El ex subsecretario de Minería de la Nación, Mario Capello, e integrante del Grupo Sarmiento, defiende un proyecto estratégico para eximir del tributo a la actividad. Advierte sobre el «efecto cascada» y la falta de visión a largo plazo de los gobernadores de la región frente al boom de los minerales. Hablo en el programa «Café 617» por 617 Multiplataforma de Mendoza.
El debate sobre la matriz productiva y el desarrollo minero en la región de Cuyo sumó un nuevo y disruptivo capítulo. En una reciente entrevista radial, Mario Capello, ex subsecretario de Minería de la Nación y referente del influyente Grupo Sarmiento, defendió firmemente la iniciativa de eliminar por completo el Impuesto sobre los Ingresos Brutos (IIBB) para la minería del cobre y sus proveedores. La propuesta, de un alto voltaje político y económico, busca aprovechar el contexto macroeconómico global de alta demanda de minerales sin que las aduanas internas y la presión fiscal asfixien la competitividad local.
Capello trazó un duro paralelismo histórico para explicar el atraso en infraestructura que sufren las provincias cordilleranas en relación a la pampa húmeda.
«Toda la plata de la Argentina, todos los presupuestos nacionales desde nuestra propia organización nacional, fueron a desarrollar esa riqueza enorme que tenemos en la pampa húmeda», puntualizó el especialista.
Según detalló, mientras el sector agropecuario recibió históricamente puertos, trenes, caminos y electrificación rural por parte del Estado, la minería actual debe autofinanciar su propia infraestructura. Ante un Chile que exportó 64.000 millones de dólares en minería el año pasado —casi el doble de toda la cosecha de granos y derivados de la pampa húmeda junta (39.000 millones)—, Capello remarcó que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) es clave para equilibrar la balanza tributaria, pero advirtió que las provincias deben hacer sus propios deberes.
Contra el «peor de los impuestos» y el cortoplacismo político
El Grupo Sarmiento ha distribuido este proyecto técnico con números precisos a legisladores tanto de San Juan como de Mendoza. El eje central consiste en quitarle Ingresos Brutos a las empresas proveedoras de bienes y servicios mineros. Capello definió a IIBB como «el peor de los impuestos» por su carácter regresivo y su «efecto en cascada», que encarece el producto final y quita competitividad al cobre que saldría de la región.
Frente al habitual temor de los gobernadores por la caída de la recaudación fiscal, el exfuncionario fue categórico:
- No afecta la caja actual: «Hoy no la estás cobrando», argumentó, explicando que al tratarse de una actividad nueva, el impacto fiscal inicial es cero.
- Compensación por expansión: El derrame económico en salarios, hotelería, comercio y turismo ampliaría drásticamente la base imponible general, permitiendo luego reducir el tributo en la industria y el comercio tradicional.
Sin embargo, Capello lamentó la tibia recepción de la dirigencia política local. «La respuesta ha sido cero. El largo plazo de los gobernadores y de la oposición es la próxima elección», fustigó en tono crítico. Cuestionó el egocentrismo de mandatarios que creen que las inversiones llegan por el simple hecho de que ellos gobiernan, y criticó la existencia de «legisladores finqueros» orientados a defender estructuras corporativas tradicionales en lugar de diversificar la economía provincial.
Regalías móviles y la encrucijada del agua
El plan del Grupo Sarmiento no se limita al alivio fiscal. Proponen también un esquema de regalías progresivas e móviles, similar al que aplican Chile y Perú, para que las provincias perciban súper regalías cuando los mercados internacionales disparen los precios de los metales, pero que evite el cierre de yacimientos y despidos masivos si el valor del cobre o del oro se desploma.
Finalmente, Capello rompió el silencio en torno a un tema sumamente sensible para la región: la gestión del agua. Apuntó contra lo que denominó «la mafia del agua» y denunció la alarmante caída de los acuíferos subterráneos provocada por ineficiencias en el sector agrícola, donde se pierde más del 50% del recurso antes de llegar a la finca.
Como contrapropuesta estratégica, el Grupo Sarmiento promueve desde 2022 una «alianza entre la minería y el agua», que plantea utilizar los fondos de las regalías mineras para financiar la modernización y tecnificación del riego agrícola. «Hay que pensar a 20 o 30 años. Queremos ver encaminado el desarrollo minero en nuestra Argentina de una vez por todas», concluyó.
