lunes, mayo 18, 2026

Los Vargas Llosa cumplirán en Mendoza esta semana un viejo anhelo

(Permitida la reproducción citando la fuente con link) El genial Premio Nobel de Literatura 2010 visitó Mendoza en tres oportunidades. Alguna de ellas la hizo con su esposa, Patricia Llosa. Aquí recordamos las tres oportunidades en que vino, qué hizo, con quiénes se reunió y qué hará su familia esta semana.

Patricia Llosa Urquidi, la esposa de Mario Vargas Llosa, y su hija Morgana (foto abajo), reconocida fotógrafa que reportó durante años para El País de Madrid, cumplirán un viejo anhelo de la familia: ser parte como turistas de las diferentes instancias de la Fiesta Nacional de la Vendimia.

Morgana Vargas Llosa y Patricia Llosa.

Sus amigos mendocinos Daniel Pereyra y Silvia Hermana, junto a quien coordina la Fundación Internacional para la Libertad, el rosarino Gerardo Bongiovanni, expusieron ante el Nobel y su familia, en las visitas anteriores a la Argentina, la tradición e imponencia de la fiesta de la cosecha de las vides que desde hace 90 años se realiza en Mendoza. Siempre manifestaron la vocación de estar presentes. Lo cumplirán esta semana, presenciando tanto el Carrusel como el Acto Central en el teatro griego Frank Romero Day.

Se trata de una visita privada, organizada por los anfitriones de las visitas anteriores y a pocos días (13 de abril) en que se conmemore el primer año del fallecimieto del escritor peruano español, además referente de las ideas liberales en gran parte del mundo.

La agenda prefieren que no se difunda, pero gozarán de los placeres que pone a mano del visitante Mendoza: viñedos, bodegas, vinos, arte y cultura, paisajes.

Cabe destacar que el Nobel disfrutaba de sus caminatas matinales por el Parque San Martín, al que equiparó con el Central Park de Nueva York en una de sus visitas junto a Álvaro, otro de sus hijos y quien continúa con la actividad académico política que liderara su padre.

Un abrazo entre Gerardo Bongiovanni y Vargas Llosa.

Las tres visitas de Mario Vargas Llosa y su familia a Mendoza: con quiénes y dónde

1995: una conferencia multitudinaria y el debate sobre educación

La primera vez que Vargas Llosa pisó Mendoza fue en 1995. Aquella ocasión fue invitado a dar una conferencia ante mil personas que colmaron el Teatro Independencia para hablar de «Los desafíos de fines de siglo. La cultura de la libertad», organizada por la Fundación Alberdi de nuestra provincia.

Daniel Pereyra junto a Vargas Llosa en 1995 en el Teatro Independencia.

Fue polémico al extremo al plantear que no imaginaba a la educación impartida desde el Estado como parte del futuro de la Humanidad. Sonó horrible, pero hay que pensar, tranquilos y despojados de sobrecargas ideológicas y convicciones personales, que tal vez estaba planteando algo diferente a lo que entendimos y que creímos que era un ataque al legado de Domingo Faustino Sarmiento. Hoy quienes hacen una auténtica formación -correcta, incorrecta de nuestros hijos: ya lo veremos- no están precisamente en las escuelas, si se quiere, sino en los dispositivos móviles. Los establecimientos educativos otorgan cúmulos de conocimiento como en una línea de montaje pos Revolución Industrial, muchas veces con pasión y calidad y siempre, en cantidad. Está por verse si es lo que el mundo aceptará como «educación» en adelante.

Aquella primera visita dejó instalada una discusión que, con el paso del tiempo, resultó premonitoria.

Daniel Pereyra, invitado a un cumpleaños del Nobel en España.

2013: Malbec, asado y paisaje en Gualtallary

Mario Vargas Llosa junto a su hijo Álvaro y su entonces todavía esposa Patricia visitaron Mendoza en 2013. Fue Daniel Pereyra su anfitrión y junto a empresarios, intelectuales y amigos tuvieron un asado en el quincho de la familia Camsen en Gualtallary.

Allí brindó con Malbec, recorrió la finca y admiró el imponente paisaje. Supervisó con su hijo Álvaro la elaboración del asado.

En el quincho —hoy convertido en una reconocida locación gastronómica— escuchaban atentos Silvia Hermana y Daniel Pereyra. En otro momento, el Nobel dialogó distendido con Julio Camsen y el autor de esta nota. También hubo tiempo para contemplar el paisaje de Tupungato (fotos del autor).

En primer plano, Silvia Hermana y Daniel Pereyra. Vargas Llosa brinda en Gualtallary por Mendoza.
El Nobel, extasiado con el paisaje de Tupungato, lo comenta con Paula Vetrugno y Julio Camsen.
Mario y Álvaro, en la parrilla de los Camsen en Tupungato, toman las herramientas del asador.
Julio Camsen, Vargas Llosa y Gabriel Conte.

La familia Pereyra, sus amigos aquí, acompañaron a Vargas Llosa a la casa de Roberto Zaldivar e invitados:

En la casa de Roberto Zalvivar, Vargas Llosa con anfitriones e invitados.

Fue una visita atravesada por la amistad, el vino y la conversación sin protocolo.

2018: de incógnito, caminatas y un corte de pelo en Dorrego

En su última visita, en 2018, llegó de vacaciones y de incógnito. Pero no pudo con su genio y visitó una librería en Avenida San Martín. Hay una anécdota genial que sucedió allí: una mujer lo reconoció y le pidió que le autografiara un libro.

«Pero este libro no es mío», le dijo. Y ella le respondió: «No, son las 50 sombras de Grey, que es el que compré. ¿Me lo puede firmar igual?».

También se lo vio caminar junto a su hijo Álvaro en el Parque General San Martín, con la Fuente de los Continentes de fondo, espacio que el Nobel comparó con el Central Park de Manhattan. Hizo su habitual caminata mañanera allí, entre decenas de anónimos, como uno más.

Mario y Álvaro Vargas Llosa en la Fuente de los Continentes del Parque San Martín de Mendoza.

El dato curioso de esa estadía fue que la coquetería le ganó a los feriados. El escritor se miró al espejo en el hotel donde se alojaba y notó que el cabello le había crecido más de lo esperado entre viaje y viaje, sin poder detenerse en una peluquería. «¿Conocen algún lugar en donde pueda a cortarme el cabello?», les preguntó a los anfitriones. Era lunes. El martes siguiente era 1 de mayo: feriado al cuadrado. Fue el empresario Gonzalo Sarriguren quien aportó el dato del peluquero y llegó hasta la habitación con su arsenal de trabajo.

El peluquero fue Diego Eduardo Atencio, quien relató así la experiencia:

– No tenía idea de quién era. Como le avisé a mi esposa, ella me fue mandando mensajes de texto más o menos ubicándome de que era un escritor. Ella sí lo conoce», contó Diego Eduardo Atencio sobre la experiencia.

¿Habías leído alguno de sus libros?

– No. Hasta le pregunté, buscando la charla típica con el cliente, qué hacía por acá y a qué se dedicaba y fue muy humilde y gentil.

– ¿Qué te dijo?

– Me contó que había escrito muchos libros, que le habían dado el Premio Nobel de Literatura…Me habló de sus hijos. Me dijo entre risas que le hubiera encantado que alguno escribiera como él, pero que eligieron otras cosas. Me explicó a qué se dedica cada uno…, que Álvaro, que vino con él escribía mucho pero más ensayo que literatura. Bueno, tuve el privilegio de que Vargas Llosa me contara quién es.

Diego le contó lo suyo al Nobel, rehén de sus tijeras: su familia, su trabajo, sus cosas. Entre estas últimas, su proyecto: «Le dije que en poco tiempo más voy a abrir mi propia peluquería en Guido Spano y Adolfo Calle, en Dorrego, y me juró que la próxima vez que venga va a ir a conocer el local y cortarse el pelo. Parece que quedó satisfecho».

Eduardo Atencio con Vargas Llosa, su ilustre cliente.

Cena oficial y discusiones literarias

En otra oportunidad, junto a su amigo mendocino Daniel Pereyra y el presidente de la Fundación Libertad, Gerardo Bongiovanni, cenó con el entonces gobernador Alfredo Cornejo, quien le obsequió una camiseta del Tomba.

Unas 15 personas participaron del encuentro en la Residencia Oficial de La Puntilla. Los entonces legisladores radicales César Biffi y Juan Carlos Jaliff fueron de la partida, junto con el entonces director general de Escuelas, el periodista y escritor Jaime Correas, y el encuestador Elbio Rodríguez. También se sumaron a la mesa referentes de distintos medios de la provincia, entre ellos, el autor de esta nota, Andrés Gabrielli y Luis Ábrego.

Gabriel Conte, Álvaro Vargas Llosa, Jaime Correas, Mario Vargas Llosa, Alfredo Cornejo, Andrés Gabrielli, Luis Ábrego y Juan Carlos Jaliff, en la Residencia del Gobernador de La Puntilla.

Jaliff sorprendió con su recuerdo sobre su obra, a tal punto que hasta le discutió el final de una de sus novelas, «El sueño del celta».

Los Vargas Llosa y Cornejo: una camiseta del Tomba como regalo.

A un año de su muerte, el regreso de Patricia Llosa y Morgana para vivir la Vendimia resignifica esas escenas. Desde aquella conferencia de 1995 hasta el asado en Gualtallary y el corte de pelo improvisado en 2018, Mendoza quedó en la biografía sentimental de Vargas Llosa. Y ahora, en la semana del aniversario, la provincia vuelve a entrelazarse con su historia.

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