miércoles, julio 22, 2026

La educación encuentra al cine

COLUMNISTAS INVITADOS. Escribe José Jorge Chade. De la pantalla al aula: por qué la imagen en movimiento es una herramienta clave para transformar la enseñanza y formar miradas críticas en las nuevas generaciones.

En mi carrera como docente en la Facultad de Ciencias de la Educación siempre utilicé el cine como herramienta y como mediador para la participación activa de los estudiantes, pensando en que luego de su graduación serían educadores y por ende nada mejor que la experiencia vivida para la sucesiva transmisión de las propuestas educativas. También considero muy importante, mas allá de que seamos maestros o no, que podamos recordar la lectura de este texto cuando veamos cine, e incrementar en este modo nuestra mirada crítica sobre la visión.

El cine es una herramienta pedagógica eficaz gracias a su capacidad para atraer, involucrar y transmitir conceptos de inmediato. En educación, entre muchos otros ámbitos, puede utilizarse para abordar cuestiones complejas como la diversidad, el deporte, la discapacidad, la exclusión y la inclusión, estimulando la reflexión crítica y la empatía en los estudiantes mediante su identificación con los personajes.

«Detrás del objetivo estaba el portadiapositivas; la cámara también incluía una caja cuadrada de color púrpura… Encendí la lámpara de queroseno y dirigí la luz hacia la pared blanca, luego inserté la película. La imagen de un prado apareció en la pared, con una joven recostada sobre él… Cuando giré la manivela —y aquí no puedo expresar con palabras mi emoción— la chica se incorporó, estiró los brazos, dio una vuelta… Se movía». (I. Bergman)

El cine responde a la necesidad del corazón humano de trascender la apariencia a menudo banal de las cosas y de recrear una realidad que satisfaga la necesidad de lo absoluto, de no morir, de dejar huella en este mundo.

La necesidad del corazón humano de reír, llorar, tener miedo, amar, soñar, compartir compasión, pertenecer, embarcarse en una aventura, seguir un ideal: estos son los deseos que han dado origen a grandes obras maestras en la historia del cine y a diversos géneros, desde el thriller hasta la fantasía, desde la comedia hasta la ciencia ficción.

El verdadero cine no es solo aquel que ayuda al espectador a reflexionar sobre las necesidades fundamentales de la condición humana (belleza, verdad, justicia, bondad); no es solo lo que satisface el deseo de soñar o experimentar y redescubrir emociones quizás perdidas.

El cine auténtico es también aquel que comunica, a través de sus imágenes, una visión del mundo y de uno mismo tan convincente y cautivadora que permite que cualquiera se identifique fácilmente con ella (Charlie Chaplin en Tiempos Modernos).

¿Por qué una película puede ser una herramienta educativa? Es muy sencillo: porque las imágenes suelen tener un impacto más inmediato y directo que las palabras.

Entonces por qué limitarse a usar palabras en las escuelas para impartir conocimientos y educar a los alumnos.  Especialmente en un mundo como el nuestro, cada vez más dominado por las imágenes en las redes, el cine puede incorporarse al currículo educativo como apoyo o ilustración de un tema, o como una de las herramientas para desarrollar una unidad didáctica. Y diciendo esto aclaro que no es necesario ver películas enteras, solo un fragmento elegido ad hoc bastaría para una reflexión.

El cine siempre implica un encuentro. Alguien (el director, el guionista) quiso comunicar algo y utilizó la imagen en movimiento en lugar de palabras.

Incluso las películas consideradas de evasión y/o diversión ofrecen la posibilidad de un encuentro entre el aquello y el tú, un encuentro indirecto, pero que puede resultar interesante. Esto se da en la escuela cuando en una película o en un trozo de película incluida en un currículo diseñado por el maestro/profesor, se ayuda al alumno a reconocer las dimensiones fundamentales de la obra propuesta (cuya complejidad aumenta según la edad y el nivel educativo).

Les dejo algunos aspectos del trabajo educativo

  • Comprender la trama y el significado de la película (pasajes narrativos y núcleos temáticos)
  • Formular preguntas sobre la composición de la película (banda sonora, actuación, cinematografía, edición)
  • Comprender lo que el director quiso comunicar (el contenido, el valor de la obra)
  • Comprender la conexión de la película con la propia experiencia y la realidad en la que uno está inmerso
  • Percibir la conexión entre la película y el tema (o temas) de la materia que se enseña.
  • Expresar una opinión personal razonada
  • Analizar las características de los personajes.
  • Otros.

Con un instrumento como éste la educación puede ser apasionante. El aprendizaje encuentra oportunidades para cuestionar y asombrarse cuando sabe pertenecer a la evolución de su propia mirada. El prisma del cine invita a la pedagogía narrativa a explorar diferentes refracciones: la actividad de «mirar» se despliega en gestos que arrojan nueva luz sobre los territorios donde la escritura ejerce dominio sobre el discernimiento, el conocimiento, la observación, la defensa, la contemplación, el anhelo y la retención. A través de la lente de la textualidad, la mirada también se convierte en transformación, en un gesto inquieto.

El cine, en su flagrante semejanza con la escritura, se convierte en un terreno fértil para ofrecer una cálida bienvenida lingüística a la mirada en su dimensión autoformativa. La película, un acontecimiento textual y discursivo, se transforma en un espacio íntimamente ligado y fraterno a la escritura. En las zonas intermedias de la visión y el habla se fundamenta la experiencia de aprendizaje, que se manifiesta en la anticipación, en la fascinación que despierta la trama a medida que se desarrolla.

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