COLUMNISTAS INVITADOS. El Prof. José Jorge Chade nos dice qué representa la poesía. Lo hace, a pocos días de que presente su propio libro, el 20 de marzo a las 19 en el Círculo de Periodistas.
El profesor José Jorge Chade propone en este texto una reflexión serena y profundamente humana sobre el lugar de la poesía en el mundo contemporáneo. A partir de su experiencia personal —marcada por viajes, observación y sensibilidad— el autor invita a pensar la poesía no como una reliquia del pasado, sino como una forma viva de interpretar el tiempo que nos toca vivir.
En una época atravesada por la velocidad de la información, las redes digitales y los cambios culturales permanentes, Chade plantea que la poesía sigue siendo un territorio de búsqueda interior, un espacio donde confluyen memoria, emoción e imaginación. Su mirada reconoce el valor de las grandes tradiciones literarias, pero al mismo tiempo señala que cada generación está llamada a encontrar su propia voz, dialogando con el pasado sin quedar atrapada en él.
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Así, entre recuerdos, paisajes y reflexiones sobre la modernidad, el autor reivindica la escritura poética como un acto de sensibilidad y de resistencia frente a la superficialidad de nuestro tiempo. La poesía —sostiene— nace del instinto, de la pasión y de la necesidad humana de ir más allá de las apariencias para comprender el mundo y a nosotros mismos. En ese camino, las palabras pueden convertirse en un puente hacia la belleza, la empatía y el encuentro con los otros.
El texto completo de José Jorge Chade
La poesía, los poemas… deleite, instinto y pasión
He recorrido bastantes lugares en el planeta Tierra, muchos, diversos, lindos y feos, sublimes y no tanto, puedo decir, como el alma humana. Existen situaciones que durante siglos nos han desafiado, asustado, hecho reír o llorar, son muchas. Lugares íntimos del alma, infinitos, buenos o malos; Mundos disímiles, reales y de ideas que se abrazan y otras que se detestan. Pero no podemos decir que solamente aquí encontramos la poesía. La poesía es un producto de su tiempo, al igual que la literatura. En cada época hay un tipo de poesía, y es legítimo rendir homenaje a siglos pasados, pero quienes escriben son hijos de su tiempo, y pensar en recuperar la grandeza del pasado me parece bastante pretencioso, pero sí deben ser parte de nuestro manual. La belleza de hoy tiene estándares diferentes a la opinión que se tenía de ella en el siglo pasado.
El romanticismo español del 1800 y el amor en sus versos, creo hayan cambiado un poco perspectiva, esto no significa que no los lea y relea, es una época muy querida y valiosa para mí, pero me pregunto permanece esta estética para el poeta moderno?. Seguramente, y tienen y deben permanecer. Pero lo que trae un poco la duda en estos momentos es que lo nuevo parece muy distante del pasado, impregnado de eventos reales e internos vistos en el contexto de nuestros días. Hay ciertos contextos de encuentro, desde la viña hasta la plaza o el bar, el lugar de trabajo, desde un simple encuentro casual hasta las redes con todas sus intrigas, sitios, páginas, plataformas, blogs, etc., que pueden enriquecer a cualquiera si se encuentra en el ángulo receptivo adecuado. La modernidad, de hecho, reclama una buena dosis de innovación. Esta práctica es esencial para todo nuevo proyecto, y las cosas nuevas, las bellas e intensas, son fruto de la elaboración del pasado, del amor por él y sus expresiones.
Si queremos ser hijos de nuestro tiempo, no nos perdamos en las tonterías de internet. Hay espacios culturales que son muy interesantes. Tratemos de encontrarlos para aportar nuestra contribución, por pequeña que sea; quién sabe, quizás pueda marcar la diferencia. El hilo invisible del optimismo surge de creer que la realidad actual no es permanente, que todo fluye como el cambio constante inherente a las redes, y que todo lo que viene después es el resultado de eventos anteriores. Debemos estar preparados para ir aceptando los cambios, para bien o para mal, sin traicionarnos a nosotros mismos ni a los demás: una tarea titánica, extremadamente difícil, pero que vale la pena. Si mantenemos una coherencia básica en la medida de lo posible puede que sea suficiente para no rendirnos.
La poesía, los poemas son instinto, pasión, el deseo de ir más allá de las apariencias, de ahondar en las emociones que recorren cada uno de nuestros días.
Es encuentro de una mirada atenta con la inspiración. Un cielo estrellado en una cálida tardecita de verano, el sonido del río, de las acequias o del mar, pero también un viento inquieto puede crear la atmósfera ideal y el deseo de plasmar en una hoja en blanco impresiones que nos gusta llamar versos.
La poesía nace de la alegría del amor o de la desesperación de una despedida, del deseo de recordar y evocar nuestras raíces.
Las prosas y los versos no tienen edad ni género; el éxito de una obra literaria reside en la fuerza y el poder que transmite al lector.
Patrizia Cavalli (poeta y escritora italiana) que falleció hace poco, recuerdo que usaba significativas palabras: «Pero por favor, con ternura, cuéntamelo todo, incluso tu tristeza».
El escritor, el poeta, tiene que tener la certeza de que cada acontecimiento que se cruza en su camino merece su atención.
Las palabras en este mundo a menudo hieren y, a veces intentan destruir la personalidad de los demás, pero, recordemos que las puertas están abiertas para quienes creen y esperan perderse en la atmósfera de los sentimientos. Internet es un mundo maravilloso, pero debe ser un medio para mejorar nuestras actitudes (incluida la poesía, los poemas, las fábulas y los cuentos) sin odio ni violencia hacia los demás.

