sábado, abril 25, 2026

Perlita en video: Jacobo Timerman, la influencia de los medios (de otra época) y la politización de las acciones culturales

En una entrevista sobre cultura y medios de 1988, Jacobo Timerman, en diálogo con Martín Caparrós y Jorge Dorio, analizó el rol del periodismo en la construcción cultural, la relación entre ideología y producción intelectual en los años 60 y 70, y reflexionó sobre el tipo de diario que, a su juicio, «necesita la Argentina». Memorias del tiempo en que los medios eran poderosos.

En un diálogo con Martín Caparrós y Jorge Dorio de 1988 en «El monitor argentino», centrado en el vínculo entre cultura y medios de comunicación, Jacobo Timerman —quien dirigió la revista Primera Plana en los años 60 y el diario La Opinión a comienzos de los 70— ofreció una mirada profunda sobre el papel del periodismo en la difusión cultural y en la construcción de sentidos dentro de la sociedad.

El video, que llegó a la actualidad grabado por Jorge Arabito, fue recuperado recientemente en un posteo en X/Twitter por Raúl Timerman, sobrino del entrevistado de aquellos años y mitológico referente de los medios masivos de su tiempo, que inclusive creó El Diario a principio de los años ’70 en Mendoza.

Ante la consulta sobre cómo operan los medios en este terreno, Timerman propuso una primera distinción clave: la diferencia entre cultura y literatura. Según explicó, tanto Primera Plana como La Opinión tuvieron una incidencia amplia en el campo cultural, abarcando no solo la literatura y el arte, sino también la política, la economía, la política internacional y el espectáculo.

Para el periodista, el elemento central en este proceso es el rol de los propios redactores. “El primer requisito es que los periodistas sean justos”, afirmó, y subrayó la necesidad de que mantengan una relación activa con la cultura a través de la lectura, la información y el conocimiento. En ese sentido, sostuvo que son los periodistas —y no los directores— quienes verdaderamente construyen los diarios y revistas, siempre que cuenten con una concepción cultural que les permita interpretar la realidad en todas sus dimensiones.

Consultado sobre la relación entre política y cultura en los años 60, Timerman señaló que, si bien existían periodistas identificados con distintas corrientes ideológicas, no había una militancia cultural explícita. “No había un izquierdismo militante en la cultura ni un derechismo militante”, explicó, y recordó que en esa época la Argentina aún se nutría de un importante caudal de traducciones literarias impulsadas por Victoria Ocampo, que permitieron el acceso a autores como André Malraux y Dylan Thomas.

Sin embargo, ese escenario comenzó a transformarse con el impacto de los procesos internacionales de la década, como la guerra de Vietnam y la Revolución Cubana, que derivaron en una creciente politización. A esto se sumó, según Timerman, la fuerte ideologización que marcó la llegada de los años 70 en la Argentina, donde “todos los aspectos de la vida nacional” quedaron atravesados por posicionamientos políticos, desde la vestimenta hasta las formas de sociabilidad. El resultado fue, en sus palabras, “un caos cultural y un caos ideológico”.

En relación con el poder de los medios en la instalación de tendencias culturales, el periodista fue categórico: “Los medios de comunicación masivos tienen mucha importancia y pueden decretar el éxito o el fracaso de un escritor contemporáneo”. No obstante, aclaró que ese poder no alcanza a determinar el juicio de la historia, que es la instancia definitiva de consagración.

Timerman también ilustró la influencia mediática en la construcción de figuras públicas con una anécdota reciente: ante una consulta de la revista Para Ti, el dirigente Antonio Cafiero eligió como las mujeres que más admiraba a Eva Perón, Ernestina Herrera de Noble e Indira Gandhi. Para el periodista, este tipo de situaciones evidencia el peso de los medios tanto en la política como en la cultura.

Hacia el final de la entrevista, al ser consultado sobre qué tipo de medio necesita la Argentina, Timerman expresó su deseo de que se hubiera replicado en el país el proceso de reconstrucción de la prensa ocurrido en naciones como Alemania, Italia y España tras sus dictaduras. En ese marco, fue contundente: “¿Qué hace falta? La Opinión”.

Según explicó, un diario con esas características aportaría “desprejuicio en la información”, una visión más amplia del mundo y un mayor respeto por las figuras públicas y por el derecho de la sociedad a estar informada. En contraste, advirtió que el país atraviesa un escenario en el que la ciudadanía se encuentra “más que desinformada”, influida por operadores mediáticos que instalan una percepción permanente de crisis.

“En este país no hay apocalipsis —concluyó— y sin embargo nos lo hacen vivir como tal”.

El diálogo completo del fragmento recuperado

Caparrós: …y preguntarles sobre algunas cuestiones de cultura. Hacia minutos de los 60, Jacobo Timerman dirigía la revista Primera Plana, hacia principios de los 70 el diario La Opinión y ambos dos funcionaron en sus momentos como difusores de cultura, incluso como creadores de modas culturales, entronizando gente, deshaciendo algunas otras tendencias o corrientes. ¿Cómo funciona la difusión de la cultura a través de los medios masivos de la prensa?

Jacobo Timerman: Bueno, claro, habría que hacer una distinción que si no la hacemos nos llevaría a confusión: distinguir entre cultura y literatura. Este, Primera Plana y La Opinión eran eh penetrantes en todo el ámbito cultural, tanto en el campo de la política como de la economía, de la política internacional y de la literatura y del arte y del espectáculo.

