Aquí te ofrecemos las claves y razones del conflicto entre Pakistán y Afganistán, desatado abiertamente. Un informe basado en diversos artículos periodísticos de medios internacionales.
La escalada bélica entre Pakistán y Afganistán marca un punto de quiebre en una relación históricamente ambigua: antiguos aliados estratégicos, hoy enfrentados por acusaciones cruzadas de terrorismo, disputas fronterizas y una creciente desconfianza política y militar que amenaza con desestabilizar aún más a Asia Central.
- Escalada militar y declaración de guerra abierta
En febrero de 2026, el Gobierno paquistaní anunció que estaba en “guerra abierta” con Afganistán, tras realizar bombardeos en Kabul, Kandahar y Paktia y declarar que había matado a más de 130 combatientes talibanes afganos, una versión que el bando afgano niega o contrapone con cifras distintas sobre víctimas y daños. Islamabad asegura que estos ataques son respuesta a ofensivas y ataques transfronterizos provenientes desde territorio afgano. - Acusaciones de apoyo y refugio a militantes
El principal reclamo de Pakistán es que el gobierno talibán de Afganistán permite que grupos armados hostiles —especialmente el Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP) y otros insurgentes— usen su territorio como santuario para planear y lanzar ataques contra Pakistán. Kabul rechaza esas acusaciones y acusa a Islamabad de violar su soberanía con ataques aéreos y terrestres. - Violencia persistente en la frontera y la Línea Durand
La frontera entre ambos países, conocida como la Línea Durand —una delimitación de 2.640 km impuesta en 1893 que Kabul nunca reconoció plenamente— ha sido un foco constante de tensiones y enfrentamientos armados. El País señala que esta frontera, que divide comunidades étnicas como los pastunes, agrava el conflicto y alimenta rivalidades históricas entre los dos estados vecinos. - Fragilidad de los altos el fuego y mediaciones fallidas
A pesar de treguas previas mediadas por países como Qatar y Turquía, las tensiones nunca se resolvieron completamente y los acuerdos resultaron efímeros. Incidentes violentos recurrentes, combates y ataques terroristas cruzados minaron los esfuerzos diplomáticos. - Reclamos de seguridad nacional y retaliaciones
El detonante inmediato de la reciente escalada fueron una serie de ataques terroristas en Pakistán, incluidos atentados suicidas y bombardeos atribuidos por Islamabad a militantes afganos o vinculados al TTP, lo que empujó al ejército paquistaní a responder con ataques aéreos en territorio afgano. - Diferencias en capacidades militares y riesgos geopolíticos
La disparidad de poder entre un Pakistán con un ejército más numeroso y capacidades tecnológicas, incluida una fuerza aérea funcional y arsenal nuclear, frente a Afganistán, cuya fuerza militar es más reducida, influye en la dinámica del conflicto actual. Analistas advierten que estos desequilibrios podrían prolongar la guerra e incrementar la inestabilidad regional. - Contexto histórico de relaciones bilaterales tensas
Aunque Pakistán fue históricamente aliado de los talibanes en los 90, las relaciones se deterioraron tras la toma de poder de los talibanes en Afganistán en 2021, cuando Islamabad se encontró en una posición ambivalente entre apoyar y confrontar al régimen local, especialmente por su incapacidad para controlar o dirigir a los grupos militantes que operan entre ambos países.
La presente nota se elaboró a partir de la cobertura y análisis publicados por El Mundo, 20 Minutos, El Español y el seguimiento en vivo de The Guardian, medios que detallan la reciente ofensiva militar, el papel del grupo insurgente Tehreek-e-Taliban Pakistan, las tensiones históricas en torno a la Línea Durand y el trasfondo político y estratégico que explica la ruptura entre Islamabad y el gobierno talibán afgano.
En vivo el canal Al Jazeera
