jueves, abril 30, 2026

Josep Piqué y el efecto dominó de Rusia al invadir Ucrania

A cuatro años del inicio de la guerra en Ucrania con la invasión rusa, recordamos esta entrevista en el programa «Tormenta de ideas» al excanciller de España, fallecido en 2023, Josep Piqué, en un diálogo de alto nivel en la radio de Mendoza.

El 24 de febrero de 2022, mientras las tropas de Vladimir Putin cruzaban la frontera ucraniana, el exministro de Asuntos Exteriores de España Josep Piqué ofrecía una lectura estratégica del conflicto que comenzaba. Cuatro años después, con la guerra aún abierta y con el tablero internacional profundamente alterado, aquella entrevista concedida al programa mendocino “Tormenta de Ideas” adquiere un valor retrospectivo singular: anticipó algunas tendencias que se consolidaron y otras que el tiempo relativizó.

Empresario, analista y director de la revista Política Exterior, Piqué no abordó la invasión solo como un conflicto regional, sino como un evento con consecuencias sistémicas: el reposicionamiento de la OTAN, la competencia entre potencias, el papel de China y la fragilidad de las políticas exteriores basadas en la ambigüedad. Su advertencia más llamativa fue el posible “efecto dominó”: que una acción rusa en Ucrania abriera la puerta a movimientos de Xi Jinpingsobre Taiwán.

A cuatro años, esas ideas permiten evaluar qué cambió realmente en el orden internacional.

1. “Putin se debilita al invadir Ucrania”

Piqué sostuvo que la operación rusa no fortalecería a Moscú, sino que provocaría una reacción occidental que terminaría aislando al Kremlin.

Balance 2026:
La predicción se cumplió parcialmente. Rusia sufrió sanciones severas y aislamiento político en Occidente, pero no colapsó ni fue derrotada. Además, fortaleció vínculos con potencias no occidentales, consolidando un mundo más fragmentado.

2. “La OTAN volverá a cobrar protagonismo”

El ex canciller remarcó que la Alianza Atlántica estaba “apaciguada” desde el fin de la Guerra Fría y que la amenaza rusa la reactivaría.

Balance 2026:
Acierto pleno. La OTAN reforzó su presencia en Europa del Este, incrementó presupuestos militares y recuperó centralidad estratégica.

3. “No es una nueva Guerra Fría”

Piqué descartó esa etiqueta porque, a su juicio, no existía la confrontación ideológica global que caracterizó al siglo XX.

Balance 2026:
El término “Guerra Fría” volvió a utilizarse en el debate público, pero más como metáfora que como descripción exacta. La rivalidad actual es geopolítica, tecnológica y económica, no ideológica en sentido clásico.

4. “El factor energético será decisivo”

Destacó el peso del gas ruso y el proyecto Nord Stream para Alemania, señalando que la dependencia energética condicionaba las decisiones europeas.

Balance 2026:
Europa aceleró su diversificación energética tras la invasión, reduciendo su dependencia de Moscú. El conflicto confirmó la centralidad de la energía como herramienta geopolítica.

5. “Rusia y China no son aliados naturales”

Piqué subrayó que ambos países tenían intereses propios y tensiones históricas, pese a su cooperación táctica.

Balance 2026:
La relación se profundizó por conveniencia estratégica frente a Occidente, pero sigue siendo pragmática más que ideológica. No emergió una alianza formal comparable a los bloques de la Guerra Fría.

6. “Ucrania puede desencadenar movimientos de China sobre Taiwán”

Esta fue su advertencia más resonante: si Rusia avanzaba sin costos insostenibles, Beijing podría sentirse habilitada a actuar sobre Taiwán.

Balance 2026:
China no invadió Taiwán, pero aumentó la presión militar, las maniobras navales y el aislamiento diplomático de la isla. El conflicto ucraniano reforzó la percepción de que el equilibrio en el Indo-Pacífico es frágil.

7. “El mundo se divide entre democracias y regímenes autoritarios”

Piqué planteó el conflicto como parte de una competencia sistémica entre modelos políticos.

Balance 2026:
La guerra reforzó esa narrativa en Occidente, aunque muchos países del Sur Global optaron por posiciones pragmáticas o no alineadas.

8. La dificultad de la neutralidad

El analista sostuvo que en un escenario de tensiones mayores resulta casi imposible mantener una neutralidad creíble.

Balance 2026:
Numerosos países intentaron equilibrar relaciones con ambos bloques, confirmando que la neutralidad existe, pero es frágil y constantemente presionada.

9. La crítica implícita a las políticas exteriores erráticas

Sin referirse directamente a Argentina, Piqué advirtió que los países cuya política exterior cambia con cada gobierno pierden credibilidad internacional.

Su frase más gráfica fue que, ante esa volatilidad, los interlocutores externos terminan pensando: “Cuando ustedes se aclaren, hablaremos”.

Balance 2026:
La consistencia estratégica se consolidó como un factor clave para atraer inversiones, cooperación y apoyo internacional en un mundo más polarizado.

10. “Lo que se hace hoy tendrá consecuencias mañana”

El ex canciller insistió en que las decisiones exteriores no son coyunturales, sino acumulativas.

Balance 2026:
La guerra demostró cómo alianzas, sanciones, dependencias energéticas y posicionamientos diplomáticos generan efectos de largo plazo difíciles de revertir.

