lunes, abril 27, 2026

La justicia trabó los engranajes de una «máquina de injuriar» ya conocida en el sur mendocino

NOTICIAS. Nueva retractación judicial de Bibiana Toledo: un patrón que los tribunales de San Rafael ya conocen de sobra.

La locutora y comunicadora digital Bibiana Toledo debió publicar una «Manifestación de Disculpas Públicas» en sus redes sociales tras llegar a un acuerdo conciliatorio a favor de Guillermo Fuentes Riva, a quien había acusado de irregularidades en el IPV, el Registro Civil y la Aduana, y cuyo título profesional cuestionó sin sustento. No es la primera vez: los antecedentes judiciales de Toledo en materia de injurias y calumnias son extensos y documentados

La cuenta de Instagram ‘bibianatoledonoticias’, manejada por Bibiana Deolinda Toledo, publicó en las últimas horas un documento titulado ‘Manifestación de Disculpas Públicas’ dirigido al señor Guillermo Fuentes Riva, funcionario de la Vicegobernación de Mendoza. En él, Toledo se retracta de haber afirmado que Fuentes Riva hizo que cuatro amigos obtuvieran viviendas del Instituto Provincial de la Vivienda (IPV), que ubicaba personas en el Registro Civil y en la Aduana, y que le habían realizado la tesis para obtener su título profesional. Además, reconoce que el uso de expresiones como ‘la porota de El Cerrito’ y ‘melón colorado’ resultó ofensivo e inapropiado.

La conciliación se resolvió en términos favorables para Fuentes Riva, con la asistencia jurídica del Estudio Oyola & Rentería —conocido en el departamento por haber intervenido en el caso Manaos—, a cargo de los abogados Nahir Tala y Raúl Oyola.

Una historia de retractaciones que ya llenó expedientes

Lo ocurrido con Fuentes Riva no es un hecho aislado en la trayectoria pública de Bibiana Toledo. Los registros judiciales y los medios de San Rafael dan cuenta de al menos cinco episodios previos en los que la comunicadora debió retractarse de afirmaciones realizadas a través de su portal ‘Información Ciudadana’ o de sus perfiles en redes sociales, sin contar con la verificación mínima que exige la práctica periodística responsable.

Carlos Simón (Los Andes, 2016–2017). Toledo publicó en su diario digital que el periodista Carlos Simón, corresponsal del diario Los Andes en el sur mendocino y figura de larga trayectoria, cobraba ‘dádivas’ del intendente Emir Félix para perjudicarla. Simón la denunció judicialmente. En audiencia de conciliación celebrada en Tribunales, Toledo no tuvo más alternativa que retractarse y publicar una solicitada en el propio diario Los Andes, aceptando que Simón no había recibido ningún pago irregular. El episodio derivó además en un repudio colectivo: más de cien periodistas de San Rafael, General Alvear y Malargüe firmaron una declaración pública repudiando lo que calificaron como conducta de ‘difamadora serial’.

Pastor Víctor Doroschuk (2020). El Tribunal Colegiado de la Segunda Circunscripción Judicial aceptó un acuerdo en el marco de una denuncia por calumnias e injurias interpuesta por el líder del Ministerio Vida y Paz. Toledo debió leer públicamente un texto de retractación ante el magistrado y luego replicarlo en su página de Facebook, reconociendo que sus afirmaciones sobre el pastor eran falsas, que el video que había utilizado estaba sacado de contexto y que sus palabras habían afectado injustamente el honor del denunciante.

Director de Cultura Guillermo Romano, concejal Pedro Serra y empresario Oscar Russo. Según el portal Hoy San Rafael, Toledo acumuló al menos cuatro retractaciones formales por injurias utilizando siempre a la Defensora Oficial de Pobres y Ausentes como representación legal, lo que indica que en ninguno de esos casos contó con patrocinio privado propio. Otras causas —como las iniciadas por el director de Recursos Humanos municipal Raúl Giannone y el periodista Alejandro Dell Orbo— prescribieron por los tiempos de la justicia correccional.

Condena por desobediencia a orden judicial (2017). El juez federal subrogante Marcelo Garnica le dictó una probation luego de que Toledo ignorara una orden del titular del Juzgado Federal de San Rafael, Eduardo Puigdéngolas, que le prohibía publicar aspectos de la vida privada de quienes habían presentado un amparo. La sanción implicó tareas comunitarias en el Instituto Alfredo Bufano durante un año y la donación mensual de 15 litros de leche al comedor Caritas Felices del barrio El Molino.

Libertad de expresión sí, pero con responsabilidad y con hechos

El caso vuelve a poner sobre la mesa un debate que el periodismo serio de Mendoza viene dando desde hace años: la libertad de expresión es un derecho fundamental, consagrado en la Constitución Nacional y en los tratados internacionales que la integran, pero no es un cheque en blanco para acusar, difamar o calumniar sin respaldo fáctico.

Publicar una acusación grave sin verificación previa, sin documentos, sin fuentes identificables y sin derecho a réplica no es periodismo: es un daño al honor de una persona y, eventualmente, un delito tipificado en el Código Penal argentino (artículos 109 y 110, sobre calumnias e injurias). La jurisprudencia es clara, y los tribunales de San Rafael lo han confirmado en reiteradas oportunidades a través de los expedientes vinculados a Bibiana Toledo.

Mendoza cuenta con medios de comunicación —en papel, en radio, en televisión y en formato digital— que trabajan diariamente con rigor, verificando datos, consultando fuentes, publicando versiones y priorizando la verdad por sobre el impacto inmediato en redes sociales. Esos medios construyen credibilidad con el tiempo. El periodismo que se sostiene en la difamación, en cambio, solo acumula retractaciones

El afectado en este caso, Guillermo Fuentes Riva, obtuvo a través de sus abogados Nahir Tala y Raúl Oyola un resultado que deja asentado, una vez más, que las palabras tienen consecuencias y que la Justicia existe para quienes ven afectado su nombre por afirmaciones temerarias. La conciliación alcanzada estableció condiciones favorables para Fuentes Riva y obligó a Toledo a reconocer públicamente el error.

El episodio es un recordatorio de que la credibilidad periodística no se declama: se construye publicación a publicación, con evidencia, con honestidad y con el respeto que merecen las personas nombradas en cualquier nota.

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