sábado, abril 11, 2026

Columnista invitado: Qué es la Vendimia y cuánto la valoramos

COLUMNISTAS INVITADOS. El Prof. José Jorge Chade nos deja sus impresiones y conocimiento en torno a qué es y qué representa para Mendoza y los mendocinos la Fiesta Nacional de la Vendimia.

La Fiesta Nacional de la Vendimia es mucho más que un evento turístico o un espectáculo artístico en la provincia de Mendoza: constituye una celebración profundamente arraigada en la vida social y cultural de la comunidad. En su columna, el profesor José Jorge Chade propone mirar esta tradición desde una perspectiva histórica y cultural más amplia, vinculándola con antiguas celebraciones de la cosecha que, desde tiempos romanos, combinan elementos religiosos, sociales y simbólicos. A partir de conceptos como sagra o fiesta, el autor explora cómo estas celebraciones interrumpen la rutina cotidiana para crear espacios de encuentro, identidad colectiva y producción simbólica, donde la comunidad se reconoce a sí misma a través de rituales compartidos.

En ese marco, la Vendimia aparece como una expresión cultural dinámica que, aunque anclada en la tradición, se adapta a los cambios de la modernidad y dialoga con nuevas formas de expresión y difusión. Chade subraya que este tipo de celebraciones —como también ocurre con eventos emblemáticos de la provincia como la Vía Blanca de las Reinas o el desfile del Carrusel de la Vendimia— fortalecen los vínculos sociales y el sentido de pertenencia comunitaria. En un contexto donde incluso se impulsa su reconocimiento internacional como patrimonio cultural, el autor invita a valorar y defender una tradición que forma parte esencial de la identidad mendocina y que, año tras año, continúa convocando a miles de personas alrededor de una misma celebración.

La columna completa de Chade

Vendimia …una tradición que debemos saber valorar

En este artículo pretendo explorar el significado de «sagra»  “cosecha” “vendimia”en  nuestro contexto provincial, su función y las características que definen este fenómeno. Las raíces de la tradición de la vendimia, se remontan a la época romana, primero paganas y luego cristianas. Según el diccionario etimológico, el término «sagra» deriva del latín sacràre, que significa «consagrar». Es un término asociado a cosas sagradas, como una función religiosa, un rito o una festividad que honra al santo patrón de una ciudad o conmemora la fundación o consagración de una iglesia. Se puede encontrar una extensión del término consultando diversos diccionarios , esencialmente se refiere a una fiesta popular celebrada para festejar un evento, una cosecha o un producto, o para honrar hazañas heroicas o héroes nacionales. El término fiesta se asocia a menudo con Sagra,  y se utiliza para indicar un día dedicado al culto religioso, la solemnidad o las celebraciones, ya sean patrióticas o de otro tipo, así como ceremonias y exhibiciones realizadas con fines de exultación o entretenimiento. La expresión proviene del nombre propio fĕsta, que deriva del adjetivo latino festus, «festivo, solemne», comúnmente relacionado con feria, feriae. Por lo tanto, esta frase se refiere a un momento de la vida social, de duración variable, que interrumpe las actividades cotidianas. A la luz de estas definiciones, podemos afirmar que el concepto de celebración abarca diversos significados: es una evasión, una iniciación y un rito de paso, un momento de socialización y alienación de la vida cotidiana, un restablecimiento del tiempo. Podemos en este modo afirmar que la Vendimia pertenece a estos momentos descriptos. Por lo tanto esta fiesta es también un momento de interacción social con valor cultural, y, frecuentemente vinculado a la práctica religiosa. Su importancia es tal que a menudo marca los tiempos y ritmos de una comunidad o grupo, Mendoza en nuestro caso. Dado que se trata de un tema que plantea una amplia gama de preguntas, muchos académicos han expresado sus opiniones sobre la celebración, ofreciendo hipótesis a la vez acertadas y contradictorias. Para Sigmund Freud, las celebraciones de este tipo generan una transgresión legítima de las reglas, […]. (FREUD en ZANNOLI 2006:3). Para otros académicos, el elemento característico de la celebración es la dimensión comunitaria: Marcel Mauss la definió como una fecha límite crítica dentro de las representaciones religiosas, Gregory Bateson  vio las celebraciones como ocasiones para la producción simbólica. Jean-Jacques Rousseau, en su correspondencia con Jean Baptiste Le Rond d’Alembert en 1759, también da una definición de la celebración que subraya, una vez más, que es un terreno fértil para la constitución de una comunidad: proporcionar a los propios espectadores un espectáculo, hacer que se conviertan en actores ellos mismos […] asegurarse de que cada uno se vea y se ame en los demás para que todos tengan lazos de amistad más fuertes (ROUSSEAU en ARGANO, BOLLO, SEGA 2018:18). Correspondería a nuestra Via Blanca y Carrousel. Desde esta perspectiva, las celebraciones se convierten en un espacio donde podemos ver el mundo entero, juntos, presentándose como una realidad alternativa.

Al mismo tiempo, cabe destacar el creciente fenómeno del contacto y el diálogo entre culturas, y el renacimiento que experimentan las celebraciones no se limitan como sabemos solo a nuestra Fiesta de la Vendimia. Como afirma Martine Segalen, las celebraciones «en toda Europa […] parecen ser la recomposición de muchas pequeñas piezas extraídas del abigarrado rompecabezas de referencias sociales, identitarias, religiosas y neosagradas» (SEGALEN en BONATO 2016:17), hasta el punto de que asistimos a la recuperación de tradiciones étnicas, nativas y locales a través del resurgimiento de lenguas, danzas o ceremonias, a veces mediante herramientas contemporáneas como internet. En el contexto de varios países en la actualidad, la recuperación se ve apoyada por la industrialización y la urbanización gracias a la intensificación de la comunicación y la difusión de las tecnologías y el mercado. Ya a principios de la década de 1980, Gian Luigi Bravo afirmó que los festivales altamente empobrecidos y precarios están recuperando fuerza, otros, introducidos más recientemente, están siendo revividos, y otros se están inventando, ya sea imitando fórmulas tradicionales o con nuevos puntos de referencia. (BRAVO en BONATO 2006:33) La afirmación es aún más cierta si consideramos que las celebraciones están, por naturaleza, sujetas a los cambios necesarios para mantener su relevancia y un profundo sentido en la comunidad. El resurgimiento, al igual que la repetición, cobra sentido en la modernidad, adquiriendo la importancia de adaptación y arraigo al pasado, de preservación y expansión de valores. Todo tipo de reafirmación tiene tres componentes, claramente reconocibles, especialmente en el aparato ceremonial: la tradición, ya sea popular, étnica o local; las elaboraciones cultas; y, finalmente, las técnicas y el mercado de masas. En palabras de Néstor García Canclini, hoy presenciamos una «heterogeneidad multitemporal» impulsada por decisiones empresariales orientadas al espectáculo. 

Sabemos que Vendimia es tradición de nuestro pueblo aunque si muchos pretendan negarlo, no por nada en el marco de su 90° aniversario en 2026, la Fiesta Nacional de la Vendimia de Mendoza busca ser declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Andrea Martín, presidenta del Consejo Internacional de la Danza de la UNESCO, quien estará presente en estos días en Mendoza, destacó el «valor cultural excepcional» de la celebración, impulsando gestiones internacionales para este reconocimiento debido a su arraigo popular, historia y tradición.

La Fiesta Nacional de la Vendimia es esencial para nuestra comunidad porque fomentan las tradiciones, las relaciones sociales y el turismo regional. A pesar de su carácter no lucrativo, su gestión debe ser económicamente sostenible, respetando el principio de que los beneficios superan los costos. Al mismo tiempo, sus actividades buscan preservar y enriquecer las tradiciones de la comunidad.

No menospreciemos nuestra fiesta, continuemos a estar orgullosas de ella. Aunque si,  muchos de nosotros, tenemos bien claro que aquellos que dicen “la Fiesta de la Vendimia no me interesa”, luego los encontramos empujándonos durante la Vía Blanca para ser primero y aplaudir a su representante y también …oh casualidad sentado a nuestro lado en el Teatro Griego Frank Romero Day.

¡¡Feliz Vendimia!!!

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