sábado, abril 25, 2026

¿Qué dicen esas paredes?

COLUMNISTAS INVITADAS. Elina Giffoni nos cuenta sobre los murales que recorren distintos barrios del departamento de Guaymallen y que transforman el espacio público en un lugar de memoria y reflexión sobre el derecho a conocer el propio origen. La profesora y activista Elina Giffoni analiza cómo el arte urbano puede abrir preguntas, visibilizar búsquedas y convertir a toda la comunidad en parte de una causa profundamente humana.

En los últimos años, el arte urbano se ha convertido en una poderosa herramienta de expresión social. Los murales ya no solo transforman el paisaje de las ciudades: también transmiten mensajes, construyen memoria y abren conversaciones que muchas veces permanecen silenciadas. En el departamento de Guaymallén, esa dimensión del arte público cobra un sentido particular cuando se vincula con uno de los derechos humanos más profundos: el derecho a la identidad.

En esta columna, la profesora y activista Elina Giffoni, miembro fundadora del Colectivo Mendoza por la Verdad, reflexiona sobre cómo los murales que aparecen en distintos puntos del departamento funcionan como disparadores de memoria y conciencia colectiva. A través del arte, sostiene, la comunidad puede acercarse a historias de búsqueda, preguntas abiertas y derechos que todavía esperan ser plenamente reconocidos. Su mirada invita a pensar cómo una pared pintada puede convertirse en un gesto de verdad, memoria y esperanza para quienes siguen intentando reconstruir su propia historia.

El texto completo de Elina Giffoni

Las paredes hablan en Guaymallén

En tiempos donde muchas discusiones parecen quedar atrapadas en los escritorios o en los expedientes, en Guaymallén sucede algo distinto: las paredes hablan. Y lo hacen a través del arte.

Caminar por el municipio y encontrarse con murales que interpelan sobre el derecho a la identidad no es un hecho menor. Cada trazo, cada color y cada palabra pintada en esos muros representa una historia, una búsqueda y, sobre todo, un derecho humano fundamental que durante muchos años permaneció invisibilizado.

El derecho a la identidad no es solo un concepto jurídico. Es la posibilidad de saber quiénes somos, de dónde venimos y cuál es nuestra historia. Para muchas personas que aún buscan su origen biológico, esta pregunta sigue abierta. Por eso, cuando el arte se convierte en una herramienta de memoria y conciencia, la comunidad entera comienza a ser parte de esa búsqueda.

En Guaymallén, el compromiso del municipio con esta temática se expresa de manera concreta. A través de iniciativas culturales y espacios públicos que promueven la reflexión, se abre un diálogo social necesario sobre la identidad y la verdad. Los murales no solo embellecen los barrios: también transmiten un mensaje poderoso que invita a mirar, a preguntar y a involucrarse.

En este camino, el trabajo conjunto entre el municipio y organizaciones sociales como Colectivo Mendoza por la Verdad resulta fundamental. Desde hace años, este colectivo acompaña a personas que buscan conocer su origen biológico, brindando contención, orientación y visibilizando una problemática que atraviesa a muchas familias.

Cuando el Estado y la sociedad civil trabajan juntos, los derechos humanos dejan de ser una declaración para transformarse en políticas concretas y gestos cotidianos. Un mural puede parecer solo una obra artística, pero también puede ser una puerta a la memoria, una pregunta abierta o una señal de esperanza para quienes aún buscan respuestas.

Las paredes de Guaymallén hablan. Y lo que dicen es claro: la identidad es un derecho, la verdad es un camino colectivo y la memoria también puede pintarse con colores.

  • Uno de los murales lo realizó el gran artista plástico Abel Castellino.

Profesora Elfina Giffoni

Miembro fundadora Colectivo Mendoza por la Verdad

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