La Alianza Binacional Desarmando el Miedo alertó que, mientras en el operativo en Jalisco se incautaron siete armas largas, cada día cruzan en promedio 369 armas desde Estados Unidos. Señalan que el país enfrenta un flujo constante de armamento de uso militar.
La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), tras un operativo federal realizado el 22 de febrero en Tapalpa, Jalisco, desató una ola de violencia en al menos 22 estados del país. En ese contexto, la Alianza Binacional Desarmando el Miedo difundió un comunicado en el que puso el foco en un aspecto que, según sostiene, quedó relegado en los análisis posteriores: el flujo de armas de fuego hacia México.
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De acuerdo con el documento, tras el operativo en el que fue abatido Oseguera Cervantes —realizado con apoyo de servicios de inteligencia de Estados Unidos— se incautaron siete armas largas, además de cartuchos, cargadores y un par de lanzacohetes de uso militar de fabricación rusa. Sin embargo, la organización advirtió que ese decomiso “no toca ni la estructura ni el flujo constante de armamento de índole militar hacia y dentro del país”.
Cuántas armas circulan en México y cuántas ingresan desde el exterior

Según la estimación que cita la Alianza, la cifra “más conservadora” sobre el tráfico de armas desde Estados Unidos hacia México es de 135.000 armas de fuego por año. Esto equivale a un promedio de 369 armas que cruzan diariamente la frontera norte de manera ilegal.
El comunicado subraya la desproporción entre los decomisos puntuales y el volumen del tráfico: mientras el operativo contra “El Mencho” permitió incautar siete armas largas, “ese mismo día cruzaron al menos 369 armas ilegales por la frontera norte”.
La organización también sostiene que los grupos del crimen organizado en México utilizan “cientos de miles de armas” adquiridas en armerías estadounidenses autorizadas, y que el 82% de ellas son confiscadas en entidades mexicanas donde predomina la presencia del Cártel de Sinaloa (CDS) y el CJNG.
En cuanto a la munición, el comunicado señala que, de acuerdo con autoridades mexicanas, cerca de la mitad de los cartuchos calibre .50 asegurados a los cárteles desde 2012 han sido rastreados hasta una planta de municiones ubicada en las afueras de Kansas City, Misuri, perteneciente al gobierno de Estados Unidos.
Llamado a la cooperación
La muerte de Oseguera Cervantes y el posterior abatimiento de otros líderes del CJNG desencadenaron, según la Alianza, una “intensa ola de violencia” en al menos 22 estados, lo que —afirma— demuestra el poderío y la capacidad organizativa de esa estructura criminal.
En su comunicado, la organización expresó que “el miedo no nos paralice” y que “las armas no sigan siendo motor de la violencia”, al tiempo que llamó a los gobiernos de México y Estados Unidos a cooperar de manera efectiva para prevenir el tráfico ilícito de armas de fuego.
Asimismo, instó al gobierno mexicano a garantizar condiciones materiales y de seguridad para el retorno a la normalidad en las regiones afectadas. La Alianza planteó que la crisis abre una “oportunidad única” para avanzar hacia una política integral de control de armas, basada en derechos humanos y orientada a contener el flujo de armamento a ambos lados de la frontera.
El comunicado fue firmado por representantes de la organización, entre ellos integrantes de Global Exchange y del Seminario sobre Violencia y Paz de El Colegio de México, quienes reiteraron la necesidad de que el combate a la violencia incluya una estrategia específica de desarme y control del tráfico internacional de armas.
