domingo, septiembre 20, 2026

«Mencionar la Inteligencia Artificial no alcanza»: el desafío de formar docentes para un cambio vertiginoso

En su columna dominical publicada en 617.news, el periodista Gabriel Conte advierte sobre la urgencia de capacitar a quienes educan frente al avance tecnológico. El debate universitario en Mendoza, el alerta del Banco Mundial sobre el liderazgo educativo y los riesgos de la endogamia en los sistemas locales.

Mencionar la palabra inteligencia artificial en los discursos políticos o institucionales se ha vuelto un lugar común. Sin embargo, detrás de la apelación retórica al avance tecnológico se esconde un dilema estructural que la política y la gestión pública aún no logran resolver: ¿quién y cómo se capacita a los docentes para afrontar una transformación vertiginosa sin quedar atrapados en esquemas endogámicos?

En su análisis dominical publicado en 617.news, Gabriel Conte plantea que no hay tiempo que perder. Ante un escenario donde muchos estudiantes conocen las herramientas digitales con mayor fluidez que sus propios profesores, el problema no es solo la brecha técnica, sino la capacidad crítica para evaluar el impacto geopolítico y económico de los gigantes de la tecnología, evitando sesgos ideológicos y dogmatismos.

La paradoja del aula: educar a los que educan

El planteo cobra relevancia tras un reciente encuentro en el programa Café 617, que reunió a los rectores de cuatro universidades privadas de la provincia de Mendoza (Universidad de Mendoza, Universidad Champagnat, Universidad del Congreso y Universidad Juan Agustín Maza).

Durante el debate, las autoridades académicas mostraron una mirada tan franca como rigurosa: el verdadero reto de la educación superior ya no pasa únicamente por formar a los jóvenes, sino por capacitar a sus propios claustros docentes.

«¿Quiénes y cuándo lo harán? ¿Con qué autoridad y herramientas?», cuestiona Conte en su nota, al poner el foco en la falta de respuestas claras respecto a la actualización del cuerpo professoral frente a la velocidad del cambio tecnológico.

El liderazgo educativo y la mirada del Banco Mundial

El análisis conecta la realidad mendocina con las advertencias internacionales del Grupo Banco Mundial. Un reciente trabajo firmado por Harriet Nannyonjo, especialista superior en educación del organismo, destaca que la efectividad de cualquier reforma educativa depende directamente del liderazgo en las aulas y de su conexión real con el mercado de trabajo.

Según Nannyonjo, a pesar de las millonarias inversiones estatales en infraestructura y aprendizaje digital, un porcentaje significativo de alumnos egresa sin dominar competencias fundamentales como la lectura, la escritura, el cálculo o la resolución de problemas. La causa principal radica en la brecha entre la formulación de las políticas públicas y su ejecución práctica en las aulas.

El documento señala casos como el de Singapur —que invierte de manera deliberada en la identificación temprana y formación continua de sus líderes educativos— como modelos a seguir para evitar que los egresados queden desconectados de las demandas productivas del entorno socioeconómico.

El diagnóstico local y los ejes del debate

En el plano provincial, el panorama suma aristas complejas. La columna cita también el análisis del especialista Daniel Pereyra sobre los resultados de las pruebas PISA, donde se advierte que Mendoza no muestra índices favorables y que las autoridades del área corren el riesgo de repetir fórmulas endogámicas sin ejecutar los cambios de rumbo necesarios.

Frente a esta coyuntura, los rectores de las casas de altos estudios mendocinas coincidieron en cuatro pilares urgentes para la agenda de la educación superior:

  1. Vinculación con el sistema productivo: Superar la brecha entre la teoría académica y las habilidades requeridas por el mercado, con trayectos formativos flexibles.
  2. Integración tecnológica e IA: Incorporar la inteligencia artificial como una herramienta pedagógica central para dinamizar la investigación y la resolución de problemas complejos.
  3. Pensamiento crítico y valores: Cultivar competencias blandas, capacidad analítica y sentido ético en los futuros profesionales.
  4. Autonomía y agilidad en la gestión: Dotar de flexibilidad a las estructuras universitarias para actualizar currículas sin quedar atrapadas en burocracias rígidas.

Urgencia en la agenda pública

El futuro del empleo y el desarrollo económico de la región dependen de la velocidad con la que los sistemas educativos logren adaptar sus contenidos y metodologías.

Como concluye Conte, la ventaja competitiva de una sociedad no residirá únicamente en la adopción de tecnología, sino en la capacidad de los líderes educativos —desde la escuela primaria hasta la universidad— para consolidar un aprendizaje adaptativo y continuo. El dilema está planteado sobre la mesa y la política ya no tiene margen para dilaciones.

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