.
Es hora de abrir las puertas a un consumo más inclusivo.
El vino tiene mucho que ofrecer y espera ser disfrutado por todos, sin importar edad ni género.
Es un error que comunicadores y sommeliers describan vinos potentes como Cabernet como “masculinos” y vinos blancos o rosados frescos como “femeninos”. El vino no tiene género: tiene identidad, carácter y emoción.
