miércoles, julio 8, 2026

Economistas argentinos con éxito afuera y la Argentina siempre en un péndulo: los casos Teneyro y Werning

Con solo 40 años, el economista argentino del MIT Iván Werning—mencionado como candidato al Nobel— analizó en una charla que mantuvimos en 2014 las fallas estructurales del país, desmitificó las recetas impositivas tradicionales y debatió con «El Capital en el Siglo XXI». En tanto, el FMI fichó a la tucumana Silvana Teneyro como economista jefa.

Resulta una ironía imposible de resolver: economistas argentinos convocados y destacados en el exterior, y fracasos economicos en Argentina sin quién le ponga un Norte a la brújula.

Hay dos casos para observar.

Ahora se conoció la noticia de Silvana Tenreyro, quien nació en Tucumán y se recibió de economista en la Universidad Nacional de esa provincia y luego obtuvo su doctorado y maestría en Economía en la Universidad de Harvard asumirá como nueva consejera Económica del organismo y directora del Departamento de Investigación del Fondo Monetario Internacional, el 10 de agosto de este año. Reemplazará a Pierre-Olivier Gourinchas, quien recientemente regresó al ámbito académico.

“Silvana es una economista de reconocido prestigio internacional que combina una destacada trayectoria académica con una amplia experiencia en la formulación de políticas y una estrecha colaboración con las principales instituciones internacionales. En un momento de profunda transformación y creciente incertidumbre en la economía global, la combinación de liderazgo intelectual y experiencia en políticas de Silvana contribuirá a garantizar que el trabajo analítico del Fondo, así como su labor de supervisión multilateral y asesoramiento en materia de políticas, se mantengan a la vanguardia en apoyo de nuestros miembros”, señaló Kristalina Georgieva, titular del FMI al presentarla.

Tenreyro actualmente es Profesora James E. Meade de Economía en la London School of Economics, donde forma parte del profesorado desde 2004. Su investigación ha sido ampliamente publicada en prestigiosas revistas y reconocida con distinciones internacionales, como el Premio Yrjö Jahnsson, el Premio Bernhard Harms y el Premio Birgit Grodal. Es miembro de la Academia Británica, la Sociedad Econométrica y la Real Sociedad Económica, y miembro honorario extranjera de la Asociación Económica Americana. También fue presidenta de la Asociación Económica Europea.

El comunicado del organismo señala también que Tenreyro cuenta con una amplia experiencia en políticas públicas y liderazgo. Fue miembro externo del Comité de Política Monetaria del Banco de Inglaterra de 2017 a 2023. Anteriormente, trabajó como economista en el Banco de la Reserva Federal de Boston y fue miembro del Comité de Política Monetaria del Banco de Mauricio.

“Silvana destaca como una líder y comunicadora excepcional. Se la admira por su estilo de liderazgo reflexivo y colaborativo, su apertura a diversas perspectivas y su capacidad para generar consenso a la vez que fomenta un debate riguroso”, añadió Georgieva.

“También es conocida por su habilidad para comunicar temas económicos complejos con claridad y precisión, y por promover un diálogo constructivo entre diversos públicos. Estas cualidades le serán de gran utilidad como una de las principales voces del Fondo en materia de perspectivas económicas mundiales y como líder del Departamento de Investigación”, concluye el comunicado oficial.

El caso Werning

En 2014, Iván Werning fue mencionado por The Economist como uno de los jóvenes economistas más influyentes del mundo y no dudó en mencionarlo como aspirante wl Premio Nobel de Economia.

Werning (nacido el 20 de junio de 1974) se desempeña como el profesor de Economía Robert M. Solow del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), ubicado en Estados Unidos, desde 2014. Es miembro de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias desde 2015.

Cuando hablamos con él en el diario MDZ, surgía el fenémeno Piketty en el análisis económico y se contrastó con él, a pedido nuestro.

Algunos puntos de aquella nota:

El debate global sobre la desigualdad económica ha encontrado en los últimos años a dos de sus mentes más brillantes en veredas analíticas distintas pero igualmente rigurosas. Por un lado, el francés Thomas Piketty, autor del bestseller El Capital en el Siglo XXI —una obra que para algunos actualiza las teorías de Karl Marx y para otros adolece de inexactitudes—, acapara la atención mediática internacional. Por el otro, con apenas 40 años, el argentino Iván Werning se consolida desde la academia global como un referente ineludible en el estudio de la equidad, la tributación óptima y la política monetaria. Ambos integran la prestigiosa lista de economistas con proyección al premio Nobel en su especialidad, habiendo dedicado gran parte de su actividad a desentrañar el fenómeno de la inequidad económica.

Sin embargo, mientras Piketty apuesta por una mirada histórica de la concentración de la riqueza, Werning busca mejorar las políticas de impuestos y seguros de desempleo mediante modelos económicos teóricos complejos. En diálogo con él en 2014 el destacado economista argentino dejó definiciones tajantes sobre el rumbo institucional de su país natal y expuso sus disidencias creativas frente al fenómeno del intelectual francés.

El diagnóstico sobre Argentina : la raíz política del drama económico

Al analizar la persistente volatilidad local, Werning no duda en situar el origen de la crisis fuera de las pizarras de los mercados. «No me cabe duda que el problema institucional y político en Argentina es la raíz del problema económico argentino», sentenció. Para el académico, este escenario excede la coyuntura del corto plazo: «Esto lo digo no sólo por el momento actual, sino con perspectiva histórica. Hace mucho que andamos por caminos equivocados e inciertos».

