Una serie de videos en las redes sociales, algunos serios otros simpáticos, sacan de atrás de bambalinas al presidente de la Cámara de Diputados y de la UCR a Andrés Lombardi y lo pone bajo reflectores, justo arriba del escenario. ¿Por y para qué?
La tramoya “es el conjunto de maquinaria, mecanismos (poleas, contrapesos, varas) y elementos escénicos utilizados en el teatro para realizar cambios de decorado, efectos especiales y mover telones o iluminación durante una función”, por definición. En síntesis, se llama así al sistema que hace posible la magia escénica, operado por tramoyistas. Claro, también se usa el término en forma coloquial para describir enredos, engaños, si se quiere, operaciones a la sombra.
Andrés Lombardi, conocido popularmente por el mote de “Peti”, es un dirigente radical desde siempre, con origen en las discusiones militantes en los cafés de la calle Colón en la Ciudad de Mendoza, desde donde siempre se le adivinó sus ganas por gobernar la capital mendocina. Pero tratándose de una maquinaria electoral y de gestión por inercia ya afiatada por otros grupos, nunca pudo serlo.
Inclusive, con su mudanza territorial a Las Heras despertó la imaginación de los capitanes partidarios locales en torno a que lucharía por reconstruir al radicalismo que, se suponía, el paso de Daniel Orozco y su troupe habían afectado notablemente. Pero el desafío se lo puso al hombro Francisco Lo Presti que, al final, no solo ganó la intendencia, sino que ratificó sus credenciales en la última elección intermedia, borrando del mapa político a Los Orozco.
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Otro de sus roles está en la Universidad, la UNCUYO, en donde mueve los hilos de la Facultad de Ciencias Económicas y, ahora, del Rectorado, con la complejidad que el tema adquiere en temporada preelectoral, ya que el oficialismo se ha partido en al menos cuatro partes.
Alineado con Alfredo Cornejo al punto de mimetizarse en gestos y actitudes, sino físicamente, hoy preside la UCR de Mendoza y también la Cámara de Diputados.
Ahora sí por qué la explicación inicial: y es porque Lombardi es uno de los mejores tramoyistas que ha dado el radicalismo hasta ahora. Siempre, detrás del escenario, haciendo que la maquinaria funcione. En general, para el equipo, para “la obra” que se representaba en el escenario y sin recibir los aplausos del público que desconoce, en definitiva, cuál es su talento, sus éxitos y no hay registro público de fracasos (que los debe tener, pero que como todo ha sucedido detrás del telón, ¿quién los puede usar en su contra?).
Pero ha decidido subir a escena. Sin que su nombre resulte rutilante cuando un encuestador hace una llamada o golpea una puerta, y con un radicalismo al que Cornejo ha acostumbrado a tomar decisiones tras cotejar diversas encuestas (antes homologadas por él como reales, creíbles y trackeables), es eso lo que está haciendo: branding, que se sepa su nombre, se lo vincule a su cara y se note que hay “hambre de poder”.
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Dentro del radicalismo no es difícil. La cuestión es impactar afuera. Y con una sociedad dividida en miles de tribus temáticas, de costumbres, aspiraciones o gustos, el desafío es multitask y para ello, el buen uso de las redes sociales resulta crucial.
Presidir una sesión no es suficiente. Acordar aprobaciones y rechazos en la Legislatura le interesa posiblemente a un núcleo duro de no más de 100 personas. La repercusión en el mundillo político es cuestión de 2 mil almas, poco más, poco menos. Pero en Mendoza votan más de 1 millón de personas y para instalarse hay que apuntar a lo más, para conseguir rasguñar algo de imagen, conocimiento y si se pudiere, armar lo que el peronismo denomina “banda propia”.
Entonces, repasando, el “momentum” de Peti Lombardi tiene como explicación:
- Conseguir que su nombre y cara suenen, más allá de los que consumen política.
- Superar la expertise exclusiva de tramoyista o “monje negro” para ser considerado capaz de atender a los temas importantes de Mendoza.
- Ser mirado, considerado, y ya no solo por los propios sino por la sociedad en su conjunta, en sus diversos tramos: ciudadanos espectadores, productores, comerciantes, empresarios, industriales, estudiantes, etc.
Hay dos puntos más que analizar, antes de repasar su protagonismo en redes:
1- Ha decidido no ceder y jugar sus cartas en favor propio y de los suyos. Lo demuestra que Esther Sánchez vuelva a ser candidata al rectorado de la UNCUYO negándole el “derecho natural” a sucederla que esgrime a su favor Gabriel Fidel, y enfrentándolo.
