La puja por la conducción de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO) vive su zenith, con la novedad de que el actual oficialismo, que llegó desde una agrupación otrora imbatible, Interclaustro, tiene no solo una importante deserción sino una pulseada interna que parece insalvable. A la oposición no le va mejor.
La construcción de la actual conducción de la UNCUYO no fue sencilla, como tampoco lo fue llegar al poder. Esther Sánchez y Gabriel Fidel eran ambos precandidatos a ser rector y se repartieron la fórmula tras un acuerdo del sector denominado Interclaustro, un instrumento electoral otrora bastante plural y ganador. No eran los únicos. Dejaron en el camino las ambiciones de Fernanda Bernabé, que integró los equipos del exrector Daniel Pizzi, Claudia García (exdecana de Políticas) y del exdecano de Derecho y hombre de la Academia, Ismael Farrando.
El triunfo no fue fácil. Algunos inclusive cuestionan que haya sido tal y dan cuenta de que «se ganó en el escritorio» ante el peronismo y los «no radicales» e independientes unificado tras la entonces candidatura de Adriana García.
Ahora aquel equipo ganador, además de sufrir el desgaste del ejercicio de una gestión en tiempos difíciles, se ha roto: Bernabé, con antecedentes académicos dentro y fuera de la UNCUYO, pieza clave en la elaboración y sostenimiento presupuestario en la gestión de Pizzi y Jorge Barón, se pasó a la oposición. Ya hay una baja.
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Pero lo otro que sorprende es la disputa en la actual pareja conductora. Esther Sánchez, proveniente de Ciencias Económicas (dominios del presidente de la UCR mendocina, Andrés «Peti» Lombardi), reclama para sí el mismo derecho que han tenido todos los rectores anteriores de, al menos, optar por una reelección. Pero su vice, Gabriel Fidel, empoderado por la Franja Morada, reclama ser «el candidato natural» al Rectorado en esta oportunidad y rápidamente, porque no se observa desde adentro del radicalismo mucho brillo y mérito en la tarea liderada por Sánchez.
Temporada alta de doctorados Honoris Causa

Todo esto sucede en medio de una avalancha de entregas de doctorados Honoris Causa que ya hizo mostrar la hilacha a más de uno, en las negociaciones para disponer quién se saca la foto con tal o cual, quién invita, quién está presente, quiénes entran a los actos…
En medio de los codazos hay sonrisas de compromiso.
Así en poco tiempo, en medio del proceso electoral, sucedió el repentino y sorpresivo reconocimiento al gran Joan Manuel Serrat (quien mérito tiene, pero se desconoce cuál es la oportunidad de dárselo ahora), ademas de las distinciones al enólogo y viticultor italiano Roberto Cipresso y a Noemí Elisabet Zaritzky y Aldo Roberto Boccaccini «por sus méritos científicos académicos y sus contribuciones en los campos de la ingeniería de alimentos y en el desarrollo de biomateriales».
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Todos buscaron la foto y quienes tenían las redes sociales llenas de polvo por falta de uso, les pasaron un plumero y salieron a brillar junto a los invitados de honor, buscando la sinergia de marcas.
El «tapado» que emerge
Hay que llevar el hilo, porque quienes no están en el tema pueden enredarse.
Hasta aquí, del grupo oficialista hay dos (Sánchez y Fidel) enfrentados, una que se fue para ser candidata por la oposición (Bernabé) y otro que resurge casi por decantación, impulsado por sectores que creen que la tensión en la actual conducción es perjudicial y sostienen que «la UNCUYO debe volver a ser un faro académico».
Se trata de Farrando, quien acredita un fuerte portfolio en gestión universitaria, es profesor emérito y de posgrado, fue decano de Derecho, portador de uno de los apellidos de más ímpetu en el ámbito jurídico de Mendoza y reconocido en el país por su actividad académica y vínculos construidos a lo largo del tiempo.
Paciente, acompañó y esperó su turno. Se niega a reconocer su condición de precandidato, pero desde diversos sectores se sacan el sombrero al mencionarlo, de modo tal que asoma como una salida ante la crisis.
