COLUMNISTAS INVITADOS. Escribe Elia Ana Bianchi de Zizzias. Frente a una caída real del 45,6% en el financiamiento nacional para 2026, la reconocida académica y exdecana de la UNCUYO analiza el complejo escenario de las universidades públicas. Una reflexión que vincula la crisis económica con la necesidad de liderazgos éticos y experimentados ante los próximos comicios rectorales.
El sistema universitario argentino atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente. Con un presupuesto para 2026 que proyecta una brecha de casi 3 billones de pesos respecto a las necesidades operativas mínimas, las instituciones públicas se enfrentan no solo a una asfixia financiera acumulada, sino también a la urgencia de redefinir sus prioridades de gestión sin ceder ante las presiones políticas de turno.
En este contexto, cobra especial relevancia la voz de la Prof. Elia Ana Bianchi de Zizzias. Su trayectoria no es solo académica; su paso por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCUYO como Decana Normalizadora tras el regreso de la democracia dejó una marca de transparencia y eficiencia administrativa. Su gestión es recordada por haber priorizado la institucionalidad y la honestidad en tiempos de alta volatilidad, valores que hoy reclama como indispensables para quienes pretendan conducir los destinos de la universidad.
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A través del siguiente análisis, Bianchi de Zizzias desglosa las cifras de la crisis reportadas por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y advierte sobre los riesgos de los acuerdos «subterráneos» en el proceso electoral. Con la autoridad que le confiere su experiencia legislativa y su labor como autora de proyectos de Ley Universitaria, la docente plantea una postura firme: en tiempos de escasez, la continuidad de un perfil de gestión probado es la mejor garantía frente a la incertidumbre.
El texto completo de Elia Ana Bianchi de Zizzias
Universidades públicas argentinas: Elecciones 2026
Al investigar uno de los tantos problemas de las universidades públicas en nuestro país, me enfoco en el presupuesto universitario. Este es parte del presupuesto general de la Nación elaborado por el Poder Ejecutivo y puesto a consideración del H. Congreso de la Nación para su aprobación o modificación. Allí, nuestros representantes tienen la obligación de conocerlo y considerarlo en comisiones; finalmente, fue aprobado.
Esta situación me conduce a indagar cuántas universidades públicas existen en el país: cincuenta y siete (privadas, 46). Durante los gobiernos kirchneristas (2003-2015), se crearon e inauguraron entre 14 y 17 nuevas universidades nacionales públicas, enfocadas mayoritariamente en el conurbano bonaerense para ampliar el acceso a la educación superior. Estas instituciones buscaron municipalizar la educación universitaria y descentralizar la oferta académica.
Situación Presupuestaria Actual (2025-2026)
El presupuesto universitario en Argentina para 2026 enfrenta una crisis, con una caída real acumulada del 45,6% entre 2023 y 2026, lo que genera recortes significativos en funcionamiento y salarios. El gobierno propuso 4,8 billones de pesos para 2026, mientras las universidades reclaman 7,3 billones para garantizar su operación.
Según reportes del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN):
- Ajuste y crisis: El CIN informa una situación crítica con una reducción inédita de recursos.
- Conflicto salarial y de funcionamiento: La mayor parte del presupuesto (aprox. 85%) se destina a salarios. El sector docente y no docente enfrenta una pérdida constante de poder adquisitivo.
- Gastos de funcionamiento: Aunque crecieron ligeramente, siguen bajo presión por la inflación, afectando servicios básicos, investigación y extensión.
- Reclamo: Existe una movilización universitaria contra el ajuste y la exigencia de cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario.
«Las transferencias a universidades nacionales registran una caída real acumulada del 45,6 % entre 2023 y 2026, lo que implica una reducción inédita de los recursos disponibles para el funcionamiento del sistema universitario». (Resumen CIN).
En estos escenarios será difícil gobernar; habrá que racionalizar los recursos porque no creo que esta situación cambie a corto plazo, por más injusto que parezca. No estoy de acuerdo con los paros ni con la suspensión de las clases; estas medidas perjudican a los estudiantes y a la comunidad. Seguramente hay otros procedimientos de reclamos que se pueden utilizar, por ejemplo, ante la Justicia.
El desafío electoral
Con este panorama se desarrollan las preliminares a la elección de nuevo rector/a. No será fácil. Se necesita un perfil especial: experiencia en gestión y honorabilidad, sin patrones políticos. Lamentablemente, las deslealtades, el poder por el poder mismo y los padrinazgos políticos comienzan a componer trenzas y acuerdos.
Como señaló Tomás Eloy Martínez:
“A nuestro país no se lo puede conocer a través de los poderes visibles sino de las fuentes —siempre disimuladas y subterráneas— que alimentan esos poderes”.
Tengo una larga experiencia universitaria y legislativa; soy autora de un proyecto de Ley Universitaria. Con el advenimiento de la democracia, fui Decana Normalizadora y confieso que dos años no me permitirieron democratizar totalmente la Facultad de Filosofía y Letras.
Con la autoridad que me brinda mi desempeño universitario, voy a sugerir que la mejor elección es para la actual rectora, Esther Sánchez, acompañada por el decano de Medicina. Debe tener la oportunidad de terminar los proyectos y compromisos encauzados. Además, ha demostrado su excelente gestión en los pasados sucesos universitarios, siempre presente con valor y honestidad, a pesar de las difíciles circunstancias que le tocó vivir: bajo presupuesto, huelgas con tintes políticos, deslealtades y conflictos internos.
