miércoles, mayo 27, 2026

Savater y un amor más potente que una obra: «La tienda de libros se cerró»

ARCHIVO. Hablé con Fernando Savater. Corría 2016 y con la produccion del periodista Franco Pereira y junto a Santiago Montiveros y Mariano Bustos, dialogamos in extenso en el recordado programa «Tormenta de ideas», que entonces se emitía por MDZ Radio.

En abril de 2016, en plena gira por América Latina, el filósofo español Fernando Savater pasó por los micrófonos del programa radial Tormenta de ideas. Lo que debía ser una charla sobre literatura y actualidad terminó convirtiéndose en una conversación reveladora sobre política, tecnología, democracia, populismo y, sobre todo, sobre el dolor irreparable que había marcado su vida un año antes: la muerte de su esposa, Sara Torres.

Savater —uno de los ensayistas más influyentes del mundo hispanohablante, autor de más de treinta libros y referencia ineludible en temas de ética, educación y política— se mostró fiel a su estilo: irónico, lúcido, provocador y, por momentos, profundamente vulnerable.

La entrevista coincidió con el Día Internacional del Libro, fecha que para Savater no tiene nada de excepcional.

“Mi día del libro se parece mucho al resto de mis días, porque casi todos mis días son del libro”, explicó. Leer, dijo, es el placer más estable de su vida. Siempre mantiene varios títulos abiertos simultáneamente, uno “adecuado para cada momento del día”.

Ese vínculo íntimo con la lectura convive, contra todo estereotipo, con una apertura pragmática a la tecnología. Aunque se definió como torpe para los dispositivos digitales, reconoció que internet le permitió acceder a obras que había buscado durante años sin éxito en librerías de viejo.

Para Savater, el soporte es secundario: los libros han cambiado de forma a lo largo de la historia y seguirán haciéndolo. Aristóteles o Séneca, recordó, jamás tuvieron un libro “como los actuales”, y aun así fueron grandes lectores.

Sin embargo, su apego al objeto físico permanece intacto: “El libro, como objeto, sigue siendo para mí insustituible”.

– Le vamos a pedir que nos recomiende un libro

– Elegir un libro es tan privado como la masturbación (risas), todos tenemos gustos distintos. A mi me encanta (Robert Louis) Stevenson, por ejemplo, y la Isla del Tesoro es un libro que releo todos los años, pero hay gente que tiene otros gustos.  Si hay que hacer sobre un libro reciente, la última novela de Mario Vargas Llosa, Cinco esquinas, que acabo de terminar hace unos días, me parece una novela espléndida y, sobre todo, muy divertida. Creo que cualquiera que la lea lo va a pasar bien.

En el terreno político, el filósofo no ocultó su preocupación por la parálisis institucional española tras las elecciones de 2015. Criticó con dureza la posibilidad de repetir campañas electorales financiadas con fondos públicos.

“Volver a gastar dinero para reiterar las mismas propuestas, sacar las mismas caras y decir las mismas cosas no tiene sentido”, afirmó.

Respecto del ascenso de nuevos partidos como Podemos, ofreció una mirada escéptica: los consideró organizaciones nuevas solo en apariencia, portadoras de los mismos vicios de la política tradicional. Según su análisis, gran parte de su apoyo electoral respondía más a un “voto de venganza” que a un impulso regenerador.

Savater expresó entusiasmo por el cambio político en Argentina tras la llegada de Mauricio Macri a la presidencia. Declaró esperar “lo mejor” para el país y destacó la presencia de figuras culturales de su confianza, como el entonces ministro de Cultura Pablo Avelluto y el escritor Alberto Manguel al frente de la Biblioteca Nacional.

Para el pensador, el nuevo gobierno representaba un cambio de perspectiva tras años de populismo en la región.

La conversación también abordó la política global. Sobre el entonces precandidato estadounidense Donald Trump, Savater fue tajante: lo calificó de “detestable” y expresó su convicción de que su eventual triunfo sería “una desgracia”.

Lo describió como un fenómeno televisivo más que ciudadano: alguien seguido por espectadores y no por votantes.

En cuanto al terrorismo yihadista de ISIS, evitó simplificaciones. Señaló la importancia de la educación y de transmitir los valores democráticos a los jóvenes, pero advirtió que, ante amenazas graves, los Estados deben recurrir también a sus instrumentos de defensa.

Sobre el debate republicano en España, defendió el papel institucional de la monarquía como elemento de mediación y representación. Consideró que el rey —en ese momento Felipe VI— cumplía adecuadamente esa función, especialmente en contextos de bloqueo político.

Cuando se le pidió recomendar un libro, Savater respondió con una de las frases más recordadas de la entrevista:

“Elegir un libro es tan privado como la masturbación”.

Luego, entre risas, mencionó su devoción por Robert Louis Stevenson y La isla del tesoro, que relee cada año, y elogió la novela Cinco esquinas de Mario Vargas Llosa.

Pero el momento más conmovedor llegó hacia el final. Ante el pedido de que no abandonara la escritura, Savater respondió con una mezcla de humor y resignación:

“La tienda de los libros se cerró”.

Dijo haber escrito lo suficiente y sugirió que su ausencia quizá no sería tan notoria. Sin embargo, detrás de la ironía había una razón devastadora.

Un año antes había fallecido Sara Torres, su compañera de vida. Desde entonces, confesó —directa o indirectamente— que no encontraba sentido en seguir escribiendo. No era un gesto de cansancio profesional ni de retiro intelectual: era el duelo.

Quienes lo conocen señalan que no es que Savater quisiera morir, sino que no concebía la vida sin ella. La literatura, que durante décadas había sido su forma de estar en el mundo, perdió su razón de ser.

La decisión de abandonar la escritura resulta particularmente impactante en un autor cuya producción había influido en generaciones de lectores. Su célebre Ética para Amador marcó a estudiantes de todo el mundo y lo consolidó como uno de los divulgadores filosóficos más importantes en lengua española.

Sin embargo, en aquella entrevista quedó claro que, para Savater, ninguna obra podía competir con la pérdida personal.

La “fábrica de libros”, como él mismo la llamó, no cerró por agotamiento creativo ni por falta de temas, sino por amor.

Un párrafo del diálogo:

Nuestro último pedido es que no nos prive de próximos libros. Vamos, salga de allí, queremos seguirlo viendo escribiendo.

– La tienda de los libros se cerró (risas). Ya he escrito muchos, y hay muchos libros en el mundo por leer y de autores mucho más interesantes. No creo que ustedes noten tanto la ausencia (risas).  Además prefiero que la gente me diga «Hombre, te vamos a echar de menos» a que diga «¡Por fin! Menos mal que has terminado». Prefiero irme cuando todavía hay algún distraído que aplaude en vez de cuando todo el mundo ya silba.

– Les cuento esta última parte: murió Sara Torres hace justamente un año, su amada esposa, y la verdad es que Fernando Savater decidió no escribir más. No es que no quiera vivir más pero se ha cansado de la vida, porque no la comprende sin ella. Y no es que quiera morir, sino que realmente no quiere vivir sin ella. Una historia de amor impresionante. Savater se ha emperrado en no escribir nunca más un libro.

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