Oportunidad opositora
Desde la vereda de enfrente, el primero en salir fue Javier Ozollo, que ya se había lanzado hace cuatro años atrás y se bajó. Lo empuja y le da recursos para impulsarse el kirchnerismo, pero desde el peronismo no K no terminan de digerirlo como líder de una fórmula. De todos modos, ha mantenido reuniones con el resto de los aspirantes que siempre ha mostrado el peronismo, como Adolfo Omar Cueto, el nombre más fuerte que tienen para ofrecer desde Filosofía y Letras y Juan Carlos Aguiló que, al igual que él, provienen de Ciencias Políticas, aunque este último llegó a ser decano y ha jugado en la política universitaria con éxito en el pasado.
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Sabiendo que hace cuatro años no perdieron del todo en aquel empate con gusto amargo que terminó capitalizando el Interclaustro, hoy intentan disminuir los costos de la disputa interna para apalancarse y lanzarse, sobre todo tras una gestión que el propio oficialismo ve como «gris», ya sea por falta de brillo propio o por las condiciones impuestas a nivel nacional al sector universitario, otro de los temas que pesará en la elección, pero no se sabe con cuánto poder ni en qué ámbitos.
Esta semana la oposición a los cuatro años de gestión de Sanchez/Fidel tendrá definida su fórmula, prometen. Y también dan cuenta de que no será «solo peronista», sino «plural».
La política externa a la UNCUYO
Se sabe que Fidel ya mostró sus cartas a Alfredo Cornejo y que construye su futuro potencial equipo con llamados y encuentros que despliega desde su rol secundario (algunos dicen que marginado) que ha desempeñado junto a Esther Sánchez. Por lo que se conoce, Cornejo no desalienta, pero tampoco apadrina. No lo hace con nadie: observa y los deja andar a todos los que les parece «potables».
Lo que sí sorprende es la versión de que un adversario del cornejismo en la disputa por el Sillón de San Martín como es el diputado y exministro de Defensa, Luis Petri, le haya dado su «bendición» a Fidel. El hecho habría ocurrido durante la Fiesta Nacional de la Vendimia en un ámbito informal. Pero en medio de la caceria de respaldos, todo parece servir.
Los libertarios universitarios como unidad de medida
¿Sirve que Petri apoye a un candidato, cuando la Franja en la UNCUYO es profundamente antimileista y ya no quiere comer más sapos, platillo que le deja a la política territorial para que los degluta a su gusto o disgusto? Ese es un punto que desde afuera se ve como generador de controversia, pero adentro, en el microclima «uncuyano», se tiene en cuenta porque se desconoce el poder transversal que los libertarios puedan llegar a construir desde el silencio del voto secreto.
Se conoce que los estudiantes expresamente libertarios «anidan» principalmente en Ciencias Económicas, liderada por Miguel Gonzalez Gaviola, hombre cercano a Esther Sánchez (y de quien también se dijo que podría competir por el Rectorado, aunque su rol al frente de «la caja», el Presupuesto, ya es muy codiciado y distinguido), y también en Derecho.
Uno de los runrunes de pasillo vinculó a Sánchez con una negociación para sumar un vice libertario. Se mencionó el apellido Ghiretti primero, pero luego se dijo que para acompañarla en una fórmula habían contactado a Florencia Tarabelli, de la conducción de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales.
Fidel ya consolidó su duo con Flavia Filipini, Ciencias Agrarias. Pero podría atraer un esquema de poder similar al que construyó el radicalismo en Mendoza junto a LLA. Pero para ello deberá condimentar bien a los sapos que su principal sector de respaldo, la Franja Morada, ya no quisiera comer.
Y mientras la oposición intenta sacar un candidato entre Bernabé, Ozollo y Cueto, la mención de Farrando abre una brecha intermedia que podría entusiasmar a los independientes, gustarle al oficialismo que no quiere peleas y rupturas fuertes en su sector y, a la vez, tentar a muchos opositores a la actual gestión que no buscan posicionar a partidos políticos sino que la Universidad funcione.
El asunto final es que ninguno puede solo, si se observan las capacidad de movilización que tiene hacia uno y otro el sector docente, nodocente, alumnos y egresados.
La tensión, a poco de que haya que definir candidaturas, es total. Y el futuro de la UNCUYO está en este puñado de nombres.


