«Irresponsabilidad automatizada»: el duro análisis del filósofo italiano Andrea Colamedici sobre la personería jurídica de la IA y el cruce Milei-Harari. En el programa «¿¡Qué mundo tenemos?!», el fundador de la compañía Tlon desarmó los argumentos de la polémica global. Advirtió que otorgar derechos legales a los algoritmos no crea libertad, sino una opacidad que deja a los ciudadanos desprotegidos frente al capital concentrado.
El debate global en torno a la regulación de la Inteligencia Artificial y la disruptiva propuesta de otorgarle personería jurídica sumó un capítulo de altísima densidad conceptual. La polémica, que sumó tensión internacional tras los cruces ideológicos entre el presidente argentino Javier Milei y el reconocido historiador y pensador israelí Yuval Noah Harari, fue el eje central del capítulo «Los 4 jinetes de la IA», emitido por el programa audiovisual «¿¡Qué mundo tenemos?!» a través de la señal de 617 Multiplataforma en YouTube, con la conducción del periodista Gabriel Conte.
Invitado para analizar este fenómeno, el filósofo italiano Andrea Colamedici, fundador de la célebre compañía cultural Tlon, desarmó la discusión tradicional que contrapone la innovación técnica con el miedo regulatorio. Para Colamedici, la verdadera encrucijada no es tecnológica, sino estrictamente jurídica y económica, y hunde sus raíces en los albores del capitalismo moderno.
En el programa participaron numerosas voces, como el periodista Leo Oliva, el investigador de la UN TREF Sergio Romero Chamorro y el autor de «Libertad y justicia» Martín Carranza Torres, entre otros. El programa completo puede verse abajo:
Colamedici comenzó su intervención apuntando al corazón del argumento oficialista: «Yo pienso que Milei, para defender su propuesta, eligió una imagen reveladora: la Compañía de las Indias Orientales. Y aquí aparece el verdadero problema. La corporación moderna ya fue una de las primeras inteligencias artificiales de la modernidad».
Según el filósofo, las sociedades anónimas coloniales del siglo XVII inauguraron una dinámica idéntica a la de los algoritmos actuales: «Una entidad sin cuerpo, sin conciencia, legalmente inmortal, capaz de perseguir un objetivo abstracto de lucro con una continuidad, una perseverancia y una eficiencia que ningún individuo humano podría sostener por sí solo». En ese sentido, recordó con ironía que la humanidad lleva cuatro siglos conviviendo con agentes no humanos dotados de personalidad jurídica: «No vinieron del futuro, vinieron de Ámsterdam, y ya hacían muchas de las cosas que hoy tememos de la inteligencia artificial: capturaron parlamentos, escribieron leyes a su medida, organizaron imperios y trasladaron sus daños a otros cuerpos y a otros territorios por generaciones».
El cruce Harari-Milei: entre la «publicidad metafísica» y la ficción jurídica
Al evaluar las dos posturas que hoy polarizan el tablero internacional, el fundador de Tlon marcó matices críticos tanto para el historiador israelí como para el mandatario argentino:
- Sobre Yuval Noah Harari: «Harari tiene razón al advertir el peligro de una entidad artificial con personalidad jurídica. Pero si la presentamos como un alienígena absoluto, como algo completamente nuevo, terminamos haciéndole publicidad metafísica a la industria que dice combatir; la convertimos en una criatura todopoderosa, casi sobrenatural».
- Sobre Javier Milei: «Milei, por su parte, no está inventando una criatura nueva, está perfeccionando una criatura vieja. La corporación ya era una ficción jurídica potentísima. La novedad consiste en quitarle lo último que todavía la vinculaba, aunque fuera débilmente, a lo humano: una cadena reconocible de decisión, de responsabilidad y de sanción».
La pregunta decisiva: ¿Quién responde?
Para Colamedici, el nudo gordiano que las sociedades occidentales deben resolver se resume en una pregunta elemental de orden republicano: ¿Quién responde?
«Si una empresa gestionada por IA causa un daño —discrimina, manipula mercados o destruye la reputación—, ¿quién responde? No vas a decir ‘el algoritmo’. El algoritmo no comparece ante un juez, no tiene vergüenza, no tiene cárcel, no tiene patrimonio moral o biografía», sentenció en los micrófonos de 617 Multiplataforma.
El filósofo italiano advirtió sobre el peligro de desproteger legalmente a los ciudadanos en nombre de un absoluto desregulado: «Si la ley está diseñada para que detrás de esta acción no haya nadie responsable, entonces no estamos creando libertad, estamos creando irresponsabilidad automatizada. Una sociedad es soberana cuando puede hacer una pregunta elemental y recibir una respuesta».
Finalmente, Colamedici concluyó con una fuerte advertencia sobre el impacto de estas reformas en el escenario local: «Una ley que vuelve imposible esta pregunta no libera de facto a la Argentina, la deja expuesta frente al capital más concentrado del planeta, sin rostro al que mirar y sin puerta a la que golpear. La cuestión no es si debemos tenerle miedo a las máquinas; la cuestión es si vamos a permitir que las viejas ficciones del poder económico se vuelvan más opacas, más veloces e irresponsables gracias a las máquinas. La libertad sin responsabilidad no es libertad; es el sueño húmedo del capital: actuar en el mundo sin tener que aparecer nunca».
¡¿Qué mundo tenemos?!
Los dos capítulos de la serie sobre la IA:
Conducción: Gabriel Conte
Dirección: Sergio Romero
Producción Ejecutiva: Gabriel Romero
Sonido: Bruno Carretero
Cámaras: Gabriel Godoy
Edición: Many Cano
