martes, junio 9, 2026

Perú entre la «mafia» y el «caos»: un país fracturado define su futuro voto a voto

NOTICIAS.Eloy Marchán, periodista del semanario El Foco analiza las claves de una segunda vuelta reñida en mesa, el peligro de la destitución inmediata si gana la oposición y el avance de un bloque parlamentario dispuesto a controlar todos los poderes del Estado.

El panorama político en el Perú tras la segunda vuelta electoral mantiene en vilo no solo a sus ciudadanos, sino también a la región. En una reciente emisión del programa «Café 617», transmitido por 617 Multiplataforma, los periodistas argentinos Gabriel Conte y Luis Abrego dialogaron con Eloy Marchán, cronista del semanario peruano El Foco, para analizar las complejas perspectivas de un país que procesa sus resultados electorales bajo una profunda polarización y aún sin un escrutinio definitivo.

Durante la conversación, se desmenuzaron las debilidades de los candidatos en disputa, el peso del «antikeikismo», el control institucional tras bambalinas y el fin del histórico mito de las «cuerdas separadas» entre la economía y la política peruana.

La batalla por el «voto a voto»: Conteo rápido vs. Escrutinio oficial

El diálogo comenzó con la incertidumbre sobre las cifras. Mientras que los datos preliminares de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) al 91.55% mostraban a Keiko Fujimori con una ventaja de más de 113,000 votos, Marchán advirtió que la moneda sigue en el aire debido al histórico de la encuestadora Ipsos y su conteo rápido al 100%.

«El conteo rápido de Ipsos, la encuestadora más prestigiosa acá, auspiciada por Transparencia Internacional, no suele fallar. En su reporte arrojó una cifra distinta: Roberto Sánchez en primer lugar con 50.3% y Keiko Fujimori segunda con 49.7%», explicó el periodista peruano.

A pesar de esta proyección, Marchán reveló que la estrategia del fujimorismo siempre contempló la judicialización de las actas: «La señora Fujimori anunció que luchará voto a voto. Fuentes confiables me indicaron que su consigna interna era ‘ganamos o ganamos, y si tenemos que ganar en mesa, ganamos en mesa’«. Con cerca de 100 actas enviadas a revisión —que representan un bolsón clave de votos—, el fujimorismo corre con ventaja logística. De las 93,000 mesas de votación, Fujimori desplegó personeros en 75,000, frente a las 60,000 de Sánchez.

Un país fracturado y el fantasma del «Pacto Mafioso»

Al ser consultado por los conductores argentinos sobre la evidente polarización, Marchán confirmó que el Perú se encuentra dividido de manera idéntica a los últimos procesos: una derecha urbana fuertemente fujimorista frente a un bloque rural y de izquierda cuyo principal motor no es la ideología, sino el rechazo a la dinastía Fujimori.

«Hay un voto antifujimorista que ha mutado en un ‘antikeikismo’. El rechazo actual a ella es mayor que el que se le tenía a su padre, el dictador Alberto Fujimori», señaló Marchán, recurriendo al humor popular peruano: «Entre Keiko y el panetón, yo escojo el panetón».

Sin embargo, el verdadero problema estructural radica en el Poder Legislativo. Marchán denunció la existencia de lo que en Perú se denomina el «pacto mafioso», una coalición de cinco bancadas lideradas por Fuerza Popular que ha transformado el sistema político:

  • Mutación del sistema: El régimen pasó de ser presidencialista a un parlamentarismo de facto.
  • Pérdida de contrapesos: Se le retiró al Ejecutivo la potestad de disolver el Congreso.
  • Control del Senado: Mediante contrarreformas que ignoraron un referéndum previo, el Perú inaugurará un sistema bicameral el próximo 28 de julio. El fujimorismo y sus aliados de Renovación Popular controlan casi en su totalidad la Cámara de Senadores.
  • Captura institucional: Organismos clave como el Tribunal Constitucional, la Fiscalía de la Nación, la Defensoría del Pueblo y la Junta Nacional de Justicia responden a designaciones de este bloque parlamentario.

«El razonamiento de la gente para votar por Sánchez fue taparse la nariz y marcar su opción para no darle más poder a Keiko Fujimori. Si gana Sánchez, con un Congreso totalmente adverso, lo van a destituir de inmediato. Keiko es especialista en derrocar a los presidentes que le ganan», sentenció el cronista de El Foco.

Las sombras de los candidatos: ¿La mafia o el caos?

El análisis de los perfiles de los dos contendientes dejó en claro el descontento generalizado de la población, reviviendo la clásica metáfora peruana de elegir «entre el cáncer y el sida»:

CandidatoPerfil y Cuestionamientos según el análisis
Keiko Fujimori(Fuerza Popular)Representa el «autoritarismo democrático». Se le cuestiona el haber promovido leyes para favorecer a violadores de derechos humanos, modificar el Código Penal para evadir juicios de lavado de activos (por un caso de 17 millones de dólares) y blindar partidos políticos. Además, se critica su paquete de promesas populistas de campaña, estimado en 125,000 millones de dólares.
Roberto Sánchez(Izquierda / Oposición)Calificado como un «comodín político» y sobreviviente. Actual congresista que ha pactado con el fujimorismo en el pasado. Su campaña se centró en la promesa de liberar al expresidente Pedro Castillo y su equipo técnico es un «reencauche» de la gestión de este último. Representa la improvisación y el desorden.

El fin del mito de las «cuerdas separadas» económicamente

Luis Abrego puso sobre la mesa una vieja e intrigante paradoja: ¿Cómo convive la histórica estabilidad financiera y monetaria del Perú con semejante ruido e incertidumbre institucional?

Marchán fue tajante al señalar que ese blindaje se está quebrando: «Ese mito de que la política y la economía van por cuerdas separadas ya no es real». El periodista sustentó su afirmación con indicadores económicos preocupantes:

  • Pobreza en aumento: Una cuarta parte de la población peruana se encuentra en situación de pobreza, sin poder regresar a los niveles previos a la pandemia de COVID-19.
  • Frenazo en el PBI: El crecimiento económico no logra superar la valla del 3%, cuando el país requiere al menos un 5% para generar empleo real.
  • Déficit Fiscal: El Estado incumple sus metas fiscales desde hace ocho años.
  • Falta de infraestructura básica: Mientras el sector minero está estancado, el país gastó más de 3,500 millones de dólares en la compra de 24 aviones caza a EE. UU., en contraste con la vulnerabilidad energética local (hace seis meses el país casi se queda sin gas por la rotura del ducto de Camisea).

La única garantía de estabilidad que le queda al país, coincidieron los periodistas, es la autonomía del Banco Central de Reserva (BCR), presidido por Julio Velarde. No obstante, Velarde ya anunció su intención de jubilarse tras más de dos décadas en el cargo. Aunque ha dejado una cantera de técnicos calificados, su salida añadirá un nuevo factor de incertidumbre a un país que parece condenado a navegar entre la captura institucional o la inestabilidad permanente.

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