martes, abril 14, 2026

Indicios

Este texto, «Indicios», fue parte del libro homenaje «Compadres de Armando Tejada Gómez», editado por La Sopaipilla en Mendoza en 1993, cuando tenía 23 años, y del que participamos 64 escritores latinoamericanos. La lista: Ramón Abalo, David Agüero, Rosa Antonietti Filippini, Olga Arcidiágono, Orlando J. Assumma, Olga Ballarini, Cecilia Bigetti, Elda Boldrini, Rodolfo Braceli, Nora Bruccoleri, Angel Bustelo, María Eugenia Cali de Pretto, Raúl Carnota, Celeste Carballo, Gabriel Conte, Antonio Contreras, Alberto Cortez, Víctor Hugo Cortez, Aníbal Cuadros, Mabel Cury de Zapata, Darío D. Daldi, Chacho Echenique, Hugo Omar Escudero, José Luis Faillace, Sandra Fuente-Alba, Andrés H. Gabrielli, Sonia Grassi de Yornet, Julio González, Horacio Guarany, Raúl Guzmán Torres, Víctor Heredia, Graciela J. Jam, Susana Josefina Jam, Juana Juri, Juan Carlos Labat, Raúl Larra, Hamlet Lima Quintana, José Enrique Marianetti, Juan de la Maza, Aldo César Montes de Oca, Ezequiel Pérez Martín, Víctor Pintos, Nora Quevedo, Patricia Rodón, Edgardo Robert, Yago Salazar, Nabucodonosor Santoni, Mary Sclar, José Edmundo Segovia, Patricia Slukich, Jorge Sosa, Mercedes Sosa, Oscar Soto Vidal, Patricia Stillger, Pedro Straniero, José Cayetano Tello, Gregorio Torcetta, Luis Triviño, María Celia Triviño, Jacinto de la Vega, Vilma Vega, María Inés Villareal, María Rosa White, Héctor Francisco Wisky.

Si hoy América canta en su nombre.

Si aun algunos empuñamos su estrofa.

Si aun hay vino que embriague una utopía,

Tejada vive.

Si morir sirve para vivir todos.

Si morir no es más que la habilitación de la segunda parte de la historia.

Si aun hay niños que mueren en la calle,

pues allí está Tejada.

Si del zanjón para acá una calle es una estrofa.

Si la Panamericana está sintetizada en una sola vuelta

por la Pedro Molina de Guaymallén.

Si hay un bar de barrio abierto, todavía,

está Tejada en un vaso de tinto.

Y si hay un poema con la verdad.

Y si hay una lucha,

en una canción a capela,

una cepa por atar al pie de la montaña.

Y si no hay necesidad de una gran estatua en su nombre, fría.

Pues entonces Tejada vive.

Pues entonces Tejada vive.

Tejada vive. En todos.

Gabriel Conte

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