COLUMNISTAS INVITADOS. Más allá de la imagen escolar del prócer moderado, José Jorge Chade analiza el pensamiento jacobino, audaz y profundamente social del «Sabiecito del Sur», cuyo proyecto de soberanía sigue vigente a más de dos siglos de su misteriosa muerte.
La historia oficial suele limar las asperezas de sus protagonistas para convertirlos en estatuas de bronce, inofensivas y predecibles. Sin embargo, cuando se descorre el velo de la solemnidad, emergen figuras de una complejidad fascinante. Es el caso de Mariano Moreno, el «sabiecito del Sur», un hombre cuya acción política no se limitó a un simple cambio de administración colonial, sino que intentó fundar una alternativa sólida, estructural y profundamente igualitaria para las Provincias Unidas.
Lejos de las etiquetas simplistas, su legado se revela hoy como un faro de audacia política y redención social.
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Mariano Moreno, ni etiquetas ni solemnidades
Uno de los hombres más controvertidos de nuestra historia fue Mariano Moreno. Para él, lo mismo que para los activistas de la Revolución de Mayo que recogían la tradición jacobina (los jacobinos eran republicanos, defensores de la soberanía popular, por ende propugnaban el sufragio universal; su visión de la indivisibilidad de la nación los llevaba a defender un estado fuerte y centralizado) de la experiencia francesa, Mariano Moreno, “el sabiecito del Sur”, como lo llamaba French, cuyo pensamiento y capacidad de acción lo llamaban a dirigir las Provincias Unidas en los agitados días posrevolucionarios. Su política planteada con valentía, también juzgada como apócrifa por la historiografía liberal que construyó otro Moreno, calmo e inofensivo defensor de las libertades democráticas, eso constituyó una alternativa sólida para nuestra patria.
Junto a Castelli, Belgrano y tantos otros, no vaciló en condenar enemigos del gobierno, propugnó la liberación de las poblaciones originarias y de los esclavos, y, para afrontar la gesta revolucionaria, planeó expropiar a los ricos mineros del Alto Perú. Con poca ayuda de las fuerzas sociales incapaces de respaldar su proyecto, el alejamiento del secretario de la Primera Junta de Gobierno patrio significó la declinación de la fuerza de Mayo, pero que, sin embargo, volverá a surgir en muchos otros hombres de nuestro pasado.
El pensamiento revolucionario de Mariano Moreno en el primer gobierno argentino (la Primera Junta del 25 de mayo de 1810) no solo buscaba un cambio administrativo, sino una revolución estructural, política, social y económica.
Sus ideas se estructuraron en torno a tres pilares principales:
- Renovación radical: Sostenía que la revolución debía erradicar la corrupción y los privilegios del antiguo orden colonial. Como secretario de la Junta, promovió una severa represión de la oposición para asegurar la supervivencia del nuevo Estado.
- Soberanía popular e Ilustración: Fue el gran divulgador de las ideas de Rousseau, traduciendo y publicando El contrato social. Argumentaba que el poder residía en el pueblo y que los gobernantes eran meros ejecutores de la «voluntad general».
- Emancipación y modernización: A través de La Gazeta de Buenos Ayres, fundada en junio de 1810, promovió el derecho a la información y la educación pública, fundando la Biblioteca Pública (actualmente Biblioteca Nacional).
La figura de Moreno también está históricamente ligada al Plan de Operaciones. Este documento, atribuido a su pensamiento, proponía un fuerte proteccionismo económico, la confiscación de la propiedad española y la apertura de fábricas estatales. El objetivo final era la independencia absoluta, alcanzable únicamente mediante un liderazgo centralizado e inflexible.
Estas posturas radicales lo llevaron a enfrentarse con los miembros más moderados de la Junta, liderados por el presidente Cornelio Saavedra, quien abogaba por un proceso más prudente. La derrota política de Moreno provocó su destitución del gobierno y su misteriosa muerte en el mar en 1811.
En esa lucha social y política, el proyecto desplegado por Moreno y sus compañeros lo vemos en el nacimiento de la revolución latinoamericana, como el intento más audaz de soberanía y redención social, a tal punto que a 216 años de su formulación todavía nos estimula a todos los que respaldamos la construcción de una nueva Argentina donde no imperen solo las formas, sino una realidad profunda de soberanía, como quería aquel “sabiecito del Sur”.
Fuente consultada: Mariano Moreno “el sabiecito del sur” de Norberto Galasso, Ediciones Pensamiento Nacional, 2000.

