miércoles, julio 8, 2026

Recompensas por buen trato en clave adolescente: una experiencia útil y exitosa

«Hablar bonito» se llama el proyecto exitoso implementado por al escuela «Raúl Alfonsín» de Maipú Mendoza, que logró revertir la tendencia al maltrato, la violencia y el bullying. Marianela Bione lo contó en detalles en diálogo con el programa «Café 617» por 617 Multiplataforma.

No todas las experiencias «importadas» para hacer frente al bullying funcionan. De hecho, ya está probado el resultado de una iniciativa local, propia de la escuela «Presidente Raúl Alfonsín» de Maipú, en Mendoza,. En diálogo con el programa Café 617, la profesora de Historia Marianela Bione detalló cómo una iniciativa nacida en el aula transformó la convivencia de 600 alumnos en Maipú y ya se prepara para convertirse en libro.

El aula de una escuela secundaria suele ser el reflejo de las tensiones, los lenguajes y las complejidades de la adolescencia actual. Frente a una realidad donde la comunicación agresiva suele estar naturalizada entre los jóvenes, una docente de Mendoza decidió abordar el problema desde una perspectiva innovadora. Se trata de “Hablar Bonito”, un proyecto creado por la profesora de Historia Marianela Bione en la escuela Presidente Raúl Alfonsín, ubicada en el departamento de Maipú, que logró reducir el bullying y mejorar el clima escolar modificando las lógicas del aula.

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La docente pasó por los micrófonos de Café 617 —el programa que se emite de lunes a viernes de 8 a 11 hs. por Multiplataforma 617— para profundizar sobre esta experiencia pedagógica que nació “desde abajo hacia arriba” y que hoy ya es un modelo a replicar.

“El proyecto surge un día dando clases en un segundo año”, relató Bione en Café 617. “Como docente observaba mucho las situaciones diarias. Antes de una situación de violencia o bullying, dentro o fuera del aula, siempre había una comunicación ofensiva. Los chicos han aprendido a comunicarse de manera agresiva y nos chocaba. Si mejoramos la forma de comunicarnos a través del buen trato, no hay motivos para llegar a situaciones violentas”, explicó.

Lejos de las imposiciones o los retos tradicionales con el “dedo acusador”, la docente apeló al propio metalenguaje de los estudiantes: los emojis y la simbología de las redes sociales.

Corazones y cruces

La propuesta funciona como un desafío lúdico y una competencia sana dentro del curso. En lugar de aplicar sanciones negativas o quitar puntos, el sistema se basa en el refuerzo positivo y la gratificación instantánea a través de una planilla compartida por todos los profesores del curso.

El corazón: Se otorga cuando un alumno realiza una acción positiva. Los tres pilares fundamentales son: no decir malas palabras, usar términos amables y realizar acciones solidarias (como mantener el aula limpia o ayudar a un compañero).

La cruz: Se coloca ante un insulto o mala contestación. No hay retos ni penitencias; la sola exposición del símbolo activa la autorregulación del alumno.

“Es impresionante cómo funciona dentro de la escuela. Los chicos te dicen: ‘No, profe, no quiero una cruz, ¿qué puedo hacer para tener un corazoncito?’. Se divierten y lo disfrutan porque no es impuesto”, comentó la docente en la entrevista con Multiplataforma 617. Lo que comenzó en tres divisiones hoy se expandió a 24 cursos, involucrando a más de 600 alumnos en su tercer año de aplicación consecutiva. Mirá la nota completa:

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