A pesar del diagnóstico sombrío sobre el presente, Werning mantiene la confianza en el potencial estructural del país, asegurando que «tenemos el potencial económico para crecer e incorporarnos al grupo de países avanzados». El verdadero obstáculo, advierte, reside en la gestión pública: «El gran problema ha sido la falta de políticas económicas coherentes y creíbles que generen un marco suficientemente estable para que esto suceda».

Impuestazos, previsibilidad y el debate de las retenciones

Gran parte de la investigación de Werning se centra en cómo los Estados recaudan y redistribuyen de manera eficiente sin destruir los incentivos de producción. En este sentido, el economista observa con preocupación la falta de un rumbo previsible en el Cono Sur. «Una gran parte de los conflictos políticos tienen, a su vez, raíces distributivas. Un problema es que la política redistributiva en la Argentina no es predecible», analizó.

Werning advierte sobre el peligro de las respuestas fiscales espasmódicas: «Es siempre tentador sorprender con un impuestazo que redistribuye de la noche a la mañana, pero a la larga esto genera la expectativa de predistribución y una incertidumbre que tiene efectos negativos sobre la eficiencia económica».

Bajo esta misma lógica, el académico evaluó con severidad uno de los debates más álgidos de la historia reciente del país: las retenciones al agro. «(En cuanto a los intentos del gobierno de redistribuir la riqueza) Políticamente, las retenciones móviles han demostrado ser una mala jugada. Económicamente, también son un instrumento demasiado indirecto e inexacto para la redistribución equitativa y eficiente».

A diferencia del enfoque local, Werning señala que las naciones desarrolladas eligen caminos metodológicamente más precisos. «Los países más avanzados toman diferentes posturas en cuanto a cuánto redistribuir, pero todos utilizan instrumentos mucho más ajustados al objetivo de redistribución, como impuestos al ingreso y riqueza. De todos modos, incluso estos instrumentos deben ser utilizados sin descuidar los incentivos económicos que generan», explicó.

Propiedad privada y jubilaciones: «Un paso en el sentido contrario»

Otro de los puntos críticos de su análisis fue la reestatización del sistema previsional, una medida que Werning califica como la consolidación de un proceso de deterioro previo. «La estatización de los fondos de jubilación representa el último atropello a los débiles derechos de propiedad en la Argentina. Pero hay que tener en cuenta que, en forma más indirecta, ya se había maltratado al sistema jubilatorio privado, al imponerle deuda pública que luego sufrió recortes, por ejemplo», recordó. Para el economista, la reforma no solucionó el problema de fondo: «En ese sentido, la estatización representa prácticamente una extensión y sinceramiento con esta mala práctica. Pero es un paso en el sentido contrario al que tenemos que dar».

Soluciones creativas: el impuesto a la herencia al revés

Frente a la parálisis legislativa de agendas históricas —como el impuesto a la herencia, estancado en el Congreso durante 25 años—, Werning defiende el rol del análisis económico formal como una herramienta para superar dogmas ideológicos. «Se pueden decir cosas razonables a favor o en contra. Aquí, creo, es donde ayuda el análisis económico formal, donde se precisan los objetivos y restricciones del problema», argumentó.

Fue justamente en esa línea de investigación donde Werning, junto a su coautor Emmanuel Farhi, llegó a una conclusión científica disruptiva que desafía las recetas de la izquierda tradicional y la derecha conservadora: «Encontré algo inesperado. Si bien hay lugar para una política redistributiva, esta toma la forma de un subsidio, en lugar de un impuesto. Es un subsidio en el sentido que el Estado hace aportes que complementan las herencias. Es progresivo porque el subsidio marginal es mayor para herencias pequeñas». Para el economista, este hallazgo demuestra cómo «a veces el análisis económico no solo juega de árbitro, fallando a favor de un lado u otro del debate, sino que también puede plantear soluciones nuevas y creativas».

La discrepancia con el «fenómeno Piketty»

Al ser consultado sobre su «rival» generacional, Thomas Piketty, Werning adoptó una postura que matiza los elogios con una fina ironía analítica. «Me encanta que haya atraído más interés al tema», apuntó inicialmente.

El argentino reconoció el valor empírico de la obra del francés, señalando que «su mayor contribución académica, muy loable, ha sido documentar medidas históricas de desigualdad, especialmente medidas de concentración de la riqueza (no tanto sobre el otro lado, la pobreza). Sobre eso no hay duda que el libro, y mucho de su trabajo detrás de él, da para pensar y hablar».

Sin embargo, Werning marcó una distancia insalvable en el plano teórico y predictivo de El Capital, detectando el punto exacto donde la divulgación popular se separa del rigor matemático. «Me resulta interesante notar que lo que más captura el interés y la imaginación de sus lectores es la parte que especula sobre la teoría, sobre ‘leyes fundamentales’, y las usa para proyectar hacia un futuro. Ahí es donde hay muchas más disidencias entre yo y otros economistas y él», advirtió.

Lejos de cerrar la discusión con dogmatismos, el candidato al Nobel concluyó con una dosis de humildad científica, dejando abierta la agenda de la macroeconomía moderna: «La verdad es que nadie sabe a ciencia cierta todo sobre este tema difícil. Requiere más estudio y estamos en eso».

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