2- Es señalado como el mascarón de proa del poscornejismo: buscar, conquistar y artornillar lugares para que el equipo de Alfredo Cornejo se instale cuando termine su mandato.
No es el único
A buen observador, menos explicaciones. Y eso está sucediendo con otras figuras del radicalismo.
Es que se encuentran casi solos en el escenario político, por ausencia de oposición, salvo que una parte de los radicales decida armar un frente con otros sectores agitando fantasmas.
Por ejemplo, transformar los acuerdos de Cornejo y Lombardi con Javier Milei y LLA en un cuco al que hay que exorcizar, tal vez esgrimiendo el talismán del alfonsinismo, lo que permitiría hacerles un lugarcito a los peronistas que no se hayan a la hora de las urnas.
Viendo el panorama hacia la sucesión de Cornejo en la gobernación:
Está Luis Petri con el mayor capital social, que ya atravesó a todas las tribus posibles, porque su grado de conocimiento es superior, su plataforma es nacional y desde allí se proyecta a Mendoza. Pero está un poco condicionado a dos cosas:
1- El devenir del apoyo o rechazo a Javier Milei.
2- Los acuerdos que haga Cornejo con LLA.
Está Ulpiano Suarez que siempre estuvo sobre el escenario, en una posición inversa a la Lombardi, ya que tiene poco tramoyista de su lado y su familia juega una maroma de equilibrios por la voracidad de su tío Rody, que después de ser concejal, intendente, gobernador y senador nacional, quiere volver a ser intendente, mochando la pirámide de ascenso de todo el resto de la dirigencia y la militancia de la Ciudad de Mendoza. “Yayo” ha sabido instalarse como una opción a Petri y tiene toda la estructura municipal para mostrarse no una ni dos, sino diez veces por día, si quiere, y con ello la incidencia en las encuestas de decisión final es superior al resto.
Está Tadeo García Zalazar que tiene en tensión su timidez y moderación al ímpetu de la gestión educativa. Muchos dicen que después de ser dos veces (buen) intendente de Godoy Cruz ya debería estar muy instalado como posible gobernador, pero sigue peleando por existir entre las opciones. A él Cornejo le quitó la candidatura para ser él mismo. En aquel acto en el Hotel Aconcagua le pidió disculpas y le prometió el próximo turno. Y eso sería ahora. Pero no es automático: hay que ganarlo.
El resto de los que hacen videos buscar estar en la consideración social, partidaria, de los medios y demostrarles, además, a los propios, que están en carrera (no se sabe hacia dónde, pero funciona como entrenamiento). Allí se puede ubicar, por ejemplo, a Martín Kerchner, otro de los “viudos” de las candidaturas a la gobernación de Cornejo, que lo cambió, supuestamente, porque a Rodolfo Suarez le daban mejor los números.
Peligro de “uncuyización”
Este tiempo político requiere de relojeros suizos. Cualquier error puede originar que todos tengan mal su hora y, por lo tanto, el fracaso resulte estrepitoso.
La impuntualidad política es hoy un condimento central.
Si falla el branding, la pelea por ser conocidos y valorados, en plena campaña eso ya no sirve, porque más que jugar a ganar hoy el trabajo es porque el otro pierda, desacreditándolo, acusándolo, ridiculizándolo.
¿Han visto algo de esto en los últimos días? Es posible que sí, que haya filtraciones de unos contra otros. Y es solo el principio de lo que vendrá el año que viene, un ensayo general de la obra.
Pero en el radicalismo hay un riesgo que ya ensayó en territorio universitario: que la porfía de unos genere la ruptura de todos y, con ello, la chance de perder.
En el caso de la gobernación de Mendoza, ante nadie, o lo que inventen a último momento. Flor Destéfanis contó su sueño de gobernar a dos millones de personas desde su intendencia con 18 mil habitantes; Matías Stevanato se hace desear, pero solo le interesa si le garantiza ganar; y el nombre de un empresario empieza a sonar como salvoconducto y novedad: Santiago Laugero.
En la UNCUYO el panorama es diferente al territorial, porque allí ya se empató hace 4 años y la derrota/triunfo está al alcance de la mano para cualquiera, menos para aquel movimiento pluralista y diverso que se llamó Interclaustro y que la UCR lideró frente al peronismo católico y La Cámpora.
Lombardi, en el escenario:
