RANKINGS. En el tablero geopolítico global, el poder no solo se mide en tanques, ojivas nucleares o el tamaño del Producto Interno Bruto (PIB). Muchas veces, la influencia real reside en la forma en que una nación es percibida por el resto del planeta.
Un reciente informe publicado por el portal de visualización de datos Voronoi, basado en el prestigioso Best Countries Index 2026 elaborado por la Escuela de Negocios Wharton de la Universidad de Pensilvania, analiza precisamente este fenómeno. El estudio se basó en una encuesta global realizada a 15.131 adultos en 33 países, evaluando el «poder percibido» de 85 naciones en función de factores clave como su liderazgo, alianzas internacionales, influencia política, peso económico y proyección militar.
El podio indiscutido y los grandes saltos en el mapa del poder
La cima de la percepción de poder mundial sigue estando dominada por un sólido e indiscutido «top 3». Estados Unidoslidera el ranking con una puntuación perfecta de 100.0, consolidándose como el eje de la economía, la tecnología y el mercado financiero global. Sin embargo, China le pisa los talones en el imaginario colectivo con una puntuación relativa de 93.6, impulsada por su control de minerales clave, sus vastos lazos comerciales y un ejército de casi dos millones de efectivos. El podio lo cierra Rusia (91.4), que a pesar de contar con una economía sustancialmente más pequeña que la de otras potencias occidentales, mantiene su estatus de gigante en la mente global gracias a su arsenal nuclear, recursos energéticos y su ineludible proyección geopolítica.
A partir de ahí, el poder percibido cae de forma abrupta. Gran Bretaña se ubica en cuarto lugar (84.3) y Alemania en el quinto (74.1). No obstante, el informe destaca ascensos sorprendentes: Corea del Sur (6ª con 62.7) y Arabia Saudita (7ª con 61.0) lograron posicionarse por encima de potencias tradicionales de Occidente como Francia (8ª) y Japón (9ª), mientras que los Emiratos Árabes Unidos lograron meterse en el prestigioso top 10 mundial.
¿Qué lugar ocupa la Argentina en la mente del mundo?
En este escenario de gigantes, Argentina se ubica en el puesto 41 del ranking de poder percibido a nivel global.
Aunque el país no forma parte del selecto pelotón de los primeros 15 puestos dominados por naciones industrializadas y de enorme influencia militar, su posición la coloca en una mitad de tabla respetable dentro del lote de las 85 naciones evaluadas. Supera en percepción de influencia a otros vecinos latinoamericanos como Colombia (puesto 42) y se codea en esa franja del índice con naciones de economías estables o alto desarrollo humano, como Luxemburgo (puesto 44) o Finlandia (puesto 45).
La ubicación de Argentina en el puesto 41 refleja fielmente la complejidad de su proyección internacional. Si bien el país enfrenta desafíos económicos internos de larga data y no cuenta con un aparato militar de gran escala, su marca país sigue teniendo un peso cultural innegable, recursos naturales estratégicos clave (como el litio, el gas de Vaca Muerta y la producción agroalimentaria) y una tradición diplomática históricamente activa que sostiene su relevancia en el plano de la opinión internacional.
El poder más allá del dinero y las armas
El análisis de Wharton y Voronoi deja una lección muy clara: la fuerza de un país en el siglo XXI no responde a una fórmula matemática única. La capacidad de moldear los acontecimientos internacionales, el liderazgo tecnológico, la diplomacia y el control de recursos estratégicos son hoy tan determinantes para la opinión pública global como el número de soldados o el tamaño de la economía.
En un panorama donde la competencia entre las grandes potencias no hace más que intensificarse, estas percepciones de poder seguirán mutando rápidamente, redefiniendo el rol y las oportunidades de naciones intermedias como la Argentina en el escenario global.