Una lectura estratégica más que emocional

A diferencia de muchos análisis iniciales dominados por la conmoción, Piqué abordó la invasión como un fenómeno estructural: el retorno de la competencia entre grandes potencias y la erosión del orden surgido tras 1991.

No anticipó —como casi nadie— la duración de la guerra ni el grado de desgaste humano y material. Tampoco se produjo el colapso inmediato de Rusia ni la invasión china a Taiwán.

Pero sí acertó en lo esencial: la invasión no sería un episodio aislado, sino un catalizador de cambios globales.

Cuatro años después, un mundo más inestable

La guerra en Ucrania continúa sin resolución clara, China incrementa su presencia militar en Asia, Europa se rearma y el sistema internacional parece transitar hacia una nueva etapa de competencia estratégica permanente.

En ese contexto, la entrevista de febrero de 2022 funciona como una instantánea de un mundo que estaba dejando atrás la ilusión de estabilidad.

Una frase implícita en su análisis resume esa transición: no se trataba solo de Ucrania, sino del equilibrio global.

Y cuatro años después, ese equilibrio sigue en disputa.

La entrevista completa a Josep Pique

El exministro de Asuntos Exteriores de España y director de la revista Política Exterior, Josep Piqué, reconocido empresario a la vez que analista, concluyó en que el conflicto al que Rusia somete a Ucrania en su pretensión expansionista termina por dejar a Vladimir Putin en una situación de debilidad. Es así, sostuvo, porque ha generado, como reacción, no solo la atención de Estados Unidos y todo Occidente, sino particularmente de la OTAN, la Organización del Tratado del Atlántico Norte, que estaba aplacado mayormente desde la caída del comunismo y que ahora emerge en defensa ante la amenaza rusa sobre Europa.

Piqué mantuvo un extenso diálogo con el programa «Tormenta de Ideas», en donde ofreció su punto de vista sobre los escenarios que se abren, la real posibilidad de que estalle un conflicto armado o que se trate de una «nueva Guerra Fría», cosa que desestimó por no existir las amenazas que otrora le dieron cuerpo a tal concepto.

Asimismo, habló de los intereses económicos en juego, como la construcción del gasoducto Nord Stream, que suministrará en el futuro gas a Alemania desde Rusia -el gran proveedor europeo, además del norte africano- y que evitará el pago de un peaje de unos 2 mil millones de euros a Ucrania ya que pasará por el Mar Báltico. De allí, las negociaciones que en forma especial realiza el gobierno alemán con el ruso, ya que el conflicto afectaría el apoyo internacional a concretar la obra.

También se refirió a las relaciones entre Rusia y China, dos países que lejos de caminar juntos tienen sus propios conflictos y pretensiones latentes. Y advirtió que una incursión rusa en Ucrania desataría los apetitos contenidos a medias por Xi Jinping sobre Taiwán, en un año en que se define su continuidad o no en el poder y estos gestos lo potencian puertas adentro de la política.

Además, se enfocó en «de qué lado del mundo alinearse» y evaluó a las naciones con democracias y a aquellas que representa el régimen ruso.

Neutralidad o bamboleo argentino

Piqué evitó referirse a la Argentina, pero finalmente lo hizo haciendo uso de una hipérbole. Es que fue consultado en torno a de qué lado del mundo se para el gobierno de Alberto Fernández, al visitar inoportunamente a Rusia y China y rendirse ante sus gobiernos, para luego reclamarle apoyo a Occidente para no ser castigado ni presionado por el FMI.

«Por mi paso por la Cancillería estoy obligado a ser muy respetuoso con la política exterior de otros países y, en particular, de países que sentimos muy cercanos, como es el caso de la Argentina», sostuvo el experto. Sin embargo, pudo avanzar en un análisis en forma análoga al hablar de España: «En el marco del máximo respeto es que para que una política exterior fiable y consistente de cualquier país, lo que incluye al mío -que también tiene sus problemas internos y de cohesión, un gobierno de coalición que tiene posiciones distintas con respecto a la política exterior- tiene que reflejar un grado elevado de consenso interno y, sobre todo, de fiabilidad en el mediano plazo«, dijo Piqué.

Definió que «si las posiciones de un país cambian en función de la alternancia política, ese país deja de ser confiable porque el interlocutor, con toda lógica, lo que opinará es que ‘hoy me estás diciendo esto, pero igual mañana me dirás lo contrario’. Por lo tanto, podría decir en una forma muy coloquial, que ‘cuando ustedes se aclaren, hablaremos'».

En tanto, indicó que «una pretensión de neutralidad es muy difícil, sobre todo tienes frentes abiertos muy importantes que requieren de posiciones fiables y estratégicamente sostenibles en el tiempo. Pero es algo que tienen que decir ustedes los argentinos a través de su voto y los demás, como es lógico, respetar su soberanía y su capacidad para elaborar la política exterior que consideren conveniente».

Finalmente, señaló que «el comentario de carácter general, que puedo aplicar también para mi propio país, es que una política exterior tiene que formar parte de grandes consensos del gobierno y de la oposición, porque si no cada vez que se produce la alternancia política, esa política exterior pierde su coherencia, pierde su consistencia y, por lo tanto, no se hace fiable, y no eres un interlocutor que pueda nadie tomar en serio. Hay que ser muy cuidadoso con estas cosas porque lo que se hace hoy tiene su repercusión en el mañana».

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