NOTICIAS. Una investigación global publicada en la revista Nature Human Behaviour revela que internet no corrompe a los usuarios, sino que visibiliza a los individuos más hostiles. El renombrado psicólogo organizacional Adam Grant difundió el hallazgo con una advertencia clave: «No alimentes la mano que te muerde».
¿Alguna vez ha pensado que las redes sociales transforman a personas pacíficas en monstruos sedientos de conflicto? Un nuevo y robusto estudio científico acaba de derribar esta creencia popular. La hostilidad política que inunda las plataformas digitales no es un producto artificial del anonimato o de los algoritmos de internet, sino un reflejo directo del comportamiento de los usuarios en su vida cotidiana fuera de las pantallas.
El prestigioso psicólogo organizacional estadounidense, autor de numerosos bestsellers y profesor de la Escuela Wharton de la Universidad de Pensilvania, Adam Grant, encendió el debate en las plataformas digitales al sintetizar de manera contundente las conclusiones de esta investigación:
«Internet no saca lo peor de las personas. Hace más visibles a las peores personas. En los 30 países estudiados, aquellos que son desagradables en las discusiones políticas en línea también lo son en la vida real. Buscan estatus a través de la hostilidad. No alimentes la mano que te muerde».
El estudio detrás del fenómeno
La base científica detrás de la afirmación de Grant es el artículo de investigación titulado «Social media users experience more political hostility in less economically equal and less democratic societies» («Los usuarios de redes sociales experimentan más hostilidad política en sociedades menos democráticas y económicamente menos equitativas»), publicado en la prestigiosa revista académica Nature Human Behaviour.
El estudio, liderado por los investigadores Alexander Bor, Antoine Marie, Lea Pradella y Michael Bang Petersen, se basó en una muestra masiva de 15.202 participantes a través de encuestas por cuotas en 30 países de seis continentes, lo que la convierte en una de las radiografías más completas y globales sobre la toxicidad digital hasta la fecha.
Los tres grandes hallazgos de la investigación:
- La correlación es absoluta: En los 30 países analizados —que incluyen desde Estados Unidos, Alemania y los Países Bajos, hasta naciones latinoamericanas como Argentina, México, Colombia y Brasil— se demostró de manera inequívoca que los individuos que reportan comportamientos hostiles en debates políticos en línea son exactamente los mismos que actúan con hostilidad en su vida fuera de internet.
- La búsqueda de estatus como motor: Quienes recurren a la agresión verbal, la burla y la descalificación no lo hacen por frustración ideológica desinteresada. El estudio demuestra que estas personas poseen altos niveles de motivación de búsqueda de estatus. Para ellos, la hostilidad es una herramienta para ganar notoriedad, dominar la conversación y sobresalir en su entorno social.
- El caldo de cultivo social: Aunque la personalidad hostil es el factor determinante, el entorno influye. Las agresiones y la toxicidad en redes sociales son considerablemente más frecuentes en países con menor desarrollo democrático y con mayores niveles de desigualdad económica. Según los autores, estas sociedades suelen albergar a un mayor número de individuos motivados por el estatus y hombres jóvenes, los grupos demográficos que estadísticamente registran mayores índices de hostilidad.
Evidencia sin fronteras
El análisis estadístico del estudio (con un subgrupo analizado de N=13.628 para la correlación directa) muestra gráficos contundentes. En todos los países evaluados, la línea de tendencia que conecta la «hostilidad offline» con la «hostilidad online» mantiene una pendiente ascendente casi perfecta.
Naciones con culturas y contextos políticos sumamente diversos muestran el mismo patrón psicológico. No importa si el usuario reside en democracias parlamentarias europeas o en economías emergentes de América Latina: quien es un agresor digital, es un agresor en el mundo real.
La recomendación de los expertos: No alimentar al «troll»
El descubrimiento tiene implicaciones profundas sobre cómo moderar y consumir contenido en internet. Al comprender que la agresión digital no es un malentendido ni un debate apasionado temporal, sino un rasgo de personalidad arraigado de individuos que buscan estatus a través del conflicto, la estrategia de discutir con ellos pierde todo sentido.
Como concluye Adam Grant en su llamado a la acción, la única herramienta efectiva para restarles el poder y el estatus que tanto anhelan en el ecosistema digital es la indiferencia: dejar de alimentar a quienes muerden.