El primer requisito para poder hacer eso es que los periodistas sean justos, es decir, que ellos tengan una relación dinámica con la cultura, sus lecturas, su información. Su vida tiene que estar ligada a la información, al conocimiento y a la cultura. A partir de ahí todo se simplifica porque son precisamente los periodistas los que hacen las revistas y los diarios, no los directores. Eh inevitable e imprescindible que el periodista tenga una concepción cultural y entonces sí puede suministrar un concepto de la vida, de la realidad, de la política, de los personajes, de los chismes, del de la del arte, del baile, etcétera.

Dorio: De todos modos, Timerman, eh hay una trama que envuelve a lo político y a lo cultural y que además se conecta directamente con la dirección de un medio. ¿Se puede decir que existe en este momento que existía en los 60 una diferenciación clara entre una cultura de izquierdas y una cultura de derecha, por ejemplo, una cultura más imbricada con lo político, ¿no? En los en los 60 en los 60 dice usted?

Jacobo Timerman: En los 60, ¿no? Es decir, lo que se llama la revolución de los 60 en el mundo, eh llegó acá un poco más tarde. Es decir, que en los 60 podía haber periodistas de izquierda o periodistas de derecha, podía haber una relación eh de conocimiento con la izquierda y con la derecha de acuerdo a los movimientos que había en el mundo al respecto. Pero no había una militancia dentro de la cultura. No había lo que podríamos llamar un izquierdismo militante en la cultura o un derechismo militante en la cultura.

Estábamos todavía recibiendo el regalo de todas las traducciones que hizo hacer Victoria Ocampo. Pudimos leer a Malraux y así pudimos leer a Dylan Thomas y así pudimos leer tantas cosas. Es decir, que no existía la exacerbación que se produce después cuando recibimos por un lado todo el caudal politizado de la década de la 60, eh, la lucha contra la guerra de Vietnam y otros acontecimientos naturales a la revolución cubana.

Este, cuando recibimos todo eso a eso se agrega eso al que estaba ocurriendo en la Argentina, es decir, se acercaban los 70 con toda la explosión ideológica que hubo en la Argentina, la ideologización de todos los aspectos de la vida nacional, hasta de la forma en que había que cortarse el cabello, vestir o ponerse zapatos o dirigirse uno al otro, sentarse en el café y a partir de ahí ya fue la explosión de un, ¿cómo podría decir? Un caos cultural y un caos ideológico.

Caparrós: Para volver un poco a lo del principio, eh, ¿cómo le parece que funcionan los medios en la difusión de la cultura? La imposición de ciertos autores, ya sea cinematográficos, teatrales, novelísticos, en fin, ¿le parece que los medios tienen una importancia real en la conformación de esas modas?

Jacobo Timerman: Sí, evidentemente los medios de comunicación masivos eh eh tienen mucha importancia y pueden decretar el éxito o el fracaso de un escritor contemporáneo. Por supuesto, no manejan la historia. La historia futura es la que va a determinar definitivamente de qué se trata, pero tienen una enorme influencia.

Y les cuento, eh y en la política y en la construcción de imágenes y en la destrucción de imagen. Les cuento una anécdota que ha ocurrido hace unos días, aunque cuando este programa salga al aire quizás no sea tan novedosa. A Cafiero, la revista Para Ti, le pide que elija las tres mujeres que más admira. Elige a Eva Perón, lógicamente, a Ernestina Herrera de Noble y a Indira Gandhi.

Es decir, dos muertas prestigiosas y una mujer que heredó un diario en el país donde vive Hebe de Bonafini, que ha modificado la historia argentina en cuanto a la relación de la actitud individual frente a la opresión. Eso indica la importancia que tienen no solo en la política, sino en la cultura, en todo un diario.

Dorio: Para terminar, Jacobo Timerman, entonces usted hizo, como hicimos en este recorrido del comienzo, diarios en distintas épocas del país, en distintas situaciones. Estos diarios tuvieron una incidencia distinta en el plano de la cultura y de la política. ¿Qué diario cree y cómo lo armaría que le hace falta a la Argentina en este momento?

Jacobo Timerman: Yo creo que ojalá hubiera ocurrido en la Argentina lo que ocurrió en Alemania, en Italia, en la en la Alemania post-nazismo, en la Italia post-fascista y en la España post-franquista, que un gobierno democrático reconoce eh la desaparición de un diario importante por la dictadura y le da todos los elementos necesarios para que reaparezca. ¿Qué hace falta? La Opinión.

Caparrós: ¿Por qué hace falta? ¿Qué aportaría La Opinión?

Jacobo Timerman: Aportaría desprejuicio en la información, una visión del mundo mucho más rica y más vasta, un respeto por el las figuras que actúan en el país. Un respeto por el deseo del pueblo a tener más información. Este pueblo está desinformado, más que desinformado, está manejado por operadores de la comunicación masiva que son apocalípticos y que manejan el permanente apocalipsis. Y en este país no hay apocalipsis y sin embargo nos lo hacen vivir como tal.

Yo que en mi juventud como todo el mundo es inevitable, adscribí y me entusiasmé con las ideas de la cultura nacional.

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