COLUMNISTAS INVITADOS. Néstor Navarro se explaya aquí sobre un fenómeno del que socialmente poco se habla, más allá de los límites de los propios interesados: las personas que se autoperciben como animales.
En un ecosistema mediático dominado por tendencias fugaces, pocas palabras irrumpieron con tanta fuerza reciente —y con tanta incomodidad— como “therian”. Entre videos virales, debates encendidos y reacciones que oscilan entre la fascinación y la descalificación, el fenómeno expone algo más profundo que una simple curiosidad de internet. ¿Se trata de una excentricidad pasajera o de un síntoma de transformaciones sociales más amplias?
La columna que sigue propone salir del ruido y abordar la cuestión desde una mirada sociológica. En lugar de juzgar o patologizar, invita a comprender qué condiciones culturales, institucionales y tecnológicas hacen posible que nuevas formas de identidad emerjan y encuentren reconocimiento. En tiempos de vínculos frágiles, pertenencias inestables y comunidades cada vez más mediadas por pantallas, fenómenos como el de los therian funcionan como espejos incómodos de una sociedad en transición.
Con herramientas conceptuales de autores contemporáneos y una perspectiva analítica antes que moral, el sociólogo Néstor Navarro examina cómo la crisis de las instituciones tradicionales, la fluidez identitaria y el papel central de las redes sociales configuran el terreno donde estas experiencias cobran sentido. Más que una rareza aislada, sugiere, podrían ser una expresión extrema —pero reveladora— de preguntas que atraviesan a toda la sociedad: quiénes somos, dónde pertenecemos y cómo se construye hoy la identidad.
Lejos del sensacionalismo o la burla, este texto invita a leer el fenómeno como una puerta de entrada para pensar los cambios culturales de nuestro tiempo. Porque, tal vez, comprender a los therian implique también comprender algo esencial sobre nosotros mismos.
La columna completa de Néstor Navarro
Los therian: identidades, redes y una sociedad en transformación
En los últimos meses, el término therian comenzó a circular con fuerza en redes sociales y medios de comunicación. Se trata de personas que afirman sentirse identificadas —de manera simbólica o emocional— con algún animal. El fenómeno despertó reacciones diversas: desde la curiosidad hasta la burla, pasando por diagnósticos apresurados que lo reducen a una “moda” o a un problema individual.
Sin embargo, más allá del impacto mediático, la sociología propone una lectura diferente: no preguntarse si esa identidad es “verdadera” o “falsa”, sino por qué emerge ahora y qué dice sobre la sociedad actual.
Uno de los puntos clave para entender el fenómeno es el debilitamiento de las instituciones tradicionales. El sociólogo francés François Dubet señala que vivimos procesos de desinstitucionalización: la familia, la escuela, el trabajo o la religión ya no organizan la vida de las personas como lo hacían décadas atrás. En ese contexto, cada individuo debe construir su propia identidad, con mayor libertad, pero también con mayor incertidumbre. Las identidades therian pueden leerse como una de las tantas formas contemporáneas de búsqueda de sentido y pertenencia.
Esta idea se vincula con el diagnóstico del sociólogo Zygmunt Bauman, quien describió nuestra época como una modernidad líquida. En sociedades marcadas por la inestabilidad, los vínculos frágiles y la falta de referencias duraderas, las identidades dejan de ser fijas y se vuelven flexibles, provisorias y cambiantes. Desde esta perspectiva, los therian no son una rareza aislada, sino una expresión visible de una característica más amplia de nuestro tiempo: la fluidez identitaria.
El debate público también pone en evidencia cómo funcionan las normas sociales. Aquello que se aparta de lo esperado suele generar rechazo, burlas o estigmatización. No se critica solo una práctica, sino que se desvaloriza a la persona que la encarna. Estos mecanismos, estudiados por la sociología, cumplen una función clara: reforzar los límites de lo considerado “normal” y sancionar simbólicamente a quienes los transgreden.
Además, el fenómeno interpela una pregunta profunda: ¿qué significa ser humano hoy? Para las ciencias sociales, el cuerpo no es solo biología, sino también construcción cultural y simbólica. En este punto, las reflexiones del filósofo Byung-Chul Han resultan sugerentes. En una sociedad atravesada por la autoexigencia, el rendimiento y la presión por el éxito, muchas subjetividades buscan formas alternativas de habitar el cuerpo y la identidad. La identificación con lo animal puede interpretarse, en algunos casos, como una manera simbólica de escapar de esas demandas.
Por último, las redes sociales cumplen un rol central. Internet permite que personas con experiencias similares se encuentren, se nombren y se reconozcan entre sí. Muchas identidades contemporáneas no existirían sin estos espacios digitales, que funcionan como nuevas comunidades de pertenencia y validación.
Lejos de la burla o el alarmismo, el fenómeno therian invita a reflexionar sobre transformaciones más profundas: la crisis de las instituciones, la fragilidad de las identidades, el poder de las redes y los nuevos modos de buscar sentido en un mundo cada vez más incierto.
Mgter. Néstor Navarro
Prof. de Sociología de la Carrera de Historia y de Sociología de la Educación de la carrera de Ciencias de la Educación de la Facultad de Filosofía y Letras. UNCuyo.
