¿Qué pasó un día como hoy? 1806 RECONQUISTA DE BUENOS AIRES Tropas lideradas por Santiago de Liniers derrotan al invasor inglés luego de 46 días de ocupación del fuerte de Buenos Aires. La 1ª Invasión Inglesa fue un hecho fundamental de la historia patria. Marcó nuestra identidad hispano criolla, que se manifestó en la defensa de la soberanía ante el intento británico de apoderarse de la capital del Virreinato del Río de la Plata. La primera invasión inglesa: El Contexto Geopolítico: la Ambición Británica Leer más Para comprender la invasión, debemos mirar el mapa global. Tras la batalla de Trafalgar en 1805, el Imperio Británico consolidó su hegemonía en los mares, pero quedó bloqueado comercialmente en Europa por Napoleón Bonaparte. La Corona británica necesitaba urgentemente nuevos mercados para su producción industrial y recursos económicos para financiar sus guerras. El Río de la Plata, con un puerto estratégico y caudales reales listos para ser enviados a España, se convirtió en una presa codiciada. La expedición militar liderada por el general William Carr Beresford y el comodoro Home Popham no fue una aventura aislada; fue un manotazo imperialista para apoderarse de la riqueza sudamericana e imponer allí el librecambio comercial. El Desembarco El 25 de junio de 1806, más de 1.500 soldados británicos desembarcaron en las playas de Quilmes. La respuesta institucional del Virreinato desnudó su debilidad militar. Las defensas organizadas por el virrey Rafael de Sobremonte resultaron ineficaces. Ante el avance inglés, Sobremonte optó por retirarse hacia Córdoba con el tesoro real, en busca de tropas que pudieran enfrentar a los ingleses. Las arcas virreinales fueron interceptadas en Luján por los invasores. 1.200.000 pesos en plata se enviaron a Londres donde fueron exhibidas. El 27 de junio, Beresford tomó Buenos Aires sin encontrar resistencia formal. Mientras los habitantes de Buenos Aires masticaban indignación, varios miembros de la elite comercial y capitular, obnubilada por las promesas británicas de «libre comercio», no dudaron en jurar fidelidad al rey Jorge III de Inglaterra para salvaguardar sus privilegios económicos y propiedades. La Semilla de la Resistencia Nacional La resistencia brotó en la campaña y en los arrabales. Los invasores pronto descubrieron que la pasividad de los salones patricios no reflejaba el sentir de la población rioplatense. La chispa de la reconquista se encendió bajo liderazgos que comprendían el valor de la identidad soberana. En la campaña bonaerense, Juan Martín de Pueyrredón comenzó a reclutar y organizar de manera clandestina a los gauchos, paisanos y voluntarios en la zona de Luján, creando los primeros escuadrones de milicias criollas (los Húsares de Pueyrredón). Aunque sufrieron un bautismo de fuego adverso en el Combate de Perdriel el 1 de agosto, demostraron el coraje indomable de un pueblo que se negaba a someterse al invasor. Paralelamente, el capitán de navío Santiago de Liniers se trasladó a Montevideo, donde el gobernador Pascual Ruiz Huidobro facilitó tropas regulares. Con esos soldados, Liniers cruzó el Río de la Plata a principios de agosto, burlando el bloqueo naval británico gracias a una sudestada protectora. Al desembarcar en Las Conchas (Tigre), las columnas de la Banda Oriental se fundieron en un solo abrazo con los gauchos de Pueyrredón y el paisanaje local que salía a su encuentro. Las Jornadas de la Reconquista: El Pueblo en Armas El avance hacia la ciudad fue un clamor colectivo. El 10 de agosto, Liniers intimó a Beresford a la rendición, advirtiéndole que el pueblo porteño estaba listo para demostrar su valor. Ante la negativa inglesa, se desató el ataque definitivo. La batalla por Buenos Aires alcanzó su punto culminante entre el 11 y el 12 de agosto de 1806. La lucha no se libró bajo las reglas de la etiqueta militar europea; se convirtió en una guerra total de guerrillas urbanas. Las columnas patriotas avanzaron desde el Retiro barriendo las posiciones británicas hacia la Plaza Mayor (actual Plaza de Mayo). En cada esquina, en cada manzana, los invasores se toparon con una muralla humana. Las mujeres, los esclavos, los jornaleros y los niños se convirtieron en combatientes activos. Desde las terrazas, ventanas y techos coloniales, los vecinos arrojaban todo lo que tenían a mano: piedras, mampostería, agua hirviendo y grasa derretida, desarticulando la disciplina del hasta entonces invencible ejército británico. Acorralado en el Fuerte de la ciudad y diezmado por la furia de los habitantes de Buenos Aires alzado en armas, el general Beresford tuvo que arriar la bandera británica y rendirse a discreción el mediodía del 12 de agosto. Conclusión La Reconquista de Buenos Aires de 1806 fue uno de los hitos político y militar más importante del Río de la Plata previo a 1810. Al expulsar al invasor por sus propios medios, los criollos descubrieron dos verdades revolucionarias: que las instituciones españolas eran incapaces de protegerlos y que el poder real residía en las milicias criollas. Pocos días después, un Cabildo Abierto histórico destituyó de facto al virrey Sobremonte y entregó el mando militar a Liniers, marcando la primera vez en la historia americana que una institución de gobierno local derrocaba a la máxima autoridad real y elegía a sus propios jefes.
