miércoles, junio 24, 2026

UNCUYO/ Ganadores, perdedores y la puerta sellada que se abre: las críticas radicales y el armisticio peronista

Un análisis de los resultados en la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO), en donde el peronismo se envalentona para cosas que no tienen que ver con la Universidad y el radicalismo abre un debate interno demasiado tarde.

Tras los festejos por el triunfo y las amarguras por la derrota, algunos en la UNCUYO pueden estar pensando en el futuro de la Universidad y otros, en el propio porvenir, todo esto, en ambos lados de la disputa ya resuelta por un puñado menor de 17 mil votantes en medio de un padrón de 58 mil que ni se mosqueó con participar: no hubo aliciente al cambio ni para la continuidad en forma masiva, salvo entre los protagonistas y sus partidarios más estrechamente vinculados.

No es la primera vez que hay un peronista al frente de la casa de altos estudios, ya que pasaron por ahí otros, como Armando Bertranou, Arturo Somoza o Paco Martín. La diferencia es que por entonces había pactos interpartidarios que morigeraban el entusiasmo eterno a la UNCUYO y fortalecían los lazos internos.

Es que una de las claves de la política universitaria, al menos en Mendoza, es «permanecer» más que transformar, de allí la confusión entre dos palabras de significado parecido pero que representan cosas diferentes: «antigüedad» en los cargos no es lo mismo que «trayectoria». Confundiéndolas en su uso, muchos protagonistas de la vida política universitario creyeron ser la garantía del «éxito», pero basado en la continuidad propia y de los afines, y no en los cambios que hacen falta para la evolución de la educación, más en estos tiempos.

Con este triunfo el peronismo se da un respiro en su depresión mendocinas. Más de una docena de derrotas electorales en la provincia y un futuro incierto les otorga un refugio. Lo expresó espontáneamente el diputado nacional Martín Aveiro, cuando, tras el triunfo de su sector en Ciencias Políticas en la primera vuelta dijo que «ahora tenemos dónde llevar a Axel Kicillof a presentar su libro». Pues claro: ahora tienen toda una universidad para florearse, aunque la demanda de los tiempos no sea otorgarles nuevas locaciones a los partidos políticos, sino mejor educación a los estudiantes.

CLIC AQUÍ Aveiro: «Ahora que ganamos Ciencias Políticas tenemos donde llevar a Kicillof a presentar su libro»

El triunfo encuentra quiénes quieran prorratearlo. En la UNCUYO festejaron los expulsores y los expulsados del Partido Justicialista de la última elección, ya que la rectora electa Adriana Garcia adhiere al peronismo de los hermanos Félix y de Carlos Ciurca y fue felicitada públicamente, entre otros, por Anabel Fernandez Sagasti, en las antípodas. No hay «unidad», sino oportunidad que, dicho sea de paso, bienvenida para poder recuperar los sueños con un proyecto alternativo y salir de la resignación en la que estaban envueltos.

Al mismo tiempo, surgieron los «zombies», aquellos que se creía muertos políticamente tras una sucesión de fracasos contundentes. Con decir que hasta Daniel Filmus y su «gemelo digital» local Guillermo Carmona salieron a dar lecciones de unidad y triunfo…

Por su parte en el radicalismo al situación generada por su derrota abrió una puerta que permanecía sellada: la de la crítica interna. Debió abrirse antes. Ahora se acuerdan de Javier Milei y hasta se animan a cuestionar a Alfredo Cornejo. Les falta hacerse cargo ahora (cosa que el que pierde pocas veces cree que debe hacer) de los errores propios más personales al equipo de la UNCUYO y no a los de sus referentes políticos: ¿acaso no tendría Gabriel Fidel que haber renunciado si la rectora Esther Sánchez no lo consideraba como su segundo en el Rectorado? ¿No deberían haber planteado una estrategia más clara en su relación con el gobierno nacional, ya sea a favor o en contra, sin titubeos o dobles caras?

Igual, no se llora sobre la leche derramada y el triunfo de la oposición es tan legítimo como lo fue el propio en aquel empate estilo peruano de hace 4 años en donde se tomó una conducción de una Universidad dividida en dos.

Que el peronismo haga alarde de triunfalismo es otra cosa, pero no es ajeno a la vida universitaria porque, como se ha visto antes, es más afín a la endogamia que a la interacción con «el mundo exterior».

Mendoza sigue igual tras las elecciones en la UNCUYO, un ámbito que aun hoy, lamentablemente, no mueve la aguja de la realidad de la provincia que cree representar y a la que debiera aportar mucho más empuje, a pesar de su tan declamada «autonomía», eso que la vuelve tan lejana del resto de los mortales.

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