viernes, junio 12, 2026

Michel Rolland: De repente, se fue el último gran optimista del vino

Murió Rolland, un ícono de la vitivinicultura francés que, a pesar de tenerlo todo en el epicentro mundial del glamour del vino, eligió a Mendoza y la Argentina para desarrollar sus empresas.

Podríamos recordar la cena con Michel Rolland que ofrecieron Beatriz Barbera y María Teresa Corradini en Francesco por su animadversión expresa y categórica contra lo que se denomina comúnmente como «vino sin alcohol» y que él destituyera de tal categoría con solo afirmar: «eso vino no es».

Sin embargo, ahora que murió de un infarto fulminante, a pocos días de haber recorrido sus predios y factorías en Mendoza y de saludar a mil amigos (y hacer otros nuevos, como siempre), en el repaso de aquella charla con un puñado de periodistas, suena con relevancia su optimismo incómodo en torno a la vitivinicultura.

Es que ignoró las afirmaciones surgentes en torno a que los actuales problemas del vino en Argentina y en el mundo sean definitivos y de clausura de la industria. «La crisis del vino -definió, copa en mano- es como la guerra: estamos todos esperando que sea lo más corta posible». 

«Tengo 53 años de vinificación y en el mundo del vino he visto muchas crisis. Hay gente que se queda en el camino y gente que empieza de nuevo», dio testimonio, acompañado por parte de su staff en Argentina.

Y dio una razón para poner en corset al pesimismo desborado de la actividad en Mendoza, que está viendo caer a emblemáticas casas vitivinicolas: sostuvo que «ha habido muchas crisis», pero que los argentinos y los EEUU no las vivieron porque no estaban en el mundo con sus productos, sino que en otros momentos producían para sus propios consumidores y, por ello, no se enteraron ni la vivieron como tal.

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Con ello, además, deslizó un último elogio a la internacionalización de la industria del vino que Mendoza realizó, poniendo a la Argentina en el lugar en que hoy está.

Y la frase con la que Rolland se fue y lo recordaremos: «Siempre me preguntan qué es lo nuevo que estoy haciendo y la respuesta es simple: no siempre hay que empezar de nuevo, hago vino, tal vez intentando que sean mejores cada vez», bromeó y reafirmó su lugar de ícono.



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