domingo, abril 19, 2026

El científico que fermenta cerveza en el espacio y propone hacer un vino mendocino «lunático»

Invitado por la Legislatura de Mendoza disertó semanas atrás el doctor en Bioquimica e ingeniero genético Borja Barbero Barcenilla, un español que era jugador de fútbol en Valencia y se fue a estudiar a EEUU, incorporándose a la NASA y siendo hoy uno de sus principales créditos en materia de exploración y experimentación de cultivos en el espacio. Fue presentado por Rodolfo Giro. Mirá la exposicion y el intercambio.

El doctor en bioquímica Borja Barbero Barcenilla, investigador en misiones de la NASA, compartió su experiencia sobre el cultivo de alimentos en condiciones extremas y su impacto en la innovación terrestre. A este debate se sumaron los referentes locales Roberto Aquilano, doctor en Astronomía y líder de investigación en FARO Andes, y Rodolfo Giro, referente del Polo TIC Mendoza y pionero en simuladores de realidad virtual. Juntos analizaron cómo las capacidades tecnológicas de la provincia pueden insertarse en la economía del conocimiento global, vinculando la ciencia espacial con las aplicaciones industriales en suelo mendocino.

El inicio de la charla de Borja Barbero Barcenilla sorprendió a los asistentes al revelar que su llegada al mundo científico no fue convencional. «Yo no nací en el espacio, nací en España», comenzó bromeando. El experto contó que llegó a Estados Unidos con una beca deportiva para jugar al fútbol, tras haber pasado por las inferiores del Real Valladolid. Sin embargo, al darse cuenta de que no alcanzaría el nivel profesional de elite, decidió volcar su pasión al estudio de la bioquímica.

Ese giro en su vida lo llevó a obtener un doctorado en la Texas A&M University, donde conoció a Roberto Aquilano, con quien inició lo que él define como una «magnífica locura»: estudiar cómo las plantas se adaptan a entornos extremos, como la microgravedad y el regolito lunar o marciano.

Barcenilla explicó que su investigación se centra en los telómeros (las regiones de los extremos de los cromosomas). Inspirado en el famoso «Twin Study» de la NASA -donde se comparó a los gemelos Scott y Mark Kelly para ver los efectos de un año en el espacio-, Barcenilla y Aquilano decidieron observar qué sucede con las plantas fuera de la Tierra.

«Lo que aprendemos de la ciencia básica es necesario para el desarrollo del futuro», enfatizó. El objetivo es generar plantas que soporten la radiación y condiciones hostiles. Este conocimiento no solo sirve para misiones a Marte, donde la agricultura es vital para la alimentación, el oxígeno y la salud mental de los astronautas, sino que tiene una aplicación directa en Mendoza: crear cultivos mucho más resistentes al cambio climático y al estrés ambiental.

El «granjero y cervecero espacial», como se autodenominó, destacó que todo este conocimiento científico es una rueda que termina impactando en la economía real. Al estudiar cómo las plantas sobreviven en el espacio, se desarrollan tecnologías que permiten mejorar la vida en la Tierra.

Para Barcenilla, Mendoza tiene las capacidades tecnológicas -desde el Polo TIC hasta su infraestructura científica- para ser protagonista en esta carrera. El panel, que también contó con la moderación de Rodolfo Giro, concluyó que la provincia puede asumir un rol de liderazgo en la economía del conocimiento, vinculando la ciencia espacial con la industria local para «moverse a la velocidad de los cambios que ocurren hoy en el hemisferio norte».

La presentación de Barcenilla no solo aportó datos técnicos, sino que humanizó la figura del científico, mostrando que la innovación nace de la curiosidad y de la capacidad de adaptación.

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