jueves, agosto 6, 2026

La Paz: un grito de alerta tras 176 años de historia entre el abandono y la decadencia

COLUMNISTAS INVITADOS. Escribe Armando Pérez. A 176 años de su fundación, la voz de un vecino refleja el profundo malestar que atraviesa al departamento del este mendocino. A través de una carta abierta, Armando Pérez repasa punto por punto el paulatino desmantelamiento de los servicios esenciales, la producción local y el tejido social de una comunidad que exige ser escuchada.

Un sentimiento que envuelve a uno de los actores políticos de La Paz, Armando Pérez, surge en esta nota como un llamado de atención en forma profunda.

La columna completa de Armando Pérez

1850-2026: 176 años de vida… Muy poco que festejar en este nuevo aniversario del departamento de La Paz

Nos llevaron los talleres del ferrocarril desde La Paz hacia Palmira, nos sacaron los trenes de pasajeros y nos dejaron un ferrocarril vacío. Nos quitaron las aguas del río Tunuyán y secaron las lagunas de Guanacache, condenando a los pueblos de El Forzudo, Arroyito y Desaguadero directamente al olvido. Construyeron el dique El Carrizal en detrimento de secar el río Tunuyán, que llevaba agua hasta el río Desaguadero, sin ninguna compensación.

Nos sacaron la Ruta 7, una de las rutas más importantes del país, que pasaba por el centro de nuestro departamento, creando un gran vaciamiento económico del que nunca nos pudimos recuperar.

Nos transfirieron todas las tierras del Arco Desaguadero de la provincia al departamento de La Paz, por supuesto sin recursos. Hoy transitan cerca de 4.000 vehículos por día por Desaguadero y, de las cifras millonarias que se recaudan entre ISCAMEN, la Ley Federal de Carnes y el peaje, nada queda en La Paz.

Hace 40 años tuvimos en La Paz a un ingeniero a cargo de la sucursal de EMSE. Hoy, EDESTE S.A., con el doble de usuarios, transformó la sucursal en una oficina de cobranzas sin ningún poder de decisión. Se abandonó el sistema monofilar y hay cero crecimiento: hay paceños que en estos tiempos están a 400 o 500 metros de la red y no tienen energía eléctrica.

El Gran Departamento de Irrigación, lentamente desde hace 30 años, abandonó el departamento de La Paz. Ni una sola obra de importancia para mejorar el riego de lo poco que queda en pie.

La obra social de la mayoría de los paceños, OSEP, está al borde del cierre de la sucursal en La Paz, con un descontento mayoritario de sus afiliados por la pésima atención.

En el año 1985 se logró un hecho de muchísima importancia para el departamento de La Paz: la creación de un nivel terciario que ha dado más de 1.000 profesionales de la educación a nuestra provincia. Hoy está en vías de cierre; una agonía lenta, pero segura.

La Justicia de la provincia de Mendoza va abandonando por completo a nuestro departamento. Sin fiscal, sin atención a las denuncias de los vecinos, con la oficina cerrada, etc. Acá sí que se vulneran todos los derechos civiles y se aplica la ley de la selva.

Lo más grave es que La Paz, junto a otros departamentos, sufrió la aplicación de las leyes de promoción industrial de San Luis. Más de 1.000 familias dejaron nuestro departamento para irse a trabajar a la vecina provincia. Y cuando el Gobierno Nacional reconoce ese daño y otorga a nuestra provincia un reconocimiento millonario en compensación por el perjuicio al día de la fecha, hoy 4 de agosto de 2026, a La Paz no le ha tocado absolutamente nada de nada.

Nos prometieron un nuevo hospital; llevamos 15 años de espera para su inauguración, una verdadera vergüenza. Hoy, vecinos de nuestro departamento que necesitan dializarse deben trasladarse 200 km con su enfermedad a cuestas por carecer de un equipo de diálisis. Este abandono, sobre todo para los enfermos, nos debe doler como mendocinos.

De cientos de empleados vitivinícolas, las 5 bodegas en funcionamiento y varios secaderos pasaron a nada en la actualidad. Se perdieron las más de 2.500 hectáreas en producción de vid, frutales, etc. De las actuales 100 hectáreas, por diversos factores, ya tienen el certificado de defunción listo.

Hace varios años que se anunció un gran acueducto para el sur de La Paz… Todo un verso.

La Delegación de Vialidad está en estado de abandono total: sin personal, sin maquinarias, sin nada. Como consecuencia, los caminos ganaderos están intransitables.

El agua potable de red que consumimos los paceños, según estudios de las universidades, no es buena para el consumo humano. Nos cobran por un servicio de primera, pero hay cero inversiones importantes.

La Comisaría 22.ª de La Paz, hace 20 años y con muchos menos habitantes, tenía entre 60 y 70 agentes. Hoy, con muchos más habitantes y una gran crisis social y de seguridad, tan solo tiene 30 agentes para cuidarnos… Demostración de un gran abandono.

Un solo Banco Nación, que tiene el récord en 2026 de tener la menor cantidad de cuentas corrientes y de créditos al sector productivo; una sucursal vaciada completamente, muy parecida a un Rapipago.

Estamos como un enfermo en terapia intensiva al que día a día se le van complicando todos y cada uno de sus órganos.

Sin justicia, sin electricidad, sin agua, sin policías, sin créditos, sin salud ni educación… Nada que festejar. Los paceños sí que estamos esperando la carroza.

Nuestro municipio, gobernado en distintas épocas por radicales y peronistas con gran esfuerzo, pero con este panorama, solo administra pobreza.

Solo espero que no nos vayan a trasladar el cementerio donde descansan nuestros seres queridos, que es lo único que nos queda.

Ante lo expuesto y la decadencia en la que estamos inmersos, permítanme decir que tenemos poco para festejar, pero sí mucho para reflexionar.

Seguí leyendo