lunes, mayo 18, 2026

De visita en Mendoza: Verónica Ramírez, la periodista que convirtió un misterio familiar en su primera novela

La escritora peruana, autora de la novela Casi todo desaparece, pasó el fin de semana en Mendoza para participar de la Fiesta NAcional de la Vendimia acompañando a la familia Vargas Llosa. Su ópera prima combina memoria, migración y Segunda Guerra Mundial en una historia inspirada en preguntas sin respuesta sobre su propia familia.

La escritora y periodista peruana Verónica Ramírez pasó recientemente unos días en Mendoza, donde disfrutó de la provincia de manera privada y sin agenda pública, como parte del grupo que acompaño a Patricia Llosa, esposa del Nobel de Literatura 2010 Mario Vargas Llosa, y a la también periodista y autora de fotoreportajes de renombre mundial Morgana Vargas Llosa, hija del escritor. Autora de la novela Casi todo desaparece, Ramírez se ha consolidado en los últimos años como una voz singular de la narrativa latinoamericana contemporánea, al transformar una inquietud personal en una historia de memoria, exilio y reconstrucción.

Nacida en Lima en 1974, Ramírez cuenta con más de dos décadas de trayectoria en el periodismo cultural. Sus textos han sido publicados en distintos medios latinoamericanos y también en publicaciones internacionales. Antes de incursionar en la ficción, escribió libros de no ficción como Barcelona, insólita y secretaMadrid, insólita y secreta y Coca Express, además de recibir en 2022 una beca del Howard G. Buffett Fund for Women Journalists para desarrollar un proyecto de investigación en la Amazonía peruana. 

Una novela nacida de una pregunta familiar

La idea de Casi todo desaparece surgió de una curiosidad íntima: el misterio que rodeaba la vida de su abuela paterna, a quien nunca conoció. Ramírez ha contado que esa figura familiar dejó muchas preguntas abiertas, especialmente sobre su migración desde Europa a América en la década de 1930. 

Esa inquietud personal se mezcló luego con el testimonio de una mujer que había huido de Croacia durante la Segunda Guerra Mundial, relato que terminó inspirando parte del universo narrativo de la novela. Con esas dos historias —la familiar y la escuchada— Ramírez construyó el personaje de Vera y la trama que articula su libro. 

Para la autora, el interés por la historia no radica en la épica de los grandes acontecimientos sino en las personas anónimas que los atraviesan. En una entrevista explicó que le interesa observar los conflictos del siglo XX desde “los rostros” de quienes los vivieron, esas vidas que muchas veces quedan reducidas a cifras en los relatos históricos. 

Infancia, guerra y memoria

La novela sigue la vida de Vera, una mujer que recuerda su infancia en una región de Croacia sacudida por la Segunda Guerra Mundial y su posterior vida adulta en Perú. A través de ese doble plano temporal —la niñez en Europa y la madurez en América Latina— la protagonista revisa los recuerdos de la guerra, la pérdida de la patria y el largo proceso de reconstrucción personal. 

La historia aborda temas universales como el desarraigo, la migración, la identidad y el peso de la memoria, elementos que atraviesan la experiencia de quienes debieron abandonar su lugar de origen para empezar una nueva vida en otro país. 

De periodista a novelista

Aunque su carrera se desarrolló durante años en el periodismo, Ramírez ha explicado en numerosas entrevistas, que la literatura siempre estuvo presente en su camino. Para ella, escribir ficción implicó encontrar un espacio de libertad creativa que el periodismo no permite del todo, ya que la narrativa literaria abre la posibilidad de imaginar gestos, personajes y situaciones más allá de los hechos comprobables. 

Ese tránsito entre el periodismo y la ficción terminó cristalizando en Casi todo desaparece, su primera novela, donde la autora combina herramientas narrativas del reportaje con una sensibilidad literaria marcada por la memoria y la introspección.

En Mendoza, su paso fue discreto y sin presentaciones públicas, acompoañando a sus amigos en la Vendimia, visitando bodegas y la montaña. Pero su presencia en la provincia coincidió con el creciente interés que su libro ha despertado en lectores y críticos de distintos países, atraídos por una historia que demuestra que, incluso cuando el tiempo parece borrar las huellas del pasado, siempre queda algo que vuelve para ser contado.

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