domingo, agosto 2, 2026

Anatomía del poder en el fútbol: el pentálogo de Gianni Infantino

COLUMNISTAS INVITADOS. Escriben Helena García Amo y Eduardo Muñoz. De abogado deportivo a presidir una organización con más miembros que la ONU: un análisis criminológico sobre las estrategias de influencia, las alianzas geopolíticas y la delgada línea entre la neutralidad institucional y la «futbolítica».

Aquí, una radiografía imprescindible sobre la construcción y consolidación del poder en las altas esferas del deporte mundial. Firmado por los destacados criminólogos Eduardo Muñoz y Helena García Amo (autores de la obra La doble cara del gol), este análisis desglosa los pasos estratégicos que llevaron a Gianni Infantino a presidir la FIFA, al tiempo que examina las profundas controversias éticas, políticas y económicas que marcan su gestión actual.

El artículo completo de Eduardo Muñoz y Helena Garcia Amo

Perfil de ¿triunfador? 

Infantino, de abogado deportivo a presidente de la FIFA en cinco sencillos pasos 

Gianni Infantino. «Johnny» para su amigo Donald Trump. El nombre que más ha resonado en el fútbol mundial en los últimos meses. De crear e imponer un Premio de la Paz a un presidente estadounidense a proponer la entrada de inversores privados en los derechos comerciales del Mundial. Siempre en el centro del escenario.

Pero esta no es solo la historia de un dirigente deportivo. Es la historia de cómo se construye y se consolida el poder dentro de una organización que reúne a 211 asociaciones miembro, más que la propia ONU. ¿Cómo llegó este abogado suizo-italiano a convertirse en el hombre más poderoso del fútbol? Aquí va un pentálogo que, a juzgar por los hechos, parece haber seguido con notable éxito.

Paso 1: De Suiza a Madrid

Nacido el 23 de marzo de 1970 en Brig (Suiza), hijo de inmigrantes italianos, siempre sintió atracción por el fútbol, aunque pronto comprendió que su futuro no estaría sobre el césped. Estudió Derecho en la Universidad de Friburgo y se especializó en derecho deportivo. Hacia 1996 realizó una estancia de formación en Madrid como becario en La Liga (entonces LFP), donde estudió los sistemas de control de accesos, billetaje y organización de las competiciónes. Aquella experiencia le permitió conocer desde dentro el funcionamiento del fútbol profesional y, sobre todo, comenzar a construir una red de contactos que más adelante resultaría decisiva.

Paso 2: Hazte abogado e influye en el entorno del fútbol

Antes de dar el gran salto fue secretario general del Centre International d’Étude du Sport (CIES), en Neuchâtel, y asesoró a diversos organismos futbolísticos en Italia, España y Suiza. Los clubes, las ligas y las instituciones deportivas constituyen la puerta de entrada al poder: generan reputación, relaciones e influencia. Cuando en 2015 cayeron Sepp Blatter y Michel Platini a raíz del FIFAGate, Infantino ya disponía del capital técnico, político y relacional necesario para convertir aquella crisis en una oportunidad.

Paso 3: Pasa a las federaciones

Entró en la UEFA en agosto de 2000. En 2004 fue nombrado director de Asuntos Legales y Licencias de Clubes; en 2007, vicesecretario general; y en 2009, secretario general.

Durante esa etapa impulsó el Financial Fair Play, un sistema que transformó el control económico del fútbol europeo al exigir una mayor sostenibilidad financiera de los clubes, además de promover la ampliación de la Eurocopa a 24 selecciones y la creación de la UEFA Nations League. Habla siete idiomas —italiano, francés, alemán, inglés, español, portugués y árabe—, una ventaja que le permitió desenvolverse con soltura en negociaciones, congresos y despachos de todo el mundo. El técnico comenzaba a convertirse en dirigente.

Paso 4: Alcanza el poder. FIFA-ntino

El 26 de febrero de 2016, durante el Congreso Extraordinario celebrado en Zúrich, fue elegido presidente de la FIFA con 115 votos en segunda vuelta frente a los 88 obtenidos por Sheikh Salman.

Llegó prometiendo restaurar la credibilidad de la institución tras el FIFAGate, reforzar los mecanismos de control y recuperar la confianza perdida. Durante su gestión la FIFA incrementó de forma significativa sus ingresos comerciales, amplió el Mundial a 48 selecciones y relanzó el Mundial de Clubes.

Al mismo tiempo, su creciente cercanía con las élites políticas y económicas de Qatar, Estados Unidos y Arabia Saudí, así como su relación especialmente visible con Donald Trump, ha alimentado críticas sobre la independencia y la neutralidad de la organización. Un dirigente que ha sabido convertir la gestión deportiva en una plataforma de influencia global. Un triunfador, al menos según la imagen que él mismo proyecta.

Paso 5: Futbolítica y mantenerse en el meollo

Los Estatutos de la FIFA proclaman la neutralidad política del fútbol. La institución sanciona manifestaciones políticas, religiosas o sociales durante sus competiciones y protege con firmeza sus intereses comerciales. La pregunta es inevitable: ¿sus dirigentes se someten al mismo estándar?

En diciembre de 2025, Infantino creó e impuso el primer FIFA Peace Prize a Donald Trump durante el sorteo del Mundial 2026 en Washington, después de haber solicitado públicamente el Premio Nobel de la Paz para el presidente estadounidense. La decisión motivó denuncias ante la Comisión de Ética por una posible vulneración del principio de neutralidad.

A ello se suman otras controversias, como la revisión de la sanción al futbolista Folarin Balogun tras la intervención pública de Trump, su cercanía con distintos líderes políticos o la gestión de exclusiones y restricciones a federaciones por conflictos internacionales.

Y ahora llega un nuevo capítulo. Infantino impulsa la creación de la FIFA Forward Enterprise, una estructura comercial destinada a atraer inversión privada sobre los derechos del Mundial y otras competiciones de la FIFA, con una valoración estimada en torno a los 20.000 millones de dólares. La iniciativa ha encontrado una fuerte resistencia en la UEFA y en numerosas federaciones europeas, cuyos dirigentes consideran que abre la puerta a una privatización parcial de la explotación comercial del torneo y altera el equilibrio histórico entre la FIFA y sus asociaciones miembro. Diversas informaciones periodísticas sostienen que el proyecto habría ido acompañado de presiones vinculadas al acceso a fondos de desarrollo para obtener apoyos, extremo que la FIFA niega.

Una vez más, Infantino mueve ficha para ampliar su margen de maniobra mientras una parte importante del fútbol europeo intenta poner límites a esa expansión del poder.

Cumpliendo estos cinco pasos se perfila un dirigente que ha concentrado un nivel de influencia pocas veces visto en la historia del fútbol. Su liderazgo ha transformado la FIFA, pero también ha multiplicado los interrogantes sobre los límites entre gestión deportiva, poder político e intereses económicos. Porque en el fútbol, como en la política, alcanzar el poder es una cosa. Conservarlo suele requerir mucho más.

Seguí leyendo