sábado, abril 25, 2026

Cuánto sabemos sobre los impuestos y cuáles la sociedad preferiría reducir o eliminar

Un informe de RZ Consultora, dirigida por Rubén Zavi, revela que la mayoría de los argentinos considera excesiva la presión impositiva y está dispuesta a reducirla incluso a costa de achicar el Estado. El debate, cada vez más, se vuelve político y simbólico.

Un estudio reciente de RZ Consultora, dirigida por Rubén Zavi, realizado en el Gran Mendoza, confirma una tendencia que se consolida en la opinión pública: la percepción generalizada de que los impuestos en Argentina son elevados. Con una muestra de 1.012 casos y un margen de error de ±2,5%, el relevamiento muestra no solo un diagnóstico extendido, sino también un cambio más profundo en la forma en que la sociedad interpreta el sistema tributario.

“El punto de partida es claro: existe una percepción ampliamente extendida de que los impuestos son altos”, señala Rubén Zavi, director de la consultora. Sin embargo, el informe advierte que esta percepción no se explica únicamente por la carga fiscal en sí, sino por un factor clave: la relación entre lo que se paga y lo que se recibe.

La percepción de contraprestación

Según el análisis, cuando la ciudadanía no identifica servicios públicos eficientes o considera que el gasto no responde a sus prioridades, el sistema impositivo pierde legitimidad social. En ese contexto, el malestar fiscal se amplifica más allá de los números concretos.

Este fenómeno ayuda a entender otro dato central del estudio: el apoyo mayoritario a una reforma tributaria. No obstante, ese respaldo convive con un nivel significativo de desconocimiento.

“La adhesión no está basada en un entendimiento técnico del sistema, sino en una predisposición general a cualquier iniciativa que implique alivio fiscal”, explica Zavi. En otras palabras, la reforma es más apoyada como idea que por su contenido específico.

Uno de los resultados más relevantes es la disposición de la mayoría de los encuestados a reducir impuestos aun si eso implica achicar el Estado. Se trata de una preferencia que, según el informe, no es coyuntural.

Este clima social ya estaba presente antes de las elecciones de 2023 y fue capitalizado por Javier Milei, quien logró instalar el eje impositivo como uno de los organizadores del debate público.

El estudio también detecta una fuerte segmentación política. Entre quienes votaron a Milei, la preferencia por bajar impuestos es prácticamente homogénea. En cambio, entre los votantes de Sergio Massa aparece una mayor división, con posiciones más equilibradas entre sostener el gasto público y reducir la carga impositiva.

Para los analistas, esta diferencia no es solo económica, sino también cultural y discursiva.

Qué impuestos se perciben más

En cuanto a la identificación de tributos, el IVA se posiciona como el más visible para la ciudadanía, debido a su presencia cotidiana en el consumo. A su vez, los impuestos vinculados al trabajo presentan un alto nivel de reconocimiento, especialmente entre asalariados que los perciben directamente en sus ingresos.

El informe también advierte sobre el bajo nivel de comprensión del sistema tributario. Propuestas más complejas, como la posibilidad de que las provincias agreguen alícuotas propias al IVA, no terminan de ser entendidas por la mayoría.

Esto refuerza una conclusión central: existe una opinión firme sobre la presión impositiva, pero un conocimiento limitado sobre cómo funciona el sistema.

Desde una perspectiva más amplia, el trabajo de RZ Consultora plantea que el debate impositivo en Argentina dejó de ser exclusivamente técnico.

“Hoy es profundamente simbólico”, sostiene Zavi. “Los impuestos no solo se discuten en términos económicos, sino como parte de una narrativa más amplia sobre el rol del Estado, la eficiencia del gasto y la relación entre ciudadanía y política”.

En este escenario, concluye el informe, quienes logren interpretar y canalizar esta demanda social tendrán una ventaja clave en la construcción de legitimidad y apoyo político.

Las 10 claves

1. Percepción dominante: “los impuestos son altos”

El informe muestra un consenso extendido: la mayoría de los encuestados considera elevada la carga impositiva. Este diagnóstico aparece como punto de partida del debate público.

2. El problema no es solo cuánto se paga, sino qué se recibe

Según explica Rubén Zavi, la clave está en la percepción de contraprestación: cuando los servicios públicos no se perciben como eficientes, el sistema pierde legitimidad.

3. Apoyo mayoritario a una reforma tributaria

Existe respaldo a cambios en el sistema impositivo, aunque con una característica central: el apoyo es más conceptual que informado.

4. Alto nivel de desconocimiento técnico

El estudio detecta que gran parte de la población no comprende en detalle cómo funciona el sistema tributario, lo que debilita la calidad del debate.

5. Predisposición a bajar impuestos incluso achicando el Estado

Uno de los datos más relevantes: la mayoría prefiere reducir la carga fiscal aun si eso implica menos gasto público o un Estado más chico.

6. Un clima previo capitalizado políticamente

Este posicionamiento social no es nuevo. Ya estaba presente antes de 2023 y fue capitalizado por Javier Milei, quien logró instalar el tema impositivo en el centro de la agenda.

7. Fuerte diferencia según voto

El informe detecta una clara grieta:

  • Entre votantes de Milei: consenso casi total en bajar impuestos
  • Entre votantes de Sergio Massa: posiciones más divididas entre sostener el gasto o reducir impuestos

8. El IVA, el impuesto más visible

El IVA es el tributo más identificado por la ciudadanía, debido a su presencia cotidiana en el consumo.

9. Alta percepción sobre impuestos al trabajo

Los impuestos vinculados al empleo también presentan alto nivel de reconocimiento, especialmente entre asalariados, que los perciben directamente en sus ingresos.

10. Complejidad y desconocimiento sobre propuestas específicas

Medidas como permitir a las provincias sumar alícuotas al IVA generan confusión. Esto refuerza una conclusión central: hay opinión firme, pero bajo conocimiento estructural.

El análisis de Rubén Zavi

Los resultados de este estudio evidencian un punto de partida claro: existe una percepción ampliamente extendida de que los impuestos en Argentina son elevados. Este diagnóstico no se explica únicamente por la carga tributaria en sí misma, sino por un factor central en la construcción de opinión pública: la percepción de contraprestación.

Cuando la ciudadanía no identifica servicios eficientes o considera que el gasto público se destina a áreas con las que no acuerda, el sistema impositivo pierde legitimidad social. En este contexto, el apoyo a una eventual reforma tributaria aparece como mayoritario, aunque acompañado por un nivel significativo de desconocimiento.

Esto sugiere que la adhesión no está basada en un entendimiento técnico del sistema, sino en una predisposición general a cualquier iniciativa que implique alivio fiscal. Es decir, la reforma es apoyada más como idea que como contenido concreto.

A su vez, uno de los datos más relevantes del estudio es que la mayoría de los encuestados se inclina por reducir impuestos incluso si esto implica una disminución del tamaño del Estado. Esta preferencia no surge de manera coyuntural, sino que responde a un clima social previo, que ya estaba presente antes del proceso electoral de 2023 y que fue capitalizado políticamente por Javier Milei, quien logró instalar el eje impositivo como uno de los principales organizadores del debate público.

Al analizar el comportamiento electoral, se observan diferencias claras entre votantes. Entre quienes votaron a Milei, la preferencia por la reducción de impuestos es prácticamente homogénea, mientras que entre los votantes de Massa aparece una mayor división, con posiciones más equilibradas entre sostener el gasto público y reducir la carga impositiva. Esta diferencia no solo es económica, sino también cultural y discursiva.

En términos de impuestos específicos, el IVA se posiciona como el tributo más identificado por la ciudadanía. Esto se explica por su presencia cotidiana en el consumo, lo que lo convierte en el impuesto más visible. De manera similar, los impuestos al trabajo también tienen un alto nivel de reconocimiento, especialmente entre trabajadores asalariados, que los perciben directamente en sus ingresos mensuales.

Finalmente, la propuesta de permitir que las provincias agreguen su propia alícuota al IVA introduce un elemento de complejidad institucional que no termina de ser comprendido por la ciudadanía. Esto refuerza la idea de que, si bien existe una opinión firme sobre la presión impositiva, el conocimiento sobre el diseño del sistema tributario es limitado.

Desde una perspectiva de comunicación política, estos resultados muestran que el debate impositivo en Argentina ya no es exclusivamente técnico, sino profundamente simbólico. Los impuestos no solo se discuten en términos económicos, sino como parte de una narrativa más amplia sobre el rol del Estado, la eficiencia del gasto y la relación entre ciudadanía y política.

En este escenario, quienes logren interpretar y encuadrar esta demanda social tendrán una ventaja significativa en la construcción de legitimidad y apoyo político